El uno de marzo de 1872 el gobierno federal de Estados Unidos declaró nueve mil kilómetros cuadrados en la esquina noroeste de Wyoming como zona de especial protección; el nombre utilizado para denominarla, National Park, pasó a la historia, y hoy Yellowstone es considerado el Parque Nacional más antiguo del mundo. Un siglo y medio más tarde, por todo el planeta existen más de tres mil lugares con esa denominación (seiscientos de ellos en Australia), pero hay uno que concentra buena parte de los récords: el más grande, el menos visitado, el menos poblado, el que está más al norte y el que ocupa más superficie del territorio al que pertenece, entre otros. Y no está en Australia, en Estados Unidos, o en África. Se trata, claro, del Parque Nacional del Noreste de Groenlandia.

972.000 kilómetros cuadrados. Esa es la extensión del parque. De los 195 miembros de la ONU, 165 son más pequeños. Toda la Península Ibérica cabría dentro de su superficie, y nos sobraría espacio para meter a Italia o Alemania. ¿Y cuánta gente vive en semejante extensión de territorio? Bueno, nadie. Desde hace cuarenta años el censo de la isla refleja que la población de toda la región es exactamente de cero personas. Siendo sinceros, tampoco es para sorprenderse demasiado. El 90% de su superficie está cubierta de hielos perpetuos, y aunque existen muchos recodos costeros accesibles, especialmente durante el verano, el norte de Groenlandia no deja de ser un lugar increíblemente inhóspito, que permaneció inexplorado y sin cartografiar hasta bien entrado el siglo XX.

Pese al inmenso vacío cósmico groenlandés, lo que sí abunda es la fauna. Especialmente osos polares, bueyes almizcleros, zorros árticos, lobos, y en las costas belugas y narvales. La abundancia de carne sostuvo pequeñas poblaciones nómadas de inuit durante siglos, y se han encontrado restos arqueológicos de hasta 4.500 años de antigüedad, pero aparte de ellos y de algunas estaciones meteorológicas y campamentos mineros, prácticamente nadie ha vivido allí en muchas décadas. Los últimos habitantes censados, cuarenta, fueron los encargados de la limpieza y cierre de una mina, que en 1986 abandonaron un poblado llamado Mestersvig. El asentamiento sigue existiendo, aunque ya no tiene población fija. Sus únicos residentes son los habitantes más famosos del ártico groenlandés: la Patrulla Sirius


Dinamarca, 1940. El ejército nazi ocupa el país casi sin resistencia. Groenlandia, formalmente danesa desde hace poco más de una década, queda aislada de la metrópoli y del continente. Con el gobierno de Copenhague a las órdenes de Hitler y la amenaza de ocupación por parte de Canadá, el Reino Unido o incluso Noruega, el gobierno colonial de la isla decide declarar a la isla como autónoma y pedir la ayuda de Estados Unidos. Con menos de 20.000 habitantes, y sólo medio centenar de europeos, la isla era, como sigue siendo hoy, un desmesurado desierto blanco. pero la guerra lo convirtió en un objeto de deseo para todos los implicados. Islandia y las Feroe fueron rápidamente ocupadas por el Reino Unido para evitar su invasión por parte de Alemania, pero la declarada neutralidad groenlandesa (y el hecho de ser un protectorado norteamericano) impidieron a la Royal Navy hacer lo propio con la isla. Para reafirmar la soberanía sobre el territorio y para evitar el establecimiento de cualquier asentamiento extranjero, se creó la Patrulla Sirius, una unidad militar encargada de recorrer extensiones tan vastas como desoladas, para asegurarse de que no hubiera nada que no debiera estar allí. O sea, que no hubiera nada.


Tras el ataque a Pearl Harbour y la entrada de Estados Unidos en la guerra, la Batalla del Atlántico entró en una nueva dimensión, y controlar el océano se convirtió en una prioridad absoluta. Miles de buques norteamericanos y canadienses lo cruzaron cargados de soldados, combustible, armas y materias primas, y decenas de submarinos alemanes se esforzaron por enviar al fondo del mar todos los que pudieran. Conocer de antemano el tiempo atmosférico era crucial, así que los nazis instalaron secretamente varias estaciones meteorológicas en las costas de Groenlandia, cuya información era de un valor incalculable. Dos de ellas fueron descubiertas por los patrulleros de la Sirius, y destruidas por bombarderos o guardacostas norteamericanos, y otras tantas no llegaron a instalarse al ser sorprendidas por los trineos tirados por perros de lo que, entre 1943 y 1945 se denominó de forma oficial «Ejército Groenlandés», un grupo de apenas un par de docenas de personas entrenadas para sobrevivir en las condiciones más extremas. En la primera de las escaramuzas un equipo de seis militares, tras un intercambio de disparos con los nazis, se vio obligado a caminar seiscientos kilómetros durante más de dos semanas sin equipo ni alimentos, y sobrevivieron. La única baja de la Sirius en toda su historia fue un cabo que murió ametrallado por los alemanes en una emboscada.

Después de la guerra. y tras varios años de independencia de facto y de protectorado norteamericano, Groenlandia redefinió completamente su relación con la metrópoli, y dejó de ser una colonia para pasar a ser un territorio autónomo. La Patrulla Sirius siguió patrullando todo el norte de la isla, y cuando el gobierno de Nuuk decidió crear el Parque Nacional, en 1974, encargó su vigilancia a los mushers de la Sirius. En 1988 se añadiieron al área protegida otros 270.000 kilómetros cuadrados (la superfice de, por ejemplo, las islas de Gran Bretaña e Irlanda conjuntamente), con lo que el parque alcanzó casi un millón de kilómetros cuadrados, casi un 40% del total de Groenlandia. Pero por muy grande que sea, casi nadie visita el parque. No se trata solo de que está en el culo del mundo y es un gigantesco cubito de hielo en la oscuridad durante buena parte del año, que también, sino que para acceder hay que solicitar una serie de permisos al gobierno, que los concede discrecionalmente. Aparte de la docena de patrulleros de la Sirius, las únicas personas que pueden acceder libremente al parque son los trescientos habitantes de Ittoqqortoormiit, una aldea al sur de la región, cuyo término municipal tiene el tamaño de Rumanía. Durante el verano puede haber hasta cien personas en el millón de kilómetros cuadrados del parque, pero en largo y oscuro invierno apenas permanecen una docena. Y cien perros.
Fuentes y más info: Wikipedia (2, 3), Arctik Institut, Lex.dk, Greenland Travel, WWF.
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