Makedonium: el Coronavirus de hormigón

Según el visitante asciende por la rampa de acceso el monumento emerge tras los árboles, como un sol hecho de cemento. Por el camino se dejan atrás esculturas extrañas, surgidas no sólo de otra época, sino quizás de otro planeta. Cuando termina el ascenso, el Makedonium se alza ante el visitante en todo su esplendor. Una figura tan improbable como sólida, tan contundente como liviana, depositada en lo alto de la colina por una civilización extraterrestre. Un coronavirus, pero de hormigón blanco y refulgente.

The Spomenikest

Llegué a Kruševo pasada la medianoche, después de seis horas de viaje conduciendo desde Tirana, dos de las cuales las pasé buscando un cajero automático para pagar el seguro obligatorio y posteriormente siendo registrado inmisericordemente por las autoridades fronterizas albanesas. Como dijo un amigo, «eres la única persona a la que se le ocurre ir de viaje por la Albania rural sin efectivo». Hemos venido a jugar. Kruševo es el pueblo a mayor altitud de Macedonia, 1.350 metros sobre el nivel del mar, así que aunque era ya finales de abril la temperatura se fue por debajo de los cero grados durante la noche. En mi habitación, sin embargo, el calor era asfixiante merced a la calefacción enloquecida, e irónicamente no me quedó más remedio que dejar entornada la puerta del balcón. Mi hotel era el Montana, el único cuatro estrellas de la localidad, en el que pagué 23 euros por una habitación con desayuno, y en el que aparentemente era el único huésped. A la mañana siguiente me desperté nada más amanecer y salí al balcón con un café de sobre en la mano para observar esto:

Como el sol de los Teletubbies. Pero de cemento armado

El nombre más común para el Makedonium es Spomenik de Ilinden. Ilinden es el día de San Elías en Macedonio, y para explicar su significado nos tenemos que remontar a 1903. Por esa época, el Imperio Otomano todavía tenía colonizada buena parte del sudeste europeo, incluyendo lo que hoy es Kosovo, Albania y las dos macedonias, la griega y la del Norte. El 21 de julio de 1903 (2 de agosto según el calendario gregoriano), el IMRO, una organización revolucionaria secreta controlada por el gobierno búlgaro, lanzó una insurrección en varias ciudades de lo que hoy son Grecia, Macedonia y Bulgaria. La rebelión generalizada fue sofocada en casi todas partes de forma rápida, excepto en Kruševo, donde los revolucionarios rechazaron varios intentos de reconquista turca. Llegaron a proclamar la República de Kruševo, pero el control de la ciudad duró muy poco, y la efímera república se convirtió en uno de los estados más breves de la Historia. Los turcos entraron en la ciudad, le metieron fuego, mataron a miles de civiles y violaron a miles de mujeres, que era la práctica habitual de la época para esta clase de circunstancias. Pero el Imperio Otomano estaba ya herido de muerte, y la mayoría de los Balcanes se independizarían incluso antes de la I Guerra Mundial.

El Makedonium asomando entre los árboles, ligeramente amenazador

Fast Forward a los años setenta. En Yugoslavia se desarrolla un movimiento político y artístico que conjuga la monumentalidad socialista con el gusto occidental por la abstracción, y que intenta de alguna manera celebrar la lucha común de los yugoslavos contra el nazismo como método de construcción nacional para coser la difícil composición étnica del país. Por todo el país brotan monumentos conmemorativos, que hoy día llamamos genéricamente Spomeniks, la palabra serbocroata para «monumento». En 1970 se decide construir un memorial conjunto para el alzamiento de Ilinden y para los caídos en la II Guerra Mundial. El trasfondo político del monumento no es otro que la cuestión del nombre de Macedonia y su disputa con Grecia por el derecho a usar ese topónimo, que no acabó de solventarse hasta 2019 cuando la Macedonia independiente se empezó a llamar Macedonia del Norte. El levantamiento de Ilinden fue orquestado por Bulgaria, pero Macedonia considera que es uno de sus hitos fundacionales como nación, pese a que sus impulsores eran nacionales búlgaros.

La inspiración del los autores del Spomenik, un matrimonio de escultor y arquitecta, no fue un virus sino la cabeza de un mangual. No sé qué es peor, en realidad.
Makedonium con señor para comparar. El edificio tiene 25 metros de alto contando las protuberancias

Los elegidos para la construcción del memorial fueron el matrimonio formado por Jordan e Iskra Grabul, que se pasaron los siguientes cuatro años peleándose con la comisión encargada de la construcción del monumento. Los políticos querían algo realista y autóctono y los artistas exactamente lo contrario. No creo que sea necesario especificar quién ganó la disputa. El memorial, como suele suceder con todos los Spomeniks de esa época, no sólo es el edificio principal, sino también el conjunto escultórico de los alrededores, que le da contexto. Eso sí, un contexto abstracto y futurista, como correspondía a la época y el lugar.

