Como todos los países, Guyana tiene su superficie y su población. En concreto son 219.000 kilómetros cuadrados y unos 800.000 habitantes, que hacen del país uno de los menos densamente poblados de la Tierra, compitiendo con Mongolia, Australia o Namibia. Pero todo cambiaría, y no precisamente para bien desde el punto de vista guyanés, si se resolvieran desfavorablemente las disputas territoriales que mantiene con dos de sus vecinos: Venezuela y Surinam. Caracas reclama como propio tres cuartas partes del territorio del país, y Surinam otro 7%. Según sus vecinos, Guyana sólo debería controlar uno de cada cinco kilómetros cuadrados de su superficie. Es el país más disputado del mundo.

El origen de la disputa con Venezuela, de lejos la más amplia, no sólo en cuanto a la superficie de la misma sino en la profundidad y la duración en el tiempo, está, obviamente, en la época colonial. Cuando Venezuela alcanzó la independencia su frontera oriental estaba todavía por definir; allí se encontraban un par de colonias británicas y otra holandesa, devenida británica a partir de 1815; en 1830 se unieron las tres en lo que se conoció durante el siguiente siglo y pico como Guayana Británica. Por esas mismas fechas se disolvió la Gran Colombia, el súper estado que abarcaba los actuales Ecuador, Venezuela, Colombia y Panamá, sin que el límite con sus vecinos coloniales británicos quedara claro. Los británicos le encargaron a un prusiano llamado Robert Schomburgk que recorriera los límites de la colonia; la línea que trazó (llamada, claro, Línea Schomburgk), supuso la anexión de decenas de miles de kilómetros cuadrados, algo que a Venezuela no le hizo ninguna gracia. La cosa permaneció congelada hasta que se descubrieron minas de oro en la zona, y entonces Venezuela reclamó con más insistencia el territorio, hasta el punto de romper relaciones diplomáticas con el Reino Unido. Para solucionar la disputa reclamaron la ayuda de Estados Unidos, invocando la Doctrina Monroe (aquello de que Hispanoamérica es el patio trasero de EE.UU.), y funcionó. El asunto se elevó a los tribunales internacionales con el patroncinio norteamericano, y la decisión sobre la disputa la tomaría un tribunal de arbitraje en París en 1899. Dos estadounidenses, dos británicos y un ruso tomarían una decisión. Pero sería contraria a los intereses venezolanos.

No se supo hasta mucho después, pero probablemente los británicos simplemente sobornaron al juez ruso que hacía de imparcial, o quizá alcanzaron algún acuerdo con Moscú. El caso es que Venezuela, que estaba representada en el tribunal por Estados Unidos (dado que no tenía relaciones diplomáticas con Gran Bretaña) perdió ciento cincuenta mil kilómetros cuadrados a cambio de quedarse con algo que era suyo sin discusión: la desembocadura del Orinoco. El laudo fue dictado por unanimidad (al fin y al cabo Estados Unidos no tenía skin in the game) y Reino Unido se quedó todas las minas de oro descubiertas hasta entonces. En Caracas el laudo sentó como un tiro, pero poco podían hacer al respecto. El asunto quedó cerrado hasta que uno de los abogados norteamericanos que representaron a Venezuela, Severo Mallet-Prevost, escribió en sus memorias que lo de París en 1899 había sido una componenda entre el ruso y los británicos. El texto no se publicó hasta después de la muerte del letrado, y sirvió para que Venezuela reclamara ante la ONU la nulidad del arbitraje. En 1966, ya con Guyana a punto de independizarse, se alcanzó un acuerdo-para-alcanzar-un-acuerdo, pero desde entonces hasta hoy la frontera no se ha movido un metro.

