Despegar en 2026, aterrizar en 2025. Los vuelos de nochevieja que volarán al pasado

Cuando Carl Cox lo hizo en la nochevieja de 1999 los vuelos que cruzaban la línea de cambio de fecha eran pocos, y menos aún los que lo hacían la última noche del año, pero en el cuarto de siglo que ha pasado desde entonces el tráfico aéreo internacional se ha multiplicado por cuatro, y ahora los vuelos que despegan un día para aterrizar el día anterior son una ocurrencia cotidiana. Y en la nochevieja de 2025 tenemos nada menos que dos docenas de vuelos que despegarán el 1 de enero de 2026 y aterrizarán a tiempo de comerse las uvas una segunda vez. Y son estos:

Mapita realizado con el vuejuno pero efectivo Great Circle Mapper

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Formosa en las antípodas de Formosa

Previamente (ayer, concretamente): En las Antípodas

Formosa es una de las veintitrés provincias de Argentina, situada al norte del país, haciendo frontera con Paraguay. Su nombre deriva de fermosa, hermosa en castellano antiguo. Según se cuenta, el nombre le vino dado por los colonizadores españoles, que encontraban especialmente bello un recodo del río Paraguay (sí, también es un río, y sí, yo también me acabo de enterar, mi ignorancia no conoce límites), al que acabaron denominando Curva Fermosa.

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Lugares que no existen – Taiwán

Los humanos tenemos cierta costumbre, o manía, de parcelar las cosas. Así, parcelamos el tiempo, el espectro visible (los colores) y, por supuesto, el territorio.

Desde jóvenes observamos los mapas mundi en clase, memorizamos capitales tan exóticas como Oudagadougou, Gaborone o Bandar Seri Begawan, y damos por sentado que un país existe y punto. Luego descubrimos las guerras, la Historia, las fronteras y la sangre que se ha derramado. Y más tarde uno descubre que en la declaración de los DD.HH, existe el «Derecho a la nacionalidad». ¿A qué se debe tan curioso derecho?Mapamundi

Se debe, obviamente, a que uno no puede moverse más allá de su aldea sin una identidad, y la nacionalidad forma parte impresicindible de esa identidad. Yo soy Diego González, pero el hecho de ser español es el que me otorga una serie de derechos y deberes, tanto aquí, como en el extranjero.

Existen 193 países reconocidos por la ONU. 193 países cuyos pasaportes son reconocidos por los otros 192 miembros. Un ucraniano puede ir a Noruega, un finés a Sudáfrica o un canadiense a Omán, y ese estatus de canadiense, ucraniano o finés es, precisamente, el que le permite entrar en esos territorios. Lógicamente, y según los miles de acuerdos internacionales al respecto, hay ciudadanos de determinadas naciones que tienen mayor facilidad para moverse por otros países. Cualquier español podría coger el coche ahora mismo e ir de Cádiz a Helsinki sin pasar una sola aduana, y sin que le pidieran el pasaporte ni una sola vez . Sin embargo, si al salir de Vilna camino de Letonia decidiera dar un garbeo setenta kilómetros al este, un amable soldado bielorruso le ordenaría dar la vuelta, puesto que para entrar en el territorio bielorruso es necesario un visado, que hay que pedir a la embajada de Minsk en París, y que tarda cosa de un mes en ser entregado.

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