Madridistas por el mundo

Soy un héroe. Bueno vale, casi. Soy un hincha del Madrid que vive en Barcelona, lo que me convierte en un infiltrado en Territorio Comanche. Como merengón irremediable, he vivido momentos gloriosos en esta ciudad, que también es la mía, y momentos verdaderamente horrendos. De hecho, estos últimos han sido más de los que me gustaría reconocer. Cuando juega el Madrid suelo conectarme a Twitter, bien vía web, si estoy en casa, o vía teléfono móvil, si estoy fuera o no puedo ver el partido. Allí sigo a una larga lista de madridistas por todo el mundo que narran y comentan los partidos en directo. Y me siento muy acompañado. Sé que hay mucha gente, alrededor del globo que está pensando y sintiendo lo mismo que yo en ese mismo instante, y me reconforta. Esta entrada es un homenaje a todos los madridistas que hacen más grande a nuestro equipo, que vibran con los goles merengues a miles de kilómetros de distancia y sin haber puesto nunca un pie en el Bernabéu o tan siquiera en la ciudad de Madrid. Hoy nos jugamos un título. Ganemos o perdamos pensaré en vosotros y me alegraré o sufriré con vosotros. ¡HALA MADRID!

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Luces de neón

Cartel de Neón de un motel en Colorado Springs (fuente)

En los años posteriores a la II Guerra Mundial la cultura del coche se extendió como la pólvora por Estados Unidos. Entre 1945 y 1960 el número de automóviles se multiplicó por 3, pasando de 25 a 75 millones. Este aumento coincidió, lógicamente, con la expansión del Sistema Interestatal de Carreteras que impulsó el presidente Eisenhower, influido por el lobby de los fabricantes de automóviles. En un tiempo relativamente corto decenas de millones de personas tuvieron acceso a los viajes por carretera, y el transporte terrestre de mercancías abandonó el ferrocarril por los camiones. El coche, apoyado por campañas publicitarias y de marketing, se convirtió en un símbolo de libertad y de ascenso social. Simultáneamente, el nacimiento de la era espacial, inaugurada con los lanzamientos del Sputnik 1 soviético y del Explorer 1 americano, introdujo en la mentalidad americana de la época el concepto de un futuro brillantemente tecnológico. De ambas tendencias, la cultura del coche y la era espacial, nació la arquitectura Googie (también llamada Populuxe o Doo-Wap), caracterizada por lo rebuscado de sus formas y por el abuso del neón. Es la máxima representante de una época, veinte años (1945-1965), en la que la ciencia ficción conoció también su edad de oro y el futuro era casi cosa del pasado.

Bienvenido a Las Vegas, una de las creaciones Googie más conocidas.

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De qué viven los trece países más pequeños de la Tierra

¿De qué vive un país cuyos habitantes cabrían todos en un estadio medianito? ¿A qué se dedican los habitantes de un país tan pequeño que recorrerlo de una punta a otra es un paseo a pie? ¿Cómo sobrevive un Estado cuyo territorio está compuesto de cientos de minúsculos islotes de coral? ¿Cuántos impuestos recauda un gobierno cuyos ciudadanos apenas llenarían un par de manzanas de un suburbio de cualquier capital europea o americana? Eso es exactamente lo que vamos a ver.  De qué viven los países más pequeños del mundo.

Cajero automático en la Ciudad del Vaticano, con las instrucciones en latín… y en Comic Sans.

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