Diez novelas que comienzan con el fin del mundo tal y como lo conocemos

Existen multitud de novelas post apocalípticas y distópicas, que cuentan la Historia de un mundo que ya no es el nuestro, arrasado por la guerra nuclear, las plagas, el hambre y las revistas del corazón. La ciencia ficción, desde 1984, Un Mundo Feliz o Farenheit 451 a otras muchas novelas más recientes, ha descrito antiutopías de todo tipo; regímenes tiránicos, tierras baldías arrasadas por la radiación o mundos sumergidos por la crecida de los mares. Hoy glosamos diez novelas que no sólo describen esos mundos sino también el final del nuestro, de nuestra civilización tal y como la conocemos. Vamos allá.

10.- Apocalipsis. Stephen King. 1990.

Causa del fin del mundo: Plaga vírica.

Resumen: Un hombre se escapa de unas instalaciones secretas del gobierno de Estados Unidos. El hombre no lo sabe pero está infectado con un virus tan letal que provoca un 99,5% de mortalidad entre aquellos que se ven expuestos a él. En los siguientes días todo el país, primero, y todo el planeta, después, son pasto del virus, conocido popularmente como El Capitán Trotamundos. Los escasos supervivientes de los EE.UU. se organizan en dos comunidades antagónicas separadas por miles de kilómetros, pero eso no impide que salten chispas.

Comentarios: Espectacular tocho del maestro del terror, reedición corregida y aumentada de una novela de 1978. Casi mil quinientas páginas en su edición de bolsillo, de las que quizá sobren la mitad; especialmente todo lo relacionado con lo paranormal. En su favor hay que decir que la descripción de la expansión de la enfermedad y, después, del hundimiento de la civilización, es verdaderamente fantástica.

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La frontera en espiral

A lo largo de los más de tres años de vida de este blog hemos visto muchas fronteras extrañas, aparentemente sacadas de la mente de un lunático. El trazado de las fronteras es producto de la Historia, los conflictos y los acuerdos, y a veces, como toda creación humana, la más complicada de las soluciones es la que finalmente se adopta. Pasó, como hemos visto aquí, con Baarle, y pasa también en un rincón de los más de quinientos kilómetros de frontera entre Croacia y Eslovenia. A la altura de los pueblos eslovenos de Malo Lešče y  Brezovica pri Metliki  y la localidad croata de Brezovica Žumberačka (el clásico pueblo cuyo nombre debe pronunciarse con la boca llena de polvorones), aparentemente la frontera croata realiza un extraño quiebro, se introduce en el pueblo por la calle y se va estrechando mientras gira, hasta convertirse en una franja de pocos metros de ancho que desemboca en una minúscula península croata rodeada de territorio esloveno. Sobre el mapa queda tal que así:

Mapa de la zona: en verde, Eslovenia, en gris, Croacia. Lo amarillo es una carretera.

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