La aerolínea regional Ravn de Alaska (se pronuncia como raven, cuervo en inglés) vuela cada par de días a la isla de St.Paul o San Pablo, un islote de 100 kilómetros cuadrados y 500 habitantes más o menos hacia la mitad de las Aleutianas pero 400 kilómetros al norte de la cadena principal del archipiélago. En mitad de la nada, vamos. Cuando uno compra uno de los enloquecidamente caros billetes de avión para volar desde Anchorage al aeropuerto insular, aparece un aviso en la pantalla: «Los perros no están permitidos en la Isla de St. Paul». ¿Cómo puede una isla prohibir nada menos que al mejor amigo del hombre, con lo majos que son los perretes que aparecen haciendo monerías en Tik Tok? Ah, amigo. Es que St. Paul es un santuario de fauna marina; algunos lo llaman «Las Islas Galápagos del Norte» por su diversidad ecológica, aunque también llaman «Venecia del Norte» a cualquier pueblo alemán con seis canales y un barquito de remos, pero bueno. Los perros se comen a las aves y a la fauna protegida, que para ellos no está protegida. Es comida. ¿Sabéis que come huevos de pájaros, y literalmente cualquier cosa, si le dejan? Las ratas. Y por eso cuando un vecino dijo que había visto un roedor en su porche, la isla entera se lanzó tras ella para darle caza y exterminarla. El problema es que llevan tres meses de búsqueda y, bueno, aún no ha aparecido. Así que no están realmente seguros de que exista. Pero no van a dejar de buscarla.


La última vez que se vio una rata viva por St.Paul fue en 2018; un empleado de la piscifactoría la avistó en las pantallas de vigilancia mientras el roedor husmeaba entre las cañerías. Se lanzó entonces una campaña de caza al bicho sistemática que implicó a toda la isla, a las autoridades estatales y también a las federales; un barrido piedra a piedra con el objetivo de retirarle la condición de ser vivo, convertir sus procesos metabólicos en historia, de convertirla en una ex rata, vamos. Sin embargo, el dichoso roedor no aparecía por ninguna parte, la única prueba de su existencia era la grabación de las cámaras de seguridad. Diez meses más tarde, se produjo el feliz hecho: un ornitólogo de visita en la isla encontró el cadáver de la rata, atrapada por una de las múltiples trampas distribuidas por toda la isla para su borrado del mundo de los vivos.

Lo cierto es que las ratas son la mayor amenaza para la diversidad en ecosistemas tan cerrados y pequeños como el de la Isla St.Paul: se reproducen rápido, devoran todo lo que pillan y provocan catástrofes que se extienden arriba y abajo en la cadena trófica; un poco como ese cuñado gorrón que viene a pasar un fin de semana a casa y se queda año y medio durmiendo en el sofá y saqueando la nevera. En varias islas del archipiélago aleutiano las ratas han sido felizmente exterminadas, incluyendo una que hasta entonces era conocida como «Rat Island» por razones obvias, pero el coste de la operación de limpieza étnica de roedores es elevadísimo, puede llevar años y millones de dólares, así que es mejor prevenir, y cazar al bicho, si hay tal, antes de que pueda existir la posibilidad de reproducirse. Han pensado incluso llevar a un perro rastreador a la isla, pero, claro, los perros están prohibidos. No se puede tener todo, sanpaulinos.

Más info y fuentes: NYT, The Guardian, NBC, Men’s Journal
Si te gustó esta historia enriquecedora y reconfortante sobre ratas muertas, te encantarán:
El avión que chocó con un pez en pleno vuelo. En Alaska, claro. Dónde si no.
El pueblo donde todo el mundo vive en el mismo edificio. También en Alaska. Qué gente.
La carrera del suero a Nome, cómo un puñado de perros y sus dueños salvaron cientos de vidas
Blok P, el infierno habitacional de Groenlandia. No siempre el infierno es un lugar caliente
Descubre más desde Fronteras
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
«convertirla en una ex rata»
Gran homenaje a los Python.
Gracias por escribir!
Me gustaMe gusta
Sabía que alguien lo detectaría 😀 ¡A ti por leer!
Me gustaMe gusta
Ah, si el ártico. Tierra de muchos de los sitios más extraños, con sus historias aún más insólitas.
Es la ventaja que tiene no tener un bloque gigante de tierra (hielo) ocupando los 20 grados más extremos de latitud.
La desventaja, es que no se sepa a ciencia cierta el punto más al norte, pero es un pequeño precio que pagar por historias como estas.
Bueno, parece que además, al escribir esto, empiezo a perfeccionar el arte de escribir como una IA.
Me gustaMe gusta
Excelente entrada, da para mucho el tema de las especies nocivas introducidas y los daños que han causado al ecosistema en todo el mundo.
Me gustaMe gusta
Muy buen artículo como de costumbre. Siempre que leo algo de este tipo de sitios tan remotos no puedo evitar pensar «quien coñ* vive ahí y POR QUÉ».
Al hilo de lo q dices de las 200 Venecias existentes y como la gente se viene muy arriba con las comparaciones, propongo como idea para futuro artículo los tópicos de sitios famosos llevados a otros latitudes: las Venecias que has nombrado, «la Ruta 66 de…» (Por ejemplo la n2 portuguesa y la NC500 escocesa), «la muralla china de»…
Me gustaMe gusta
Todas las ornitólogas que conozco son guapas (es la única).
Me gustaMe gusta