Ich bin ein Getafeer

¡Derribe ese bordillo, señor Gorbachov Montoya! ¡Derribe ese bordillo!

Las calles Eduardo Torroja (Leganés, PSOE) y Costa Rica (Getafe, PSOE) son primas hermanas, pero no se hablan. Un bordillo levantado supuestamente por el Ayuntamiento leganense a primeros de 2008 impide desde entonces el acceso directo de vehículos entre ambos municipios a través de estas vías limítrofes que conectan el polígono industrial de Leganés con el barrio Nuevo Bercial-Universidad, en Getafe.

Los 11.000 vecinos que habitan desde hace año y medio este nuevo desarrollo urbanístico getafense (6.000 viviendas) son, sin duda, los más afectados. «No sabemos por qué lo cerraron, pero de repente pusieron el bordillo y nos obligan a recorrer varios kilómetros para poder entrar a nuestras casas», explicó a 20 minutos sobre el terreno Roberto Carlos Benítez, presidente de la asociación de vecinos Nuevo Bercial.

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El Bordillo de la Vergüenza

Hoy, finalmente, el muro bordillo ha caido. La reacción popular quizá no haya sido comparable a la acaecida en noviembre de 1989, pero es, ejem, casi igual de simbólica.

(Mil gracias, Cád)

La inevitable entrada del primer aniversario

Gabriel García Márquez dijo en una ocasión que «Escribo para que me quieran», y todo bloguero que haya instalado un contador de visitas sabe hasta que punto esa frase es cierta. En días como hoy aún más, y es que con treinta y nueve días de retraso llega a Fronteras el segundo cumpleaños de cualquier bloguero, en el que recibe felicitaciones,  palmadas en la espalda y elogios de gente que no conoce. Algo parecido a lo que ocurre en el Facebook.

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Mi señal de tráfico favorita

Fronteras nació el 7 de enero del año pasado fruto de la lectura compulsiva de la Wikipedia en inglés durante las fiestas navideñas. Vivía solo y tenía dos cosas muy importantes para cualquier bloguero que se precie, una conexión de ADSL e insomnio. Con esas dos armas pasé horas leyendo todo tipo de datos chorras y absolutamente innecesarios sobre cantidad de cosas, pero especialmente sobre Geografía. Me enteré así, por ejemplo, de que el nombre completo de Bangkok, capital de Tailandia, es Krungthepmahanakhon Amonrattanakosin Mahintharayutthaya Mahadilokphop Noppharatratchathaniburirom Udomratchaniwetmahasathan Amonphimanawatansathit Sakkathattiyawitsanukamprasit, que en castellano quiere decir «Si es pa’l Domund, ya he dao». De todo lo que leí lo que más me asombró es encontrar cachos de unos países en otros (técnicamente se llaman exclaves, pero se entiende mejor de la otra manera) y naciones enteras que, sencillamente, no existían para nadie. Y así comenzó a gestarse la idea de un blog dedicado a esa clase de cosas.

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Toponimia hispana

paconadal

Una recopilación de nombres curiosos, extraños y divertidos por las tierras de España en cuatro entradas (1, 23 y 4) del blog del viajero Paco Nadal, con el mérito de haberse hecho una foto delante de todos ellos.

Freaktoponomics (y IV)

Llegamos, con cierto retraso, al final de la semana del topónimo friki. Hasta ahora hemos encontrado el amor, habitantes en Venus y el infierno congelado. Hoy descenderemos a los abismos más escatológicos y malsonantes de la toponimia mundial. Advertidos quedan. Quien pensara que la ciudad imaginaria de Laputa tenía el peor nombre del mundo, estaba equivocado. Mucho, además. Pasen y vean.

Padre desconocido

Yo no me hago el sueco, es que soy de allí. Eso cantaban los sublimes Siniestro Total en El Síndrome de Estocolmo. Algo así podrían decir los habitantes de cierta localidad italiana. «Yo no soy un hijo no reconocido, es que nací en Bastardo». Bastardo es un pueblo de la provincia italiana de Perugia que cuenta con casi mil quinientos bastardi. Es sabido que los australianos descienden de presidiarios, pero lo de esta localidad les supera. Y no es la única. En la provincia canadiense de Ontario está Bastards Township (litaralmente, municipalidad de bastardos). Los hay que tienen humor a la hora de ponerle nombres a los pueblos. Si a mi pueblo le pusieran ese nombre yo les mandaría a la mierda. O, siendo más preciso, a La Neuville en Hez (¿Villanueva de la Hez?) , que es mucho más fino y además está en Francia, así que pilla relativamente cerca.

 

Bastardo, Italia

Freaktoponomics (III)

Después de viajar por los pueblos con los nombres más largos y más cortos, y de dar la vuelta al mundo en palíndromos, hoy, continuando la semana del topónimo friki, daremos un garbeo por algunos de los lugares con los nombres más curiosos del planeta.

All you need is Love

Love, Saskatchewan (Canadá)Hace unas semanas se celebró el día de San Valentín, presunto patrón de los enamorados, y la alegría de los fabricantes de bombones y los floristeros. San Valentín se celebra en mayor o menor medida en todo occidente, pero hay lugares donde la celebración es más sentida. Como por ejemplo en Love, Canadá. Love es un pueblo en la provincia de Saskatchewan que cuenta con algo más de un centenar de habitantes. Su nombre procede del apellido del fundador, Tom Love. Abajo a la derecha podéis ver el cartel que da la bienvenida al pueblo, en el que se lee You are now in love, que se puede traducir como «Ahora estás en Love», o «Ahora estás enamorado». Criminal, sí. Pero no es lo peor. San Valentín es verdaderamente especial en Love. Hace unos años el jefe de correos local convenció al servicio postal canadiense de que les permitiera tener su propio matasellos, con la idea de promocionar el pueblo a través del correo. El matasellos en cuestión consiste en un osito de peluche sujetandoLove, Saskatchewan (Canadá) un corazón y rodeado por la palabra «Love». Algo capaz de hacer que los sobres exuden miel y los destinatarios de las cartas regurgiten el desayuno. Tras perpetrar el matasellos, iniciaron una campaña para dar a conocer al pueblo a través del correo. La campaña funcionó, y la oficina postal de Love recibe cada año miles de cartas, postales e invitaciones de boda para que sean reenviadas desde allí con el matasellos amoroso.

Pero, estando en España, no hace falta irse tan lejos para encontrar el amor. Basta con acercarse a visitar a nuestro vecino portugués. A poco más de cien kilómetros al norte de Lisboa está Amor, una localidad de cuatro mil habitantes cerca de Leiría. Sin embargo, si uno es viajero, puede buscar enamorarse en lugares más lejanos, como Amour, en la India, Amore, en Nigeria, o el condado de Love, en el estado americano de Oklahoma. El que no encuentra el amor es porque no quiere…

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