La última parada: las evanescentes áreas de descanso de las carreteras de EE.UU.

El viaje por carretera ocupa un lugar central dentro de la cultura popular norteamericana en el siglo XX. Como rito de paso al superar la adolescencia, por trabajo o simplemente como puro esparcimiento, desde los años cincuenta en adelante recorrer las inmensas distancias que cubren las carreteras de EE.UU. se convirtió en costumbre y a veces necesidad. A ello contribuyó mucho la creación del Sistema Interestatal de Carreteras impulsada por el presidente Eisenhower. Con las carreteras y los viajeros aparecieron algunos de los elementos más reconocibles de la cultura de carretera norteamericana: moteles, cafeterías, estaciones de servicio y, claro, áreas de descanso.

Organ, Nuevo México

La cultura de la carretera en EE.UU. ha protagonizado durante muchas décadas un largo e indestructible romance con lo kitsch, como corresponde a un país que tiene que inventarse sus propias tradiciones sobre la marcha. En los arcenes de las interestatales se pueden encontrar decenas de monumentos a cada cual más enrevesado con los que los ayuntamientos intentan ganar una notoriedad que les permita destacar en medio del mar de pueblos idénticos que salpican la extensísima geografía del país. Esa querencia por lo estrambótico también se dejó notar en el diseño de las áreas de descanso, esos pequeños espacios en el arcén sin nada más que unos bancos, una pequeña extensión de césped, unos pocos árboles exangües y algún ocasional retrete en un estado más que discutible, pensados para que los niños se desfoguen después de pasar unas horas tirados en el asiento trasero del coche mientras sus padres extraen bocadillos y latas de refresco de la nevera portátil.

Thackerville, Oklahoma (arriba) y Galveston, Texas

Con los años la oferta de ocio y comida en los márgenes de las carreteras se multiplicó, y ahora en cualquier interestatal hay un McDonald’s con gasolinera y parque infantil cada cincuenta kilómetros. La utilidad de las áreas de descanso fue desapareciendo y pasó lo mismo con su mantenimiento. Poco a poco las áreas de descanso fueron desmantelándose o siendo sustituidas por centros comerciales para el disfrute del viajero, que puede encontrar en una carretera de Nevada la misma oferta comercial que en el centro de Dallas. La fotógrafa Ryann Ford descubrió este micromundo en 2009 viajando por Texas y, tras una corta investigación en la red, descubrió que se estaba desvaneciendo, víctima de la falta de recursos para su mantenimiento y también de la escasa necesidad de un banco en mitad de la autopista situado entre dos Dunkin Donuts separados un par de docenas de millas entre sí.

Post, Texas (arriba) y Monument Valley, Arizona

Para Ford las áreas de descanso eran mucho más que una zona de picnic donde estirar las piernas y vaciar la vejiga en mitad de un largo viaje. El desarrollo de las interestatales dejó fuera del circuito comercial a centenares de pueblos que vivían del servicio al viajero, y las áreas de descanso se convirtieron en la única forma de expresión de la cultura local, que obsequiaba al viajero no sólo con descanso y alivio, sino con hospitalidad y nostalgia. Alarmada por la desaparición de estas reliquias del arcén, Ford emprendió un viaje por todo el país en el que quiso capturar la esencia de estos lugares cuasi mágicos antes de que fueran clausurados o demolidos. Visitó y fotografió más de ciento cincuenta áreas de descanso en veinte estados. Cinco años después lanzó una campaña de micromecenazgo en Kickstarter para publicar su colección de fotografías en un libro, y consiguió su objetivo. Después el volumen fue publicado por una editorial y ahora se puede comprar en Amazon y otras librerías en línea, aunque el prohibitivo precio hace aconsejable buscarlo de segunda mano (o comprarlo en Amazon UK, que es lo que ha hecho el menda) para no descuadrar el presupuesto. Todas las fotografías de esta entrada están tomadas del magnífico libro de Ford.

Más fotos en el HuffPost o en Slate.
Página personal de Ryann Ford

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El maravilloso mundo de las paradas de autobús soviéticas
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La catedral hecha a mano que no aparece en los mapas
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4 thoughts on “La última parada: las evanescentes áreas de descanso de las carreteras de EE.UU.

  1. Dabis 15-junio-2016 / 11:51 pm

    Desconocía el tema, pero el artículo me recuerda a aquel de las paradas de autobús tan bonitas de la extinta URSS. Por cierto, la foto de Monument Valley me encanta. Mis dieses!

    P.D.: Por fin estás de vuelta, ya se te echaba de menos por aquí

  2. El Otro Mapache 16-junio-2016 / 2:34 am

    Me Encanto!!!!. Gracias, Gracias, Gracias, Gracias, Gracias, Gracias, Gracias, Gracias, Gracias, Gracias, Gracias, Gracias, Gracias, Gracias, Gracias, y Muchas Gracias!😀 ya espero con ansias el siguiente. Mis +1000

  3. Morthylla 19-junio-2016 / 8:52 pm

    Lamentablemente estas áreas de descanso, si bien preciosas y pintorescas, ya no pueden competir con los McDonalds. Yo hice Boston-San Francisco en auto y es imprescindible parar en sitios donde hay red gratis, aunque no sea más que reservar el hotel para esa misma noche. La cobertura móvil es tan mala en medio de EEUU que es imposible depender de los teléfonos como mis padres hicieron en mi infancia en un viaje parecido (pero en Sudamérica).

  4. Rodantero 17-julio-2016 / 6:03 pm

    Gran Post, me encantan esos lugares, desgraciadamente en Argentina donde las distancias son no tan largas pero si mas despobladas, no tenemos cosas así, a lo sumo alguna de las principales rutas tienen areas de descanso que son solo unos banquitos rotos debajo de algún árboly el infaltable homenaje al Gauchito Gil (Santo del pueblo sobre quien tendrían que hacer una entrada ya que está a lo largo de todas las rutas)

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