En lo que hoy es Galicia existió durante siglos un territorio independiente que no formaba parte ni de España ni de Portugal. Sus habitantes tenían privilegios que los pueblos de alrededor sólo podían soñar, podían elegir su nacionalidad y escogían a sus representantes a través de uno de los primeros ejemplos de democracia directa conocidos en la Península Ibérica. Fueron independientes durante por lo menos setecientos años, pero apenas queda memoria de ello. Hoy, en Fronteras, el Coto Mixto.

El origen del Couto Misto es, básicamente, un misterio. Se ignora por completo cómo y cuándo nació el micropaís, pero la fecha más probable es en algún momento del siglo XII, en los albores de la misma existencia de Portugal. En la baja edad media, los límites administrativos de los diferentes territorios (reinos, condados, ducados, baronías, etcétera) eran tremendamente imprecisos y difusos. El Coto Mixto se estableció en los márgenes geográficos y cronológicos del nacimiento de Portugal como reino independiente de León, en algún momento del magma territorial de los tres siglos que van desde la aparición del Condado Portucalense (siglo IX) hasta el reconocimiento del Reino de Portugal por parte de la Santa Sede (1179).

Se suele decir, no sin buena parte de razón, que La Raya es la frontera más antigua de Europa. Quedó establecida en su forma actual tras el Tratado de Alcañices de 1297, asi que sobrepasa ya los siete siglos de existencia. Pero esa es una media verdad. La frontera exactamente como la conocemos es casi seiscientos años posterior, como lo son todas las fronteras de Europa sin excepción; hasta el siglo XIX no se inician los procesos de amojonamiento y deslinde que establecen de manera precisa, tanto sobre el mapa como en el propio terreno dónde empieza y acaba cada país. En los siglos intermedios, cualquier región fronteriza era, bueno, eso mismo, fronteriza, una zona gris donde nadie sabía muy bien a qué atenerse y se aplicaba la máxima de a río revuelto ganancia de pescadores. El Coto Mixto se aprovechó de esa situación compleja, y a lo largo de un proceso que duró siglos, desarrolló una serie de particularidades que permitieron que sus habitantes disfrutaran de ciertos privilegios reservados normalmente a los países independientes. Entre ellos, escoger a sus propios representantes.

El Couto Misto se componía de tres pueblos (Santiago, Rubiás y Meaus) que hoy día forman parte de la provincia gallega de Orense. En total sumaban apenas 27 kilómetros cuadrados de territorio, en lo que se podría denominar como la republica más pequeña de la Tierra. Es difícil distinguir realidad de mito porque toda la documentación histórica está perdida, pero se sabe que los vecinos del Coto (los cabezas de familia) escogían cada tres años a un juez, que era la máxima autoridad del lugar, y que cada una de las tres aldeas escogía a su home do acordo, su representante político en la Iglesia de Santiago, que hacía las veces de parlamento en miniatura Entre los privilegios de los habitantes del pequeño país estaba escoger su nacionalidad (española o portuguesa, o en algunos casos, ninguna), no pagar impuestos a ninguno de los dos países, y estar exentos de ser llamados a las armas por cualquiera de los dos países, y por cualquier guerra, civil o internacional.

De la aldea de Rubiás partía el Camiño Privilexiado, un sendero de siete kilómetros hasta el pueblo portugués de Tourem, adecuadamente señalizado con mojones de piedra, por el que los habitantes del Coto podían circular sin ser molestados ni interrumpidos por autoridad alguna. Así pues, los mixtos podían ir a Portugal a comprar sal, bacalao, aceite o telas y después revenderlo en Galicia sin pagar impuestos. Un negocio redondo, que hizo de la comarca un lugar próspero para su época. Allí acabaron también algunos fugitivos de la justicia. Las autoridades españolas no podían detener a nadie en el Coto, salvo por un delito de sangre, así que cualquier perseguido por la justicia podía acabar refugiándose allí, dándole alas al comercio.
¿Por qué dos naciones que se convirtieron en los imperios más grandes de la Tierra permitieron que un pedacito de terreno nimio entre ellas quedara sin asignar? Es probable que precisamente la existencia de ambos imperios fuera la causa. Cualquiera de los dos países podía conquistar el Coto en dos horas si se lo proponía, pero eso le acarrearía problemas con el vecino. Así que, ¿por qué meterse en líos? Haría falta que los dos países se pusieran de acuerdo para repartirse el territorio. Y eso fue exactamente lo que acabó sucediendo. En la segunda mitad del siglo XIX España y Portugal decidieron delimitar adecuadamente su frontera, y al llegar al Coto Mixto, ambos países estuvieron de acuerdo en, sencillamente, eliminarlo. Por más que fuera una república con cientos de años de historia, los dos reinos consideraron que la broma ya había durado lo suficiente. Y el Coto tampoco podía oponer resistencia alguna. Las tres aldeas quedaron en el lado español de la Raya, y una pequeña franja de terreno deshabitado se quedó al otro lado de a Raia. Buena parte de todo lo que se sabe sobre el Coto data de la época previa a la firma del Tratado de Lisboa de 1864, cuando los emisarios españoles y portugueses recogieron información de todos los lugares de la frontera. En ese año los habitantes del coto, unos mil, pasaron a ser españoles, se les comenzaron a cobrar impuestos y los quintos fueron llamados a filas.

