Enclaves españoles: Os de Civís

Al norte de la provincia de Lérida, en plenos Pirineos, se encuentra una de las curiosidades geográficas españolas menos conocidas. Se trata de la pedanía de Os de Civís, perteneciente al municipio de Les Valls de Valira. Os de Civís no es un enclave propiamente dicho, ni tampoco un exclave, sino lo que se denomina un periclave, es decir, un lugar conectado por tierra con el resto del país o la provincia, pero al que en la práctica, únicamente se puede acceder a través de otro país. En el caso de Os de Civís únicamente se puede acceder al pueblo a través de Andorra, cruzando la frontera principal del país con España, y tomando un desvío en Sant Julià de Loria.

Recorrido entre Civ�s y Os de Civ�s
Recorrido entre Civís y Os de Civís, en Google Maps (clic para verlo en la web)

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Baarle verhalen (historias de Baarle)

(Previamente: Baarle, el pueblo de las mil fronteras)

Radio BaHeNa, la radio que delinquía en dos países

Uno de los personajes más conocidos de la historia de los dos Baarle es el autodenominado Borderhunter (el cazador de la frontera). En 1981 montó Radio BaHeNa (Baarle Hertog Nassau), una radio pirata que emitía todas las noches en la localidad sin tener licencia para ello. Borderhunter era un belga de Baarle Hertog, pero la antena de la emisora pirata estaba situada en Baarle Nassau, en la azotea de un edificio a escasos metros de uno de los enclaves belgas. Ambas policías, la belga y la holandesa, organizaron varias redadas por separado, pero en un pueblo de ocho mil habitantes las noticias vuelan, y la emisora pirata era trasladada de un lado al otro de la frontera según de qué país fuera la policía que le buscaba. Así se mantuvo, emitiendo música y noticias locales, durante más de dos décadas, convirtiéndose, según el propio Borderhunter, en la emisora pirata más longeva de la historia de los Países Bajos. Radio BaHeNa continuó sus emisiones hasta 2003, cuando finalmente las policías de los lados holandés y belga se organizaron y montaron una redada conjunta, que acabó con la confiscación del equipo por parte de las autoridades belgas y la imposición de una multa de 1.100 euros… por parte de las autoridades holandesas. Ante semejante contradicción (la policía de un país le confisca un equipo pero no le acusa de ningún delito, y la del otro país hace lo contrario), Borderhunter recurrió la confiscación de su equipo a las autoridades belgas, que respondieron que, efectivamente, tenía razón, y que le tenían que haber multado, por lo que procedieron a imponerle una sanción… de 500 €, menos de la mitad que la sanción holandesa. La suma fue abonada a la administración belga, y, posteriormente, el radioaficionado pirata recurrió la multa ante la justicia holandesa, argumentando que ya había pagado la multa, y que no podía ser condenado dos veces por un mismo hecho. Las autoridades holandesas le dieron la razón, y se libró de pagar en los Países Bajos.

Mapa de Baarle Hertog y Baarle Nassau (Click para ampliar)
Mapa de Baarle (click para ampliar). En naranja (paradójicamente), el territorio belga (Baarle-Hertog). Los rectángulos blancos en su interior son metaenclaves holandeses (Baarle Nassau). Las fronteras se pueden ver con mayor claridad todavía en Google Maps.

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La madre de todos los enclaves (y II)

Decíamos ayer que la vida en los enclaves de Cooch Bahar no es nada fácil. Las malas relaciones entre los gobiernos de Bangladesh y la India hacen más difícil todavía la ya de por sí complicada situación de los habitantes. En total unas setenta mil personas residen en los enclaves, muchas de las cuales no pueden salir de ellos al carecer de pasaporte. No hay consulados ni oficinas diplomáticas en los enclaves, lo que provoca un caso clásico de círculo vicioso. Un bangladesí residente en un enclave necesita un visado indio para salir de su territorio, visado que únicamente se puede conseguir saliendo del enclave. Los enclaves, en su inmensa mayoría, no están cercados, estando la frontera delimitada únicamente por marcadores de hormigón espaciados unos cuantos cientos o miles de metros entre sí. Las violaciones de la frontera son comunes, casi tanto como los disparos de los guardias fronterizos contra aquellos que salen de sus enclaves.

Metaenclave banglades� de Debidoba, rodeado por el enclave indio de Dahala Khagrabari (Click para ampliar)
Metaenclave bangladesí de Debidoba, rodeado por el enclave indio de Dahala Khagabari. © Brendan Whyte

La mayor parte de estos enclaves carecen de electricidad. Las líneas eléctricas de un país, para acceder a un enclave, tienen que pasar necesariamente por el territorio del país vecino, que no suele dar permiso para la instalación. Tampoco hay colegios (muchas veces porque, sencillamente, no hay sitio), hospitales, mercados o agua corriente, lo que ha provocado que mucha gente emigre hacia la parte principal del territorio de su país (cruzando ilegalmente el territorio circundante).