El tema podía haber seguido en el cajón de los congelados de no ser porque en 2015 se hizo un pequeño descubrimiento: las mayores reservas de petróleo del mundo halladas desde 1970 están frente a las costas de Guyana. Buena parte de ellas, en la zona marítima que Venezuela reclama como propia. Unos once mil millones de barriles, una cifra superior a la de Noruega o Azerbaiyán, y equiparable a la de Argelia. Aún así, treinta veces menor que la de Venezuela, que dispone de las mayores reservas del mundo. El descubrimiento ha permitido a Guyana, un país que sólo cuenta con ochocientos mil habitantes, crecer a ritmos de entre el 20 y el 60% anual; la renta per cápita se multiplicó por seis en la década que ha pasado desde el descubrimiento. Es el país que más ha crecido del mundo en los últimos diez años, y de lejos. El régimen de Nicolás Maduro, celoso del hallazgo y también necesitado de algún clavo ardiendo al que agarrarse. elevó el tono de la disputa y amenazó con tomar la Guayana Esequiba por la fuerza, promoviendo incluso un referéndum para anexionárse unilateralmente el territorio. La detención del dictador y su traslado a una prisión neoyorquina ha dejado de nuevo el tema en hibernación, hasta nuevo aviso. El futuro, ciertamente, no pinta muy bien para la reivindicación venezolana. Los aproximadamente 120.000 residentes en la región en disputa son guyaneses y hasta donde se sabe, nunca han pedido ser otra cosa.

La otra disputa guyanesa es con su vecino neerlandés. Se trata de un territorio llamado «Triángulo del Río Nuevo» por Guyana y «Área de Tigri» por Surinam, de poco más de quince mil kilómetros cuadrados, y controlado por Georgetown desde 1969, cuando Surinam todavía era una dependencia de los Países Bajos. El origen de la disputa es un tratado de 1814, que indicaba que el límite entre las colonias británica y holandesa seguiría el río Corentín hasta encontrarse con el Cutari, que, ambas estaban de acuerdo, era la frontera con Brasil. El problema vino al explorar realmente la zona: el descubrimiento en 1840 de un curso de agua (el llamado «Río Nuevo» por Guyana y «Corentín Superior» por Surinam), que podía identificarse como la continuación natural del Corentín. Como era de esperar cada metrópoli arrimó el ascua a su sardina y no se pusieron de acuerdo sobre qué río era el correcto a la hora de delimitar la frontera. El mismo laudo que le dio el Esequibo a Gran Bretaña le otorgó también el triángulo de Tigri, pero los holandeses no aceptaron el fallo, porque de hecho no eran una parte implicada. Así siguieron siglo y pico sin excesivos avances, en buena parte porque la zona está casi completamente deshabitada y carece de recursos naturales más allá de una densísima selva. En los años de la independencia guyanesa, milicias de Surinam tomaron por la fuerza unos pocos kilómetros cuadrados de territorio y establecieron un campamento, pero poco después de la independencia Guyana los expulsó. El conflicto permanece congelado y Surinam, independizado en 1980, no parece tener ninguna intención de ir a meterlo próximamente en el microondas. Guyana gana también aquí. Aunque por ahora lo único que gana esta vez es Kasuela, una aldea indígena de setenta habitantes, la única población en todo el área.