La anexión acabó con el modo de vida tradicional del Coto Mixto: el comercio. O mejor dicho, acabó con su legalidad. Como en toda la Raya, el contrabando fue una de las principales fuentes de riqueza hasta que la entrada en vigor del Tratado de Schengen en 1995 eliminara las fronteras entre los estados de la Unión Europea. La memoria del Couto Mixto se fue perdiendo con los años, y quizá se habría perdido del todo de no ser por Delfín Modesto Brandón, último Juez del territorio, que en 1907 publicó sus memorias con el título de Interesante Historieta del Coto Mixto, un breve texto que detalla los privilegios económicos, legales y sociales de los mixtos, da cuenta de su sistema político y describe diversas disputas con los portugueses, además de hacer una crónica de la anexión a España. Pese al folleto, el recuerdo del Coto se fue diluyendo con las décadas hasta entrar en el territorio de las leyendas. Pero a finales de los 90 algunos historiadores decidieron sacar a la luz la historia del lugar, y poco a poco lo han ido consiguiendo, con la ayuda de una asociación de amigos que guarda en los cofres de la Iglesia de Santiago la documentación que van encontrando. Las tres aldeas mixtas se van vaciando inexorablemente; hoy apenas cuentan con 150 habitantes censados, de los cuales dos terceras partes residen en otros lugares. Pero siguen intentando recuperar la memoria de un lugar que sobrevivió durante siglos como república democrática mientras a su alrededor los reinos feudales se convertían en imperios.

Fuentes, fotos y más información:
Wikipedia (ES, GL, PT), Xataka, Tales of a Wanderer, La Razón. Dos textos me han encantado especialmente: en Escapada Rural, de mi admirado Ander Izagirre, y el de Dani Keral en Condé Nast Traveler. El canal portugués de YouTube O Miradouro publicó hace dos años un entretenido documental sobre el lugar.
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Buen artículo, Diego, gracias!
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Excelente artículo
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Estupenda entrada, como siempre.
Y como siempre que hay una entrada en el blog, se sabe dónde se empieza pero no dónde puede acabar uno.
En mi caso, he empezado en el Couto Misto, he pasado por Nauru y Cospaia (repúblicas más pequeñas que el Couto Misto) y he acabado en el Estado Libre de Bottleneck (al to-do-list!)
Gracias Diego por hacerme viajar en el tiempo, en el espacio y en la wikipedia!
https://en.m.wikipedia.org/wiki/Free_State_of_Bottleneck
https://en.m.wikipedia.org/wiki/Republic_of_Cospaia
Para seguir viajando un rato, las siguientes listas
https://en.m.wikipedia.org/wiki/List_of_former_sovereign_states
https://en.m.wikipedia.org/wiki/List_of_republics
https://en.m.wikipedia.org/wiki/European_microstates
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Qué comentario más magnífico, y qué de cosas me ha descubierto… ¡Gracias!
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La historia del Couto Misto me ha recordado otra disfuncionalidad fronteriza que me pilla más a mano y que creo que no has tratado en tu blog: El Quinto Real, en Navarra.
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¡Muskar! Qué alegría leerte. No, nunca lo he tocado, aunque hablé del Tributo de las Tres vacas hace unos años
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Excelente entrada, muchas gracias. Da para un especial de pueblos fantasmas o en proceso de quedar convertidos en pueblos fantasma; como en casos similares, se acaba la principal fuente económica y la gente emigra. Al final el sustento es el que manda.
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