Anfiteatro y mural frente al edificio principal del Makedonium. El nombre del memorial es «Ilinden», pero se le llama popularmente Makedonium por la constructora que se encargó de levantarlo
En la rampa que asciende al Spomenik se pasa por este memorial donde se encuentran inscritos los nombres de 58 revolucionarios
Junto al aparcamiento se halla esta escultura, que representa el eslabón roto de una cadena, o los macedonios liberándose del dominio turco

Eran poco menos de las nueve cuando aparqué mi coche albanés en el parking del Spomenik. Literalmente era el único ser humano en el lugar. Pese al solete, la temperatura apenas sobrepasaba los cero grados, y además era un viernes laborable así que tampoco era de esperar mucha actividad. Un rato después, sin embargo, aparecieron tanto los encargados del sitio como los dos vendedores de souvenirs, que instalaron sus tenderetes junto al aparcamiento. En la taquilla el encargado, que se calentaba las manos con una estufa de gas mientras intentaba disimular la tiritona, sin éxito apreciable, me informó de que podía adquirir la entrada al Spomenik por la módica cantidad de 120 dinares macedonios, al cambio, unos dos euros, pero que tendría que esperar a que viniera su compañera de desayunar. Los funcionarios se parecen en todas partes.

Tumba de Nikola Karev en el interior del Makedonium, iluminada por la luz que entra a chorros por las vidrieras y los ventanales. Una manita de pintura tampoco le vendría mal, he de decir

En el interior del monumento destacan las vidrieras policromadas, los relieves abstractos que representan la historia de Macedonia y, desde 1990, la tumba de Nikola Karev, el presidente de la efímera República de Kruševo, considerado héroe nacional por los macedonios, pero también por los búlgaros, y por las mismas razones. De nuevo el conflicto identitario macedonio irresoluble. Nikola era búlgaro, y sus hermanos fueron despreciados por el régimen comunista yugoslavo por «bulgarófilos», pero el país necesita padres fundadores, así que tira de lo que hay. Después de la independencia, el levantamiento de Ilinden fue potenciado, aún más, como origen y fundamento de la nación macedonia, un país en busca de una Historia.

Uno de los ventanales del Makedonium. Los bajorrelieves de los lados representan la fertilización y el desarrollo de un embrión, a su vez símbolos del nacimiento y del desarrollo del pueblo macedonio.
Otros dos bajorrelieves abstractos en un ventanal del Makedonium, representando la lucha por la libertad del pueblo macedonio (izquierda) y la destrucción de la República de Kruševo

Después de visitar el interior del Makedonium regresé a mi coche. Kruševo ya se había puesto en marcha y las tiendas estaban abiertas. En una de ellas, mientras compraba provisiones para continuar el viaje, entablé conversación con dos locales, cuyo inglés, mucho mejor que el mío, me sorprendió. Por su parte ellos se sorprendieron de que alguien hubiera venido desde España para ver un monumento que en teoría nadie o casi nadie conoce fuera de la propia Macedonia. «I love Spomeniks, what can I say?«. Esa noche dormiría en Skopje, la capital del país, y también acabaría el día diciendo «I love Macedonia, what can I say«.

Antigua bandera de Macedonia ondeando en una casa de Kruševo. Fue abandonada dos años después de la independencia por presiones griegas, que encontraban que era una provocación, puesto que era la misma que la de la región griega de Macedonia, pero cambiándole el color de fondo
Mural en la carretera de entrada a Kruševo
«Vine a ver un virus gigante y me acordé de ti. Mejor no enviar a todas»

Lecturas adicionales: Wikipedia, Spomenik Database, Architectuul

Hace unas semanas, aquí mismo: Spomeniks, la Yugoslavia cósmica de hormigón

Si te ha gustado leer esto, te va a encantar leer cómo me enamoré de Skopje, la capital más absurda de Europa. Sin salir de la antigua Yugoslavia también he visitado la ciudadela de Kotor en Montenegro y la ciudad amurallada de Dubrovnik, en Croacia, además de Zagreb, hogar del museo más inhabitual de Europa.


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5 respuestas a “Makedonium: el Coronavirus de hormigón

  1. Avatar de Franco Pellegrino Franco Pellegrino 8-abril-2024 / 2:14 pm

    Horrendo por fuera , pasable por dentro

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  2. Avatar de Matias ND Matias ND 8-abril-2024 / 3:45 pm

    Peculiar forma la de este spomenik

    Si no estuviera en una ex-república yugoslava, apostaría lo que fuera a que de verdad era un monumento en memoria a las victimas del COVID-19 o algo así.

    Y evidentemente al mismo le falta una manito de pintura por adentro, o solucionar algunos problemas de humedad, por lo visto.

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  3. Avatar de Marius Marius 14-abril-2024 / 11:05 pm

    Y mira, que si se impuso la visión de los artistas sobre la de los funcionarios a la hora de decidir cómo sería este spomenik, no me quiero imaginar cómo serán sus otras obras de arte. Cutre, pero con su peculiar encanto, eso si.

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