La frontera de piedra que separa Argentina y Brasil

Una vez más es Christian Macías, lector, compañero de viajes, amigo y colaborador de este lugar, quien contribuye a ilustrarnos acerca de una historia fronteriza. Les dejo con él sin más introducciones. 

Hace casi tres meses la selección española ganó su derecho a lucir la segunda estrella en su camiseta, mientras que la de Argentina se quedó con las ganas de igualar las que ostenta (nota de Diego: de manera ostentosamente discutible) Uruguay. En buena parte del mundo iberoamericano, la final del Mundial generó todo tipo de reacciones en redes sociales. Por sobre los contenidos estrictamente futbolísticos, en mi feed prevalecieron diferentes oportunidades de mofarse del mal resultado de La Albiceleste; desde memes y bromas pesadas en aviones hasta batallas campales entre hinchas de ambos bandos. Hubo un video en particular que, me llamó particularmente la atención: el de un grupo de brasileños en la ciudad de Dionisio Cerqueira, limítrofe con la argentina Bernardo de Irigoyen, que salieron en sus autos a “festejar” el triunfo español haciendo eco de la rivalidad histórica con sus vecinos. Una idea espectacular, considerando que allí se encuentra la única frontera seca entre ambos países. La secuencia termina con lo esperable: un grupo de argentinos respondiendo a las provocaciones con piedrazos, una escena de goce absoluto para cualquier lector de este espacio, dado que los cachos de roca vuelan casi que desde el otro país. La situación podría haber escalado aún más si el recorrido hubiese seguido del otro lado de la raya. Pero los brazucas no pudieron completar la maldad porque grandes rocas, tan antiestéticas como polémicas, fueron dispuestas hace un par de años a lo largo de los tres kilómetros de frontera urbana, permitiendo que crucen las personas, pero no los autos. Una utilidad inesperada para algo que, desde el primer día, genera el más rotundo rechazo de los vecinos de ambos lados de la línea.

Con esta breve introducción, les doy la bienvenida y los invito a explorar, damas y caballeros, nuestras ciudades divididas de hoy: Bernardo de Irigoyen, Dionísio Cerqueira y Barracão.

Parque internacional, más conocido como el Parque Turístico Ambiental de Integración, en la frontera entre Bernardo de Irigoyen y Dionisio Cerqueira

De mediados julio retrocedemos a abril de este año. Son las ocho de la mañana del Jueves Santo. Acabo de bajarme en la terminal de buses de Dionisio Cerqueira, una ciudad donde la gente está generalmente de paso. De hecho, yo también lo estaba, pero tenía que hacer tiempo hasta que cierto amigo me pasara a buscar. Fueron un total de 14 horas de viaje desde la playa, lo que significa que he atravesado todo el ancho del estado brasileño de Santa Catarina. La temperatura en abril todavía es bastante alta y se siente como aumenta cada minuto, así que dejo mi equipaje bajo custodia en la terminal, dispuesto a aprovechar las pocas horas que tengo para conocer esta frontera, una oportunidad que hasta hace poco tiempo atrás, ciertamente, no me esperaba. Pero eso es otra historia. Cosas de la vida. Sigamos.

Marco de las tres fronteras, señalando a qué país, estado/provincia y municipio corresponde cada sección

La ciudad y la región a la que acababa de llegar ostenta varias particularidades. La primera de ellas es que, como adelantaba más arriba, esta frontera no es de dos ciudades sino de tres. Dionisio Cerqueira, en Santa Catarina, está completamente conurbada con Barracão, en el estado de Paraná, que a su vez están conurbadas con Bernardo de Irigoyen, en la provincia argentina de Misiones. En el punto donde coinciden las tres entidades hay, de hecho, un marco fronterizo con un diseño muy especial. La segunda es que, a 200 metros de allí se encuentra el punto más al este de toda la República Argentina. O, al menos, el punto más al este que controla de facto el país; el archipiélago de las Sandwich del Sur, que forma parte del mismo litigio con el Reino Unido que las Malvinas, es el punto más oriental que reconoce la cartografía argentina. De todas formas, el hito fronterizo en Bernardo de Irigoyen es el único de los cuatro puntos extremos que es accesible fácilmente.

En el medio de la mancha urbana, el hito V señala el punto continental más oriental de Argentina
Las imágenes de las vírgenes de Luján y Aparecida, patronas de Argentina y Brasil respectivamente, conmemoran esta singularidad geográfica

Mientras me dedico a hacer el ganso tomando (y tomándome) fotos en la frontera, observo la cotidianidad de esta zona. Decenas de argentinos estacionan del lado de su país, cruzan el límite a pie hacia el supermercado de Brasil, justo enfrente, y regresan con la compra, a veces en la mano y otras en carretillas. Hacia Brasil cruzan sólo bolsas de carbón vegetal y garrafas de gas. Casi sobre la línea, un puesto informal le suma aromas a la escena. El flujo supo ser en el sentido inverso no hace mucho tiempo atrás; las sucesivas crisis y trastornos cambiarios que han sufrido ambos países han establecido circunstancialmente de qué lado es más barato hacer la compra. El impacto en las economías de los países es casi nulo: la población de las tres localidades, sumada, alcanza hoy un total de 32 mil habitantes, de los cuales apenas siete mil viven del lado argentino. 

A pocos metros del hito V, un puesto, ubicado junto al lado argentino de la raya, vende espetinhos y otros tipos de carne asada. El hombre que camina mirando el celular está en Brasil

Me dispongo a caminar hacia el suroeste por una suerte de parque lineal que sigue el recorrido serpenteante del límite internacional. De forma deliberada, no existe ninguna calle que permita cruzar de un lado al otro en vehículo, salvo el paso fronterizo oficial, que es el destino final de mi caminata. Muy pronto, donde no hay desniveles entre las calles de los dos países aparecen las famosas rocas, como un espantoso recordatorio de que las fronteras están ahí aún cuando las queramos maquillar. ¿El motivo?, el gran contrabando y el robo de vehículos, dicen, algo que de todas formas no estarían pudiendo frenar. El argumento sorprende aún más porque es la Policía Federal brasileña (encargada de los trámites migratorios en ese país) quien ha colocado las piedras, pese a que Brasil tiene nueve ciudades gemelas de frontera seca con otros tres países (Uruguay, Paraguay y Colombia) y en ninguna de ellas, salvo aquí, está restringido el cruce de vehículos.

A pocos metros del tripoint se encuentra el primer hito fronterizo entre los estados de Paraná y Santa Catarina, una frontera de más de 750 km de extensión que se delimitó en 1916, pero que continúa recibiendo ajustes de precisión en fechas tan cercanas como 2024

Así como aparecen las rocas, también aparece el ingenio popular: cada algunos cientos de metros encuentro rocas desplazadas de su sitio y rampas improvisadas con tierra. También observo algunos de esos pasos improvisados nuevamente tapados, como marcas de una guerra silenciosa que las autoridades locales de ambos lados reconocen no han podido detener.

Tramo de frontera seca donde ambas vías de tránsito, por estar al mismo nivel, están separadas por rocas
El ingenio popular haciendo de las suyas. Agujeros como este se disponen cada cientos de metros, y no es raro ver algún vehículo cruzando cada un par de minutos
Un marco fronterizo a punto de caer por las obras viales fronterizas en una zona periférica de Barracão/Bernardo de Irigoyen

Llego a un punto donde la frontera gira 90 grados hacia la izquierda y, en el ángulo, un gran hito señala el punto exacto de la naciente del río Pepirí-Guazu (del que volveremos a hablar más tarde). Estamos a 835 metros de altura sobre el nivel del mar, apenas 10 metros menos que el Cerro Rincón, ubicado a las afueras de Bernardo de Irigoyen, que es el punto más alto de Misiones y de toda la región noreste de Argentina. Doscientos metros calle abajo, la hilera de rocas horribles se abre para dar paso a una galería de arte a cielo abierto y finalmente da lugar a una cañada, y finalmente este hilo de agua da lugar a un lago; por fin llegué al Parque Turístico Ambiental de Integración (PTAI), el corazón de esta ciudad binacional. Construido a partir de 2011 e inaugurado en etapas, no es único en su tipo en la región, como bien sabemos los lectores de Fronteras, pero tuvo un rol fundamental en la integración de ambos lados. Como es de esperar, la construcción de un parque no cambia el trazado de la frontera, por lo que muchos de los hitos sobresalen del medio del agua o no siguen el trayecto exacto de la cañada, que fue rectificada como parte del proyecto.

