Hay tres países en el mundo donde el sistema métrico decimal no es oficial: Liberia, Birmania y, claro, Estados Unidos. En este último país usan un sistema de medidas tradicional, basado en el Sistema Imperial británico, que desarrollaron durante las primeras etapas de la revolución industrial. No han sido pocos los intentos de implantar el sistema internacional en el país, y de uno de los últimos proviene esta auténtica rareza: la Interestatal 19, la única carretera de Estados Unidos señalizada íntegramente en kilómetros.

Hay muchos motivos por los que EEUU se ha mantenido al margen del uso del sistema métrico decimal, pero se resumen en uno: cambiar de forma de medir las cosas sería espectacularmente caro. Pese a ello las autoridades lo han intentado en unas cuántas ocasiones, una de ellas en 1975, bajo la presidencia de Jimmy Carter. En ese año se firmó la Metric Conversion Act, una ley que declaraba que el sistema métrico sería la forma preferente de calcular pesos y medidas en el comercio y en las actividades públicas de los distintos niveles de gobierno en el país. Un buen lugar por donde empezar era, sin duda, las carreteras. El U.S. Metric Board, el organismo creado para «metrificar» Estados Unidos, escogió la carretera de Tucson a Nogales, en Arizona, entonces en construcción, como la primera carretera interestatal en usar los killómetros en vez de las millas para su señalización y medida. La idea era trasladar esto a todas las interestatales posteriormente, pero la idea no cuajó, en buena parte porque cambiar la señalización en docenas de miles de kilómetros de carreteras es increíblemente costoso, pero sobre todo porque los estadounidenses consideran el uso del sistema tradicional parte de su identidad como nación. Así que en 1982 Ronald Reagan enterró la reforma.


Para entonces, sin embargo, la Interestatal 19 ya estaba terminada y funcional, y con todas sus señalizaciones en metros y kilómetros, incluídas las salidas, que, como en España, se numeran según el kilómetro en el que estén. Así que se dejaron como estaban, y perduraron en el tiempo, convirtiéndose, paradójicamente, en un símbolo identitario de la región. Las 63 millas de asfalto desde Tucson a la frontera con México se convirtieron así en una rareza dentro del descomunal Sistema de Autopistas Interestateles; 102 kilómetros dento de las casi cincuenta mil millas de carreteras de alta capacidad que recorren los cuatro puntos cardinales de Estados Unidos. También ha habido intentos por parte de las autoridades estatales para unificar la I-19 con el resto de carreteras del país, pero se han chocado, una y otra vez, con la oposición de residentes y negocios locales, que no sólo tendrían que gastar dinero en modificar los materiales publicitarios, sino que consideran que perderían algo que les hace especiales y diferentes. Así que el Departamento de Transportes de Arizona hizo algo curioso: colocó señalizaciones en millas, pero paralelas a la carretera, no perpendiculares. Los conductores no las ven, pero los operarios sí, así que saben dónde deben trabajar o realizar obras de manera coherente con el resto de las carreteras del Estado y del país.


¿Sobrevivirá la autopista kilométrica a la oleada nacionalista que supuso la llegada al poder de Donald Trump? Una de las primeras medidas que tomó el presidente norteamericano fue renombrar al Golfo de México como «Golfo de América», denominación que no ha cuajado demasiado ni siquiera en los propios Estados Unidos, y absolutamente nada fuera de ellos. Hace cosa de un año se mencionó la posibilidad de que el Departamento de Transportes «americanizara» la Interestatal 19, pero lo cierto es que quien paga el mantenimiento es el estado de Arizona, que intentó por última vez la comversión a milas en el año 2009, de nuevo sin éxito. Por ahora, parece que la I-19 seguirá siendo la representante de los Estados Unidos de Amétrica.
Fuentes y más info: Amusing Planet, Wall Street Journal, Departamento de Transportes de Arizona, CBS, KGUN9, Geography Realm, New York Times.
Agradecimientos a Martín Donato por el hallazgo y el aviso.
Si te gustó esta historia, desde luego que vas a gozar cual perra en celo con estