Un pueblo partido en dos

En Ventorros casi todo es doble: dos provincias, dos alcaldes, dos raciones de lagartos… y la factura del teléfono: “Cada parte del pueblo tiene un prefijo diferente. En más de una ocasión se me han ido cinco euros por hablar menos de media hora por teléfono con una persona que vive en la otra zona del pueblo”, recuerda Mónica. Sin embargo, comparten un sentimiento: “No somos ni de Granada ni de Córdoba. Nosotros somos ventorreños”, dice Francisco Hidalgo con indisimulado orgullo. “Funcionamos como un solo pueblo, que es lo que somos. Las fiestas están financiadas por ambos ayuntamientos y se celebran en Ventorros de Balerma.

El resto del artículo en Ventorros de Balerma, un pueblo partido en dos, en Interviú (NSFW; no recomendada su lectura desde el trabajo)

Más información en la Wikipedia y en Iznájar.net.

(Agradecimientos diversos a Muskarditz por el aviso)

Ciudades divididas: Rihonor y Rio de Onor

Para los españoles Portugal siempre ha sido un vecino más bien desconocido. Si se realizara una encuesta entre la población de España sobre quién es, por ejemplo, el presidente del país luso, dudo que más de uno de cada veinte encuestados supiera responder correctamente. Más allá de Saramago, Luis Figo y las toallas y manteles que, aún, la gente va a comprar al otro lado de la frontera, el desconocimiento sobre nuestros vecinos es absoluto. En las zonas de España que lindan con el territorio de nuestros vecinos peninsulares, como es lógico, la cosa mejora. Ya se comentó aquí en su día la existencia del Portuñol o del Portugués oliventino, peculiaridades típicas de pueblos fronterizos.

Pero la localidad española donde más presente está la cultura y la vida portuguesa se encuentra en la provincia de Zamora, a unos quince kilómetros de Puebla de Sanabria. La pequeña aldea de Rihonor de Castilla, vista desde lo alto de las colinas que la circundan, no tiene nada de especial. Unas cuantas casas, un río (el río Cortensa, en Portugal rio Onor), campos de cultivo, un par de iglesias y poco más. Sin embargo, la vista engaña. Lo que aparenta ser un pueblo son en realidad dos localidades, separadas por la invisible frontera hispanolusa. A un lado, Rihonor de Castilla, Zamora, España; al otro Rio de Onor, Braganza, Portugal.

Vista aérea de Rihonor de Castilla y Rio de Onor

Vista aérea de Rihonor de Castilla y Rio de Onor (click para ampliar).

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El país de los Pirineos

La frase que da título a esta entrada fue utilizada por las autoridades de Andorra como parte de las asiduas campañas de promoción turística del Principado en España. Y el caso es que, si nos ponemos puristas (extremadamente puristas, añado), es incorrecta, puesto que Andorra no es «el» país de los Pirineos, sino «un» país de los Pirineos. Existe otro país, prácticamente desconocido para el resto del mundo, que, técnicamente al menos, merece también esa denominación. Se trata de la minúscula República de Goust, un pequeño enclave en los Pirineos, a 24 kilómetros de la frontera hispanofrancesa, que pertenece a Francia, y sin embargo oficialmente nunca ha sido anexionado al país galo.

Vista de Goust y el valle que lo rodea. © Jean M. Ollivier

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El mapa de los países conquistados

España, 1964. Austria y Suiza, 2008. Hemos podido. Felicidades.

(Fronteras regresará a la normalidad a lo largo de esta semana).

Actualización, 11 de julio de 2010, 23:14 GMT + 2. Sudáfrica ha caído en nuestras manos. Nuestro botín incluye un Mundial, y la gloria más grande que vieron los tiempos. Este es el nuevo mapa.

 

 

España, 1964. Austria y Suiza, 2008. Sudáfrica, 2010. ¡Somos campeones!

Actualización, 1 de julio de 2012:

¡Polonia y Ucrania han caido! ¡Nunca pasamos de cuartos de final! ¡HASTA QUE LO HICIMOS Y YA NUNCA DEJAMOS DE HACERLO! ¡OÉOÉOÉ OÉEEEEEEEEEE! ¡Brasil, prepárate!

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Die Mauer (II)

Para leer la primera parte, pinchar aquí: Die Mauer.

La construcción del Muro de Berlín no hizo sino certificar la incapacidad del régimen de la RDA de mantener voluntariamente a sus ciudadanos dentro del sistema. Aunque el muro era conocido oficialmente como «Barrera de protección antifascista», lo cierto es que todas las medidas de seguridad estaban destinadas a impedir la salida de los propios ciudadanos de Alemania Oriental. Así, los habitantes del otro lado del telón de acero vivían en estados-prisión. Y como sucede en todas las cárceles, los presos intentaban fugarse.

Un esquema de la zona del Muro realizado por las autoridades de la RDA (click para ampliar). De derecha (Berlín Este) a izquierda, se pueden observar la doble verja que limitaba el acceso a los habitantes del Este, una torre de vigilancia, de las que había unas 190 a lo largo de los 162 kilómetros de muro, una hilera de farolas que iluminaba la zona de tránsito de la policía fronteriza oriental, y el muro propiamente dicho. La zona situada entre las verjas y el muro era conocida como la franja de la muerte, pues casi todos los que murieron intentado escapar lo hicieron en esa zona.

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Die Mauer

En la madrugada del 12 al 13 de junio de 1961, más o menos sobre las dos de la mañana, los pasajeros de un tren con dirección a Berlín fueron desalojados en la estacíón de Wannsee por tropas de la RDA. El tren fue devuelto a su lugar de origen, y a los pasajeros se les devolvió el importe del billete. En otras estaciones alrededor del sector occidental de Berlín ocurría lo mismo simultáneamente. Una hora antes, la radio oficial del partido comunista germano oriental había suspendido su prorgamación habitual para emitir un comunicado oficial:

Los gobiernos de los estados miembros del Pacto de Varsovia se dirigen a la Cámara Popular y al gobierno de la RDA con la propuesta de establecer un orden tal que obstruya el camino a las intrigas en contra de los países socialistas y que garantice una vigilancia segura en toda la zona de Berlín Este.

La palabrería burocrática del régimen no dejaba entrever lo que sucedería en las siguientes horas. En todas y cada una de las calles que cruzaban del sector soviético de Berlín al resto de la ciudad sucedió lo mismo. Tropas de la RDA levantaron los adoquines de las calles e instalaron alambradas de un extremo al otro de la calzada, unos metros por detrás de los famosos carteles que anunciaban la partida de los sectores aliados. En las fuerzas de seguridad y las tropas aliadas estacionadas en Berlín Oeste cundió el nerviosismo. En plena Guerra Fría, el mero intento por parte de la URSS de avanzar sobre la parte occidental de la ciudad habría supuesto la guerra. Pero las tropas soviéticas y germano orientales permanecieron en su lado de la raya. Había comenzado la construcción del Muro de Berlín. La madre de todas las fronteras.

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Ciudades divididas: Nova Gorica/Gorizia

El 9 de noviembre de 1989, cerca de la medianoche, hora de Europa Occidental, las televisiones de todo el globo habían interrumpido su programación habitual para conectar en directo con Berlín. El muro estaba cayendo. Fue una noche de alegría desbordada en las dos Alemanias, en toda Alemania.

Pero el Muro de Berlín no fue el último en caer. Y tampoco fue el final de las ciudades divididas. El que quizá podía ser considerado el último muro de Europa fue derribado 15 años después que el de Berlín, cuando Eslovenia entró en la Unión Europea, y las ciudades de Nova Gorica y Gorizia (Eslovenia e Italia, respectivamente), dos pequeñas localidades al pie de los Alpes, dejaron de pertenecer a dos mundos distintos.

Hasta entonces ambas ciudades habían estado separadas por una cerca que hacía las veces, en la zona, de telón de acero un tanto sui generis. A diferencia de Berlín, Nova Gorica y Gorizia no son una sola ciudad partida en dos por la frontera, como Valga y Valka, sino que la parte eslovena fue construida junto a la raya fronteriza posteriormente al trazado de ésta. En la práctica, sin embargo, Nova Gorica y Gorizia son un continuo únicamente quebrado, y no demasiado, por la frontera.