Una mujer cruza de Brasil a Argentina, seguramente ignorando que está en el punto donde empieza a correr las primeras aguas superficiales de la cañada que más adelante se convierte en el río Peperí-Guazú. Emocionante. Locurón.
En mi segunda visita a este lugar, en septiembre, me frascinó descubrir que estaba siendo creada una galería de arte a cielo abierto, de fuerte temática fronteriza
Este mural destaca la unión entre las tres comunidades, en especial los lazos de familia generados luego de décadas de convivencia

Al final del parque, me encuentro por fin con los puestos de control aduanero y migratorio de ambos países. Una oficial de policía argentina detiene mi marcha y, con su particular acento misionero (muy similar al español de Paraguay), me pregunta qué estoy haciendo, a lo que le informo que estoy paseando, por lo que me recuerda que para el tránsito vecinal está habilitado el paso por el parque. Sólo puedo circular frente a los oficiales si efectivamente quiero hacer el trámite migratorio, así que como no lo voy a hacer retrocedo, rodeo el edificio y hago como si nada hubiese sucedido. Me adentro en la Argentina. En Bernardo de Irigoyen hay poco que ver, realmente. Los brazucas cruzan a comprar a las tiendas sin impuestos, que ofrecen como producto estrella los vinos argentinos, y un kilómetro adentro se encuentra el infaltable de cualquier ciudad fronteriza: un casino (en Brasil están prohibidos), al que regreso dos noches más tarde para comprobar, con mis propios ojos, el impacto que ha tenido en la localidad el fin de la Argentina barata.

Aduana argentina. Los vehículos estacionados aún están en Brasil. Si querés entrar al país sin hacer migración, basta seguir el recorrido del sendero
La Argentina a punto de ahogarse en el lago del parque internacional. ¿Una metáfora de algo? Bueno, no, porque del otro lado también dice Brasil. Los marcos apenas sobresalen del agua, recordando que podrá cambiar el entorno, pero no la frontera

Pero, ¿por qué existe esta frontera, por qué son tres ciudades y por qué están acá? Podríamos decir que semejante ensalada responde, principalmente, a una ley universal de toda región en disputa: construye un poblado para asegurar el territorio de tu Estado y detener el avance del otro. La realidad es un poco más compleja. La disputa en la región de las Misiones viene desde tiempos coloniales, cuando, en el siglo XVIII, España y Portugal definieron límites (o, al menos, eso pretendieron), estableciendo los ríos Uruguay y Pepirí como su frontera. En la naciente del actual río Peperí-Guazú, que ahora nos resulta familiar, ya se encontraba a mediados del siglo XIX un poblado argentino conocido como Barracón, ubicado allí estratégicamente como paso seco hacia Brasil, por el cual se trasladaba la cosecha de yerba mate, natural de la región. El topónimo del lugar aludía a las tolderías típicas de la zona.

La escuela N.º 765 de Misiones, ubicada sobre la calle estratégicamente denominada Malvinas Argentinas, ostenta orgullosamente el título de “la más oriental del país”

Sin embargo, como era frecuente en la época, existía confusión o, más bien, una interpretación deliberada de cada país, sobre cómo implementar el tratado. El río Peperí (también Pepirí o Pequerí) era uno de estos topónimos que podían corresponder a más de un río, lo que generaba un área en disputa casi tan grande como la actual provincia de Misiones. De todas formas, el tema permaneció sin solución por décadas, ya que al ser una zona selvática y casi carente de europeos, no llamó mucho la atención hasta el siglo XIX, donde los protagonistas ahora eran los gobiernos de Argentina y Brasil.

 

Tras idas y vueltas, en 1890 las jóvenes naciones firmaron el tratado de Montevideo, que asignaba la zona disputada casi en mitades, pero que no fue ratificado por la parte brasileña, por lo que la cuestión recién pudo resolverse casi entrado el siglo XX. En 1895, un laudo arbitral del presidente Cleveland de Estados Unidos de América resolvió la Questão de Palmas, asignando toda la zona a los entonces Estados Unidos de Brasil. Como Río de Janeiro tenía vínculos diplomáticos mucho más estrechos con Washington DC que Buenos Aires, el laudo significó para los argentinos la primera final perdida de su historia en Norteamérica.

