No figura entre los miembros de la ONU ni aparece nunca en las noticias. Prácticamente nadie en este lado del globo ha escuchado una sola palabra sobre el lugar, una remotísima isla del Pacífico con la población de un pueblo más bien pequeño. Y sin embargo son un país prácticamente independiente, con autogobierno desde hace medio siglo y, esto es lo más sorprendente, que mantiene relaciones diplomáticas con una treintena de estados de cuatro continentes, incluidos Estados Unidos, Francia, China o la India. Bienvenidos a Niue, la nación más pequeña del Pacífico.

La tierra emergida más próxima a Niue es el archipiélago de Vava’u, en Tonga, a más de 400 kilómetros al oeste de allí. A 500 kilómetros al norte está la Samoa Americana y a 700 al este el atolón de Palmerston, en las Islas Cook. No es el sitio mejor comunicado del mundo. Y es lógico, dado que tiene una superficie de unos 250 kilómetros cuadrados y una población de 1.700 personas; el segundo país menos poblado del mundo despues del Vaticano. Pero no fue siempre así. Niue nunca fue precisamente Manhattan, pero en los años sesenta llegó a tener cinco mil habitantes. Desde entonces la curva demográfica es una cuesta abajo y sin frenos, que hace temer a los nativos no ya por su propio futuro, sino por el de su cultura y su lengua. Sólo uno de cada diez o doce niueanos viven en la isla, el resto están esparcidos por Nueva Zelanda. Porque todos ellos son legalmente neozelandeses de nacimiento.

El estatus político de Niue, como el de las Islas Cook, es algo que podríamos calificar como Estado libre asociado con cosas. No existe la nacionalidad nieuana, ni por tanto un pasaporte, la moneda oficial es el dólar neozelandés y la defensa de la isla está a cargo del gobierno de Wellington, pero aparte de eso, el nivel de autogobierno de Niue es total, y superior al de otras dependencias mucho más grandes en población y territorio, como Groenlandia o Puerto Rico. A diferencia de la mayoría de territorios dependientes del mundo, Niue mantiene relaciones diplomáticas con docenas de países, y es reconocido como un Estado más por las leyes internacionales. Alemania y Estados Unidos han ido más allá y reconocen a la minúscula isla como estado soberano independiente, al mismo nivel que, por ejemplo, Nueva Zelanda, aunque no existe ninguna embajada en el pequeño territorio (ni tampoco en las Islas Cook). Ambos países forman parte en su propio nombre de algunas organizaciones de Naciones Unidas, como la OMS o la Unesco. Así que, por resumir, Niue y las Cook están a medio camino entre una dependencia con autogobierno pleno y un estado independente.

Con menos de dos mil habitantes y en una isla remota del Pacífico, la economía de Niue no es precisamente una de las más boyantes del mundo. Basada fundamentalmente en la agricultura de subsistencia, la mayor parte de los gastos públicos se pagan con las subvenciones de Nueva Zelanda; el resto del PIB es fundamentalmente turismo y venta de rarezas: dominios de internet (el .nu tiene cierta popularidad en Escandinavia porque en sus idiomas significa «ahora»), sellos y monedas. Sobre todo esto último. La única moneda de Niue es el dólar neozelandés, pero cada cierto tiempo el país acuña una serie de monedas conmemorativas de diferentes productos culturales. Pokemon, Harry Potter, Star Wars, Doctor Who o Disney son algunos de los motivos con los que la isla ha decorado sus monedas, que son de curso legal en su territorio, pero que cuestan, generalmente, uno o dos órdenes de magnitud más que su valor facial.


Como todas las islas del Pacífico, la proporción entre la superficie de Niue y la de su Zona Económica Exclusiva es de unos diez mil a uno. Más de trescientos mil kilómetros cuadrados de océano sólo pueden ser explotados por el gobierno niueano o aquellos a los que le den permiso, pero sorprendentemente, las decisiones de los isleños apuntan en el sentido contrario. Todas las aguas de Niue forman parte de un parque natural protegido, y en casi la mitad de ellas, ciento cincuenta mil kilómetros cuadrados, está explicitamente prohibido llevar a cabo cualquier actividad pesquera o de cualquier otro tipo. Es la forma que ha encontrado la isla de proteger los valiosos arrecifes de coral, que en otras islas, como Nauru, han quedado dañados o destruidos irremediablemente por la actividad humana. A esto se le añade la consideración de Niue como «Dark Sky Nation«, una certificación que otorga una asociación internacional, cuyo objetivo es mantener lugares donde el cielo nocturno pueda verse en todo su esplendor, lejos de las luces brillantes de las ciudades. El número de turistas anuales que permite Niue es de tan sólo 15.000. Para sus habitantes (y gracias al sustento neozelandés), la conservación del entorno es más importante que el turismo.

Niue no es sólo una rareza geopolítica, también lo es cronológica. Nueva Zelanda es el segundo territorio habitado en recibir cada día (y cada año), y Niue, situado apenas unos grados más al este, es el último. Hay veintitrés horas de diferencia entre la metrópoli y el territorio asociado, lo que implica que viven de forma casi permanente en dos días distintos. Cada martes sale un vuelo desde Auckland hacia Alofi, que aterriza tres horas y pico más tarde en un lunes. Después de un par de horas, el avión despega el mismo lunes, y aterriza en el martes neozelandés. La escena se repite cada sábado y cada viernes. No es el primer lugar que se enfrenta a ese problema; Tokelau, otra dependencia neozelandesa, se encontraba en la misma situación hasta 2011, cuando junto a la isla de Samoa decidieron eliminar el 30 de diciembre del calendario y colocarse en el mismo día de la semana que Wellington. Las islas de la Línea, en Kiribati, ya habían hecho lo mismo en 1995, inventándose de paso el huso horario +14, inédito hasta entonces. ¿Por qué Niue, cuya dependencia de Nueva Zelanda es también muy grande, no ha hecho lo mismo? En parte porque las Islas Cook no contemplan el movimiento (están todavía más al este), pero también porque se apañan muy bien como están, y a diferencia de Tokelau, no dependen logísticamente de Samoa. De cuando en cuando hay algunos llamamientos a abandonar el huso -11 y cambiarse al +13, pero por ahora Niue seguirá viviendo en el pasado.

Fuentes y más info: BBC, Un Mundo Inmenso, Wikipedia, Gobierno de Niue (2), The Guardian
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