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La madre de todos los enclaves (I)

La turbulenta historia del subontinente indio nos ha dejado una curiosidad geográfica y política poco conocida, pero que resulta asombrosa. Se trata de la región de Cooch behar, o Koch Bihar, en la frontera entre Bangladesh y la India; el mayor complejo de enclaves y exclaves del mundo. La India posee 106 exclaves en territorio de Bangladesh, y Bangladesh a su vez 92 exclaves en territorio indio. De los enclaves indios tres son metaenclaves (un enclave dentro de otro enclave), y uno de ellos es un meta-metaenclave, es decir, un enclave indio dentro de un enclave bangladesí dentro de un enclave indio en territorio bangladesí. Un caso único en el mundo.

Los enclaves de Bangladesh no se quedan cortos. 21 de ellos están a su vez dentro de enclaves indios. La suma del área de todos ellos totaliza casi 120 km², unos 70 de la India y 50 de Bangladesh. En ellos residen casi setenta mil personas, cuyas vidas no son nada fáciles, dada la rarísima situación en la que se encuenran. Un breve croquis (adaptado del disponible en exclave.info) facilitará la comprensión de semejante cacao geopolítico:

Esquema de los enclaves de Cooch Behar
Enclaves indios y Bangladesíes en Cooch Behar. La expresión inglesa counter-enclave que aparece en el original la he traducido libremente como metaenclave.

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Frontera Sur

Hace unos días comentábamos las peculiaridades de La Raya, la frontera que separa a España y Portugal a lo largo de más de mil kilómetros. Esa frontera apenas es visible en algunas autopistas, donde se pueden encontrar viejas aduanas en desuso; en el resto de su longitud sólo los marcadores fronterizos, situados a un kilómetro de distancia unos de otros, marcan donde termina España y empieza Portugal.

El caso de la Frontera Sur, el conjunto de fronteras que separan España del Reino Unido y Marruecos, es justamente el contrario. Verjas, patrullas policiales, torres de vigilancia, puestos fronterizos y aduanas en pleno funcionamiento. Son unas fronteras muy reales y muy visibles, y se encuentran, todas ellas, en disputa desde hace décadas. Además tienen características muy particulares dignas de entrar en el Libro Guiness de los Récords.

Frontera entre España y Gibraltar (click para ampliar)Por ejemplo, el límite entre Gibraltar y España es la frontera entre dos países más corta del mundo. Mil doscientos metros de verja entre España y el Reino Unido la convierten en la más exigua de los centenares que existen en el planeta. Dejando aparte microestados como el Vaticano y Mónaco (tres y cuatro kilómetros de frontera con Italia y Francia, respectivamente), sólo hay un caso parecido de una frontera tan corta entre dos estados, y es la de Botsuana y Zambia, en el sur de África, que tiene dos kilómetros de longitud, aunque esta es una frontera no oficialmente reconocida por ninguno de los cuatro países que la circundan. Históricamente, sólo ha habido un caso de una frontera más corta, entre China y la colonia portuguesa de Macao, que tenía trescientos cuarenta metros de longitud. En 1999 Macao regresó a la soberanía China, y la verja de Gibraltar ascendió al primer puesto de las frontreras más cortas del mundo.

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Las fronteras de Chipre (II)

Si hace un par de días comentábamos aquí la división de la isla de Chipre, hoy nos centraremos en las fronteras propiamente dichas. Como ya se comentó, cuatro entidades marcan su territorio en la isla, formando entre sí hasta seis fronteras distintas. A diferencia de otras líneas de demarcación, las zonas fronterizas en Chipre no son siempre líneas imaginarias, estando marcadas de manera clara y, en ocasiones, mortífera.

Señal fronteriza británica (click para ampliar)Acrotiri y Dhekelia son dos Bases Soberanas del Reino Unido dentro de Chipre. Estas bases son parte del Territorio Británico de Ultramar, al igual que Gibraltar o las Islas Malvinas. Se trata de dos zonas en la costa sur de la isla, que alojan, entre otras cosas, dos bases militares del Reino Unido, incluida una base aérea de la RAF. En total suman poco más de 250 kilómetros cuadrados, y residen en ellas unas quince mil personas, la mitad de ellas Chipriotas. Akrotiri y Dekhelia son oficialmente parte del Reino Unido, pero carecen, a diferencia de todos los demás Territorios de Ultramar, tanto de un distrito electoral como de una ley de nacionalidad. Su existencia se debe a los acuerdos de Zurich y Londres de 1959, que llevaron a la independencia de Chipre. En dichos acuerdos, la nueva República de Chipre concedía al Reino Unido los dos territorios, que las Fuerzas Armadas británicas querían mantener como entrada en Oriente Medio.

Mapa de Dhekelia
Mapa de Dhekelia

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Baarle, el pueblo de las mil fronteras

Baarle es un único pueblo dividido en dos nacionalidades. Está formado por la localidad holandesa de Baarle Nassau y la belga de Baarle Hertog, y lo componen veinte exclaves belgas en territorio holandés, pero también siete exclaves holandeses dentro de los exclaves belgas, lo que lo convierte en una de las zonas fronterizas más complejas del mundo.

Mapa de Baarle Hertog y Baarle Nassau (click para ampliar)

El origen histórico de tan complicados límites se encuentra en el medievo, cuando los territorios belga y holandés estaban fragmentados en pequeños estados feudales. A lo largo de varios siglos el territorio que ahora ocupan los dos Baarle cambió de manos en varias ocasiones, formándose los exclaves que los componen actualmente, sin que en ningún momento, por diversas razones, se eliminaran.

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