Fuentes y más info: Wikipedia (2, 3), BBC, El Orden Mundial (2), Voz de América.
Si disfrutaste con este paseo guyanés, sin duda también lo harás con estas otras historias, escritas cuando seguramente aún no habías aprendido a sumar sin usar los dedos:
La triple frontera más bella del mundo. El Monte Roraima, entre Brasil, Venezuela y Guyana, y que sólo dos de los tres países reconocen como tal.
Bir Tawil, la tierra que nadie quiere. Un triángulo de desierto que ni Egipto ni Sudán reconocen como propio y por tanto es oficialmente terra nullius (tierra de nadie)
Esta historia, como toooodas las demás, está en El Mapa de Fronteras. Échale un ojo. Y además, también la he incluido en El Canon de Fronteras, el panteón de lo más mejor que se ha publicado aquí.
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sin angofobia , Guyana tiene razón. Es así de simple no hay q buscar escusas.
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Varias cosas que aclarar, refutar y contrastar:
En fin, se pueden mencionar más cosas pero este artículo, se nota que, intencionalmente o no, está redactado abiertamente al favorecimiento de la parcialidad anglo-guyanesa, sin mostrar debidamente los argumentos de ambas partes, quizás se limitaron a hacer un compendio de información rápida que hay en la red y que solo contó con referencias parcializadas. No se muestra la posición de una parte y la otra, sino solo la de una de ellas.
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Buena respuesta, Domingo.
además se pasó por alto que Venezuela, al reconocer a Guyana, la reconoce del río Esequibo hacia el este, dejando claro que al oeste es parte de Venezuela. Posición que mediante estoppel mantuvieron los demás Estados que la reconocieron
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pueden hablar todo el gamelote que quieran, el Esequibo es de VENEZUELA y punto, con Documentos , planos y todo lo que quieran saber, Guyana, no ha presentado nada, JAMAS, hasta cuando palangrismo al respecto?
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te felicito Julio esa es la postura.
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Gracias por tu detallado mensaje, Domingo. Mi artículo intenta ser neutral, y para ello parte de los hechos indiscutibles. El territorio que controla Guyana incluye el Esequibo, y eso no admite discusión; de ahí que lo denomine territorio guyanés, porque lo es, queramos o no. La justicia o no de la situación no cambia el hecho, y por eso parto de ese presupuesto: el territorio que controla Guyana es guyanés, igual que Gibraltar o las Malvinas son británicas y que la mitad de Belice que reclama Guatelama es beliceña. Y a diferencia de lo que sucede con Chipre del Norte, Crimea o el Donbás, internacionalmente no se considera territorio ocupado, sino en disputa.
Otra cosa es quién tiene razón. Los venezolanos sostienen que Venezuela y los guyaneses que Guyana, para sorpresa de nadie. Yo no tomo partido porque obviamente en un artículo de 1.000 palabras no puedo pretender sentar cátedra, pero recojo los argumentos venezolanos de que el Laudo de París fue una estafa y que los brits seguramente sobornaron al ruso, de nuevo para sorpresa de nadie.
Lamento que mi exposición de los hechos no acabe de gustarte, pero he procurado ser lo más neutral posible, y la neutralidad parte de reconocer que el territorio que controla Guyana de forma efectiva, y que está habitado por ciudadanos guyaneses, pertenece, hoy, a ese país.
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El territorio ESEQUIBO no es guyanes, es venezolano, por derechos historicos y legales e incluso esto no puede ser desconocido por guyana debido a que está sujeto al acuerdo de Ginebra de 1966 deben negociar ambos deberán perder algo para ganar más y quizá la integración en proyectos comunes puedan generar mayor confianza y buena vecindad. Pero el Territorio ESEQUIBO no es renunciable nunca para Venezuela, es una reivindicación que debe realizarse por justicia ante los hombres y divina pues fue un fraude de los tantos que el reino unido ha hecho en el mundo. Solo que en este caso los documentos, la historia la identidad les ha pasado factura y debe hacerse justicia en paz y con política de alto nivel.
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Dejando del lado que el tema del Esequibo para Venezuela es mucho más trascendental, y la reclamación siempre estuvo vigente, creo que la reclamación hecha por Maduro, con el referendum para tomarla por la fuerza, y todo eso, fue un desesperado intento del dictador de conseguir la unidad nacional con un tema en el que todos los venezolanos están de acuerdo, para aferrarse al poder en un momento donde su poder estaba tambaleando. Es básicamente lo mismo que hizo la Junta Militar Argentina en la Guerra de las Malvinas.
Por otro lado, sobre Kasuela: sus habitantes votaron tanto en las elecciones nacionales guyanesas como en las surinamesas
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Ave que no vuela, a la Kasuela, dice el refranero del Esequibo
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Vaya lío en el q te has metido Diego 😂
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Jajajaja, quién me manda a mi meterme en según qué fregaos
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Es que para los venezolanos es un tema tan arraigado como puede ser para los argentinos el tema Malvinas.
Desconozco si los españoles son tan tajantes con el tema Gibraltar.
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Lo mejor es el comentario (hecho por un bot IA) en el artículo enlazado por killbait. Definen fronteras como un «woke media»… Woke, Diego, te llaman woke, a ti! Vivir para ver 😂
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Me llaman woke y lo que es peor, ¡me llaman «media»! ¡A mi, que escribo aceptablemente y no uso IA para ir al baño!
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da risa y pena ajena la publicación, ya que el Esequibo es de VENEZUELA y es algo indiscutible.
Está bien documentado y acentado que ese «82%» del que habla la publicación es 1000% de Venezuela y el territorio de Guyana siempre a sido minúsculo.
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Como decía el gran Hristo Stoitchkov: «Sí, sí, pero tu mira el marcador….»
Tienes razón Diego, el control de facto es el que es, como pasa en Gibraltar, Malvinas, etc…
Pero siempre habrá gente que busque polémica.
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