Hito fronterizo italoesloveno entre Nova Gorica y Gorizia (click para ampliar). Seguir leyendo

La soledad del corredor de fondo

Siempre he pensado que los maratonianos están hechos de otra pasta distinta a la del resto de los mortales. Uno, que se asfixia cada vez que tiene que correr para que el autobús no se escape, y que se agota subiendo cuatro pisos de escaleras, se echa a temblar cuando piensa en 42 kilómetros, uno detrás de otro, de asfalto. Pero se me ocurre algo peor. Que la carrera no sea sobre asfalto, sino sobre tierra, nieve, hielo o arena del desierto. Y que además no sea de 42 kilómetros y pico, sino de 50. O de 75. O de 100. Hoy daremos un garbeo por las carreras más duras, extrañas y exóticas del mundo.

Una de las carreras más duras imaginables es la maratón de montaña. A la longitud del recorrido se añaden los enormes desniveles a salvar a lo largo de la carrera. En el pico más alto de Europa se disputa la Maratón del Mont Blanc, una carrera en la que los participantes deben salvar un desnivel de más de mil metros… dos veces. El recorrido pasa cerca del trifinium entre Suiza, Francia e Italia, por cierto. El récord de la carrera está por encima de las tres horas (la mejor marca en la maratón tradicional está muy poco por encima de las dos). Pero tanto mérito o más que los que acaban primeros tienen los que acaban como farolillo rojo. El año pasado los dos últimos en llegar a la meta fueron Peter y Moira Reed, dos británicos que terminaron la prueba en 8 horas y 40 minutos. Pero llegaron.

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Los enclaves del tren

En toda Europa hay un total de 33 exclaves puros, es decir, territorio de un país rodeado íntegramente por otra nación. De ellos, 23 están en Baarle, además de los únicos siete metaenclaves de nuestro continente. El siguiente país por número de exclaves es Alemania, con seis. Además de Büsingen, el país germano tiene cinco enclaves más en territorio belga. Pero son unos exclaves un tanto especiales.

Los enclaves de Vennbahn están situados al oeste de Alemania, y separados del resto del país por apenas unos metros de territorio belga. Esos metros corresponden a la anchura de una vía férrea que es, oficialmente, territorio del reino de Bélgica, y que, al cortar la frontera con Alemania en varias ocasiones a lo largo de unos 75 kilómetos, convierte todo lo que queda al oeste en un exclave alemán, cuyos habitantes tienen necesariamente que cruzar territorio belga para ir a cualquier otra parte de su propio país.

Mapa del recorrido de la línea de ferrocarril. Cada vez que la vía corta la frontera alemana se forma un exclave al oeste de ella. En total son cinco los exclaves, si bien en el mapa sólo se aprecian cuatro.

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Fronteras sobre la isla

Las leyes internacionales sobre demarcación de fronteras indican que, en el caso de que el límite entre dos países esté en el curso de un río, si el cauce del río se modifica por la erosión, la frontera también lo hace (no ocurre así en el caso de que la modificación se deba a terremotos o la mano del hombre). Las mismas leyes indican que la frontera seguirá su curso a lo largo de la parte más profunda del río. Pero el lecho de los ríos, como su cauce, no es inamovible, y está sujeto a variaciones con el paso de los años. Hace un par de días publiqué una foto de un hito fronterizo hispanofrancés en uno de los puentes sobre el Río Rahur, que hace las veces de frontera entre España y Francia en el término municipal de Puigcerdá. En una panorámica más amplia del puente, se aprecia un triángulo anaranjado en un lado del puente, y otro idéntico en el costado opuesto. Esos triángulos marcan la frontera exacta, que en este caso no es la parte más profunda del río, sino una pequeña isleta en el centro de éste.

Hitos fronterizos original y actual en el puente sobre el R�o Rahur (click para ampliar)

Hitos fronterizos en el puente sobre el Río Rahur. En la barandilla del puente se puede ver el marcador nº 477, en el suelo la frontera actual. Al otro lado del puente hay un triángulo idéntico, y lo mismo ocurre en un puente moderno contiguo a éste.

Para vigilar el correcto trazado de las fronteras, los países suelen revisar la situación exacta de éstas cada cierto número de años. Una comisión bilateral se encarga de comprobar los lechos de los ríos y la situación exacta de los marcadores fronterizos para delimitar el territorio de cada país.

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