Las fronteras de Chipre

El título puede parecer raro para quien no conozca la más que peculiar situación del país. Chipre es una isla, por lo que fronteras, lo que se dice fronteras, no debería tener muchas. Pero las tiene. En total, cuatro entidades distintas marcan sus territorios fronterizos, y de manera no demasiado sutil en muchas ocasiones.Foto satelital de Chipre

Hace tres años Chipre entró en la Unión Europea, entre grandes muestras de júbilo de los chipriotas. El 1 de enero de este año, además, han entrado también en la Eurozona, por lo que el Euro es ya la moneda oficial del país. Pero en realidad sólo dos tercios de la isla forman parte de la UE. El resto del territorio, donde el acervo legal comunitario no rige, forma la República Turca del Norte de Chipre, un país únicamente reconocido por Turquía y Najicheván (una autonomía de Azerbayán; el país en sí no ha reconocido a la RTNC), y ocupado por más de 40.000 soldados de esa nacionalidad. Uno de esos lugares que no existen.

Si que están reconocidos, sin embargo, los territorios británicos de Acrotiri y Dhekelia, dos Bases Soberanas del Reino Unido que permanecen allí como vestigio de la colonización, y que son la única frontera reconocida internacionalmente en la isla de Chipre. Además del Reino Unido y la República Turca, en Chipre también marca sus fronteras la ONU, que mantiene allí una fuerza de interposición en una zona desmilitarizada.

Mapa del Chipre dividido (Click para ampliar)Mapa de Chipre. En amarillo, la República de Chipre reconocida. En naranja, la RTNC. En blanco, Acrotiri y Dhekelia

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Lugares que no existen – Transnistria

Escudo de TransnistriaYa sólo el nombre del país resulta curioso. Recuerda a los Syldavia y Borduria de las aventuras de Tintín, a la patria de Tom Hanks en La Terminal, Krakozhia, o al reino de Ruritania, donde se desarrolla El prisionero de Zenda.

Pero a diferencia de todos ellos, Transnistria existe realmente. Se trata de una estrecha franja de territorio moldavo situada entre el Río Dniester (de ahí el nombre) y la frontera con Ucrania. Tiene poco más de 4.000 kilómetros cuadrados (más o menos el tamaño de la provincia de Pontevedra) y en él viven unos 550.000 habitantes transnistrios. Su nombre oficial en ruso es Pridnestrovie, o Pridnestrovskaya Moldavskaya Republika, República Moldava de Transnistria. La capital es Tiraspol, ciudad de unos 150.000 habitantes. La principal institución de Transnistria es el Soviet Supremo. Sí, habéis leído bien, el Soviet Supremo. Es la única República Soviética superviviente tras la caida de la URSS en 1991. Resiste como un Estado independiente de facto, pese a que es unánimemente reconocida como una provincia de Moldavia, gracias a la protección que le brinda Rusia.

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Lugares que no existen – Taiwán

Los humanos tenemos cierta costumbre, o manía, de parcelar las cosas. Así, parcelamos el tiempo, el espectro visible (los colores) y, por supuesto, el territorio.

Desde jóvenes observamos los mapas mundi en clase, memorizamos capitales tan exóticas como Oudagadougou, Gaborone o Bandar Seri Begawan, y damos por sentado que un país existe y punto. Luego descubrimos las guerras, la Historia, las fronteras y la sangre que se ha derramado. Y más tarde uno descubre que en la declaración de los DD.HH, existe el «Derecho a la nacionalidad». ¿A qué se debe tan curioso derecho?Mapamundi

Se debe, obviamente, a que uno no puede moverse más allá de su aldea sin una identidad, y la nacionalidad forma parte impresicindible de esa identidad. Yo soy Diego González, pero el hecho de ser español es el que me otorga una serie de derechos y deberes, tanto aquí, como en el extranjero.

Existen 193 países reconocidos por la ONU. 193 países cuyos pasaportes son reconocidos por los otros 192 miembros. Un ucraniano puede ir a Noruega, un finés a Sudáfrica o un canadiense a Omán, y ese estatus de canadiense, ucraniano o finés es, precisamente, el que le permite entrar en esos territorios. Lógicamente, y según los miles de acuerdos internacionales al respecto, hay ciudadanos de determinadas naciones que tienen mayor facilidad para moverse por otros países. Cualquier español podría coger el coche ahora mismo e ir de Cádiz a Helsinki sin pasar una sola aduana, y sin que le pidieran el pasaporte ni una sola vez . Sin embargo, si al salir de Vilna camino de Letonia decidiera dar un garbeo setenta kilómetros al este, un amable soldado bielorruso le ordenaría dar la vuelta, puesto que para entrar en el territorio bielorruso es necesario un visado, que hay que pedir a la embajada de Minsk en París, y que tarda cosa de un mes en ser entregado.

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