“Sólo se ama lo que se conoce. La Patria comienza en la Frontera”, reza un grabado en la sede de la Municipalidad de Bernardo de Irigoyen
A pocos metros de allí, la calle Malvinas Argentinas cambia su denominación a Extremo Oriental, confirmando la singularidad geográfica del lugar

En 1903 el general brasileño Dionisio Cerqueira, integrante de la comisión binacional de demarcación de límites, fundó la Villa Peperí-Guazú justo en frente al poblado argentino, aunque acabaría prevaleciendo como nombre Barracão, a semejanza de sus vecinos. Resuelta la cuestión entre las dos naciones, aún faltaba resolver los límites dentro de Brasil. Si bien Barracão nace bajo administración paranaense, la frontera con Santa Catarina se definió con precisión recién en 1916, tras la mediación del presidente Venceslau Brás, que estableció la división de la localidad; la nueva sección catarinense tomó como nombre Dionisio Cerqueira, fallecido seis años antes. Es así como nace, por fin, nuestro tercer protagonista. Hoy, el límite entre ambas ciudades se perciben sólo al ojo atento, generalmente en el estado de las calles, cartelería y veredas.

Un arroyo argentino se funde con las amarronadas aguas del río Peperí-Guazú, convertido ya en un señor río, 50 km aguas abajo de la naciente en Bernardo/Dionisio
A esta altura, un puente fronterizo sin nombre, el único que cruza el río Peperí-Guazú, conecta el interior de Misiones con las ciudades del extremo oeste de Santa Catarina.

Como último movimiento administrativo en la zona, en 1934 el gobierno argentino rebautiza a Barracón como Bernardo de Irigoyen, en homenaje a su destacado diplomático, como forma de, digamos, fortalecer la identidad nacional y no parecerse tanto al vecino. En 2026, la única frontera seca entre Argentina y Brasil aguarda la ejecución de un plan de obras que pongan en valor a este lugar único en la región. Como anuncian desde Dionisio Cerqueira, los senderos serán reparados completamente y las rocas serán reemplazadas por bolardos, notoriamente más estéticos e igual de funcionales. Si bien las barreras físicas seguirán existiendo, nada cambiará el paisaje cotidiano de personas cruzando para trabajar, hacer las compras o divertirse de un lado u otro. Eso que Schengen puso de moda en el continente europeo, pero que acá siempre fue así.

Puesto fronterizo, también sin nombre. En realidad, ni siquiera existen controles migratorios en este lugar. El paso vecinal libre está permitido durante el día, y el único control al día de hoy es el sanitario, que realiza el estado catarinense. Quienes quieran adentrarse en Brasil o Argentina legalmente deben hacerlo a través de la localidad protagonista de hoy

La noche del Viernes Santo regresé a la frontera y me topé con una procesión que recorría Dionisio Cerqueira, generando cortes de tránsito por toda la ciudad. Con mi anfitrión tuvimos que desviarnos varias veces entre escenas de Jesús recibiendo latigazos y otros episodios bíblicos notorios. Cuando por fin pudimos llegar al parque internacional, nos encontramos con cientos de familias que se habían reunido para ver el espectáculo final, una escena tan simbólica como hilarante: allí estaba Jesús, colgado de una grúa, descendiendo de manera épica y a la vez completamente deliberada sobre la frontera de Brasil y Argentina. De fondo, un relato en portugués suena desde un sistema de audio espantosamente saturado. Surreal. Tenés que cerrar el estadio. Amén.

Fuentes y más info: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8

Más cosas que Christian en Fronteras:

El monte Ararat y la tragedia simbólica de Armenia
Colombia, Perú, Brasil. Viaje a la triple frontera del Amazonas

Puedes encontrar esta historia, y todas las demás, en El Mapa de Fronteras

Y si pensabais que no iba a aprovechar la visita de un amigo para hacer una desvergonzada propaganda de HISTORIONES DE LA GEOGRAFÍA, obviamente estábais equivocados; al fin y al cabo se trata de más de un centenar de historias como esta narradas con el mismo tono serio y académico que caracteriza este lugar. Incontables horas de entetenimiento y diversión para toda la familia. Ideal para leer en el baño mientras haces la descomición, en el bus mientras acudes a tu odioso puesto de trabajo o en una tumbona en una playa de las Maldivas, país del cual se habla en el libro. YO NO SÉ QUÉ MÁS NECESITAS PARA COMPRARLO. COMPRA MI LIBRO. 


Descubre más desde Fronteras

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Una respuesta a “La frontera de piedra que separa Argentina y Brasil”

Deja una respuesta

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.