En España no existe un solo centímetro cuadrado de territorio que no pertenezca a algún ayuntamiento. De hecho, la organización territorial española se basa en los municipios: Fue en 1833 cuando Javier de Burgos asignó cada municipio a una provincia determinada basándose en su distancia a la capital, con la idea de que ningún lugar estuviera a más de una jornada de distancia de su capital provincial. El territorio de un municipio puede abarcar un sólo núcleo de población o varios (generalmente los segundo), y, salvo en entornos muy urbanos, siempre incluye algo de campo. O sea de terreno sin urbanizar. Ahora bien: hay algunos términos municipales que parecen diseñados en un frenopático. Formas absurdas, enclaves múltiples, pueblos dentro de otros pueblos. Y muchas veces eso implica extremas disfuncionalidades. Hoy en Fronteras nos vamos a ver los pueblos y ciudades con las formas más raras de España.

San Sebastián (Guipúzcoa, País Vasco)
Es un dato poco conocido fuera de la capital donostiarra, e incluso dentro, pero la bella Easo tiene tres exclaves en el resto de la provincia, algunos a varios kilómetros del resto del término municipal. El más grande de ellos, Zubieta, comparte nucleo urbano con el municipio de Usúrbil, que a su vez tiene dos pequeños enclaves dentro de Zubieta. El segundo enclave, Landarbaso, es un bosque en la ladera del monte Igoin, que quedó separado del resto de San Sebastián cuando Astigarriaga formó su propio ayuntamiento en 1987. Y el tercero, Urdaburu, está situado a más de ocho kilómetros del límite de la ciudad, casi tocando Navarra; también se encuentra deshabitado, y es producto de un deslinde de montes del siglo XVIII entre la capital y otros dos municipios.

Guadalajara (Castilla-La Mancha)
La capital alcarreña tiene una superficie de 235 kilómetros cuadrados, y una parte no pequeña de ellos pertenecen a un exclave al oeste de la ciudad: Usanos. Una pedanía que se lleva un 30% de la superficie municipal pero un 0,25% de sus habitantes, y que pertenece a Guadalajara desde los años 70 del siglo XX, cuando la pérdida de población obligó al ayuntamiento a disolverse y a anexionar su territorio a la capital provincial. El término municipal se completa con un monte de quejigos situado a quince kilómetros al este de la ciudad, que probablemente acabó perteneciendo a ella por deslindes y desanexiones a lo largo de los siglos.

Noreña (Asturias)
En Asturias los municipios se llaman concejos. El Concejo de Noreña está íntegramente enclavado dentro del de Siero, pero no una vez, sino cinco. Nada menos que cinco enclaves dentro de Siero es lo que compone la totalidad del término municipal de Noreña, una localidad que cuenta con otras dos pedanías (parroquias, en Asturias y Galicia), y también con dos pedazos de monte deshabitado. La extraña geografía municipal se debe a cómo se constituyeron los municipios en España: por propiedades de la tierra. Cuando a mediados del siglo XIX Noreña se separa del resto de Siero, se lleva con ella todos los sotos y tierras propiedad de señores del pueblo.


Montiel (Ciudad Real, Castilla-La Mancha)
Buena parte de la historia territorial municipal de España se remonta a la época de la Reconquista, y este término municipal formado por dos trozos separados por varios kilómetros y media docena de localidades es un buen ejemplo. En 1243 la Orden de Santiago conquista para la cristiandad lo que hoy es Montiel, que se convierte en un señorío propiedad de la Orden. Allí se fundan tres pueblos, y se absorben varias aldeas. Montiel queda establecido como cabecera de uno de los municipios, pero en el siglo XVI Felipe II decide que la cabecera de la comarca llamada Campo de Montiel sea del pueblo de al lado, que era más grande. Con los años, otros pueblos fueron alcanzando estatus municipal y desgajándose del territorio de Montiel, hasta dejarlo exclusivamente con el pueblo original y las tierras que no pertenecían a ningún otro lugar. Y de ahí la forma absurda en tres trozos, dos de ellos unidos por sendos pasillos de unos veinte metros de anchura, y un tercero que parece la silueta de un buitre

Lugar Nuevo de la Corona (Valencia)
Vale, la forma de este pueblo no es rara, pero es que su mapa es tan ridículamente pequeño que en escala 1:10.000 ocupa la superficie de un sello de correos. Es el pueblo más pequeño de España; destronó a Emperador (también en la provincia de Valencia) después de una nueva medición y deslinde del Instituto Cartográfico Valenciano en 2022. ¿Su origen? Un convento creado durante la reconquista al que le acabaron dando rango municipal cuando desapareció y fue ocupado por payeses.

Cáceres y Badajoz (Extremadura)
De un extremo al otro. Las dos capitales extremeñas están en el podio de los municipios más extensos de España, concretamente en los lugares primero (Cáceres) y tercero. Las ciudades están a más de una hora en coche y a noventa kilómetros en línea recta la una de la otra, pero sus términos municipales son limítrofes gracias a las siluetas absolutamente bizarras que poseen. No acaba aquí la cosa. La capital autonómica, Mérida, es el municipio número veinte en extensión de toda España (que tiene casi nueve mil ayuntamientos). La ciudad está a sesenta kilómetros de Cáceres y a casi la misma distancia de Badajoz, pero su término municipal limita con ambas capitales. Los tres municipios tienen los agujeros propios de localidades que se han segregado pero han dejado atrás campos y bosques, y conjuntamente parecen una zona de guerra muy bombardeada.

Salas de los Infantes (Burgos, Castilla y León)
De nuevo tenemos otro término municipal partido en pedazos; esta vez en seis trozos, que corresponden a otros tantos pueblos. Lo que hace más curioso este caso es que el territorio que hay entre los distintos pedazos del municipio es también parte de Salas de Los Infantes. Pero también de otros tres pueblos. En algunas provincias castellanas existe el concepto de Ledanía, que son básicamente tierras comunales que pertenecen a varios pueblos distintos. Condominios, para entenderlos. En el caso que nos ocupa, las tierras alrededor de Salas son también de Castrillo de la Reina y Hacinas, otros dos pueblos cercanos. Así que el municipio sólo se quedó los lugares habitados: las tierras de labor de los alrededores siguen siendo comunales. Las ledanías (también llamadas comuneros, comunidades o mancomunidades) son los únicos pedazos del territorio español que no pertenecen a una única entidad municipal sino a varias, generalmente para aprovechar economías de escala en la explotación de recursos.


Tremp (Lérida, Cataluña)
Tremp, bona terra i mala gent. No creo que haga falta que traduzca el dicho, que de todos modos se aplica indiscriminadamente a los oruiundos de cualquier pueblo que permita la rima. En 1970 Tremp era uno de los pueblos más pequeños de Cataluña; ni ocho kilómetros cuadrados tenía. Pero de repente empezaron a anexionarle terrenos a su alrededor, otras localidades que eran demasiado pequeñas, junto con sus tierras de cultivo, bosques y demás, y acabó convertido en el más grande de toda la región. ¿Lo más gracioso? El pueblo de Tremp está casi completamente enclavado en otro municipio (Talarn), y todo el territorio anexado son exclaves municipales.


Cuenca (Castilla-La Mancha)
Yo no sé qué tienen las capitales de la meseta que no pueden tener un mapa normalito, oye. Cuenca es el decimotercer municipio más grande de España, y no está más arriba en la clasificación por los boquetes que han ido dejando las segregaciones desde el siglo XVIII, pero seguramente sea el término municipal con más distancia entre sus extremos. Desde el punto más al sur del municipio hasta su extremo norte hay nada menos que 180 kilómetros; hace falta conducir casi trescientos kilómetros durante más de tres horas para ir de uno a otro. Como toda ciudad que se precie, Cuenca se dedicó durante siglos a quedarse por lo bajini las tierras de pasto y cultivo de sus vecinos, incluyendo pedazos de terreno en donde Cristo perdió el mechero a mano izquierda. El término municipal es tan vasto que es uno de los pocos de toda la península que tiene ríos que vierten tanto al Mediterráneo (el Júcar) como al Atlántico (el Cuervo, tributario del Tajo). Por el norte, además, llega hasta la provincia de Teruel. Concretamente hasta nuestro siguiente pueblo en la lista.

Albarracín (Teruel, Aragón)
A primera vista el término municipal de Albarracín parece un engendro escupido del averno de los límites administrativos, una pesadilla soñada por el más malvado de los funcionarios provinciales de España. Pero mirando más de cerca, es aún peor. Albarracín es el equivalente municipal de mirar el espacio que queda a los lados de un jarrón y descubrir que en realidad son dos caras, sólo que lo que ves es el rostro del mal. Albarracín y todos los pueblos de alrededor formaban una única entidad desde el medievo hasta el siglo XIX, cuando se disuelven las antiguas comunidades aragonesas. Su término municipal está delimitado por el hueco que dejaron al irse más de veinte pueblos y aldeas, que por lo que fuera no eran colindantes entre ellas, como habría sido de esperar. Así que el término municipal de la localidad turolense es un queso gruyere con pequeños pasillos estrechos aquí y allá para ir de un lado a otro. Recientemente el ayuntamiento le ganó un pleito a Cuenca por un deslinde en unos montes, lo que ha provocado la primera modificación en los límites provinciales de la España peninsular desde 1833. Ni doscientos años después son capaces de dejar los marcos quietos.

Y hasta aquí por hoy. Agradecimientos a Pablo Haro por las sugerencias y explicaciones. Y al resto, si os gustó este tour de force español, os recomiendo que le echéis un ojo a estas otras historias:
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Las provincias desaparecidas: Las organizaciones territoriales de España que no cuajaron
Gerrymandering, las fronteras manipulables de las elecciones de EE.UU. Más siluetas raras
Puedes encontrar esta historia, y todas las demás, en El Mapa de Fronteras
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Hola
eso de que todo terreno en España pertenece a un municipio no es del todo cierto. Los terrenos de la Sierra Brava de Badaya en Álava no pertenecen a ningún municipio, pertenecen a los pueblos limítrofes, que mediante una mancomunidad lo gestionan. Es algo curioso que descubrí en la pandemia, con el tema de que se podía pasar a municipios colindantes, y ese terreno no pertenecía a ningún municipio, estaba en un limbo.
seguro que hay más territorios de este tipo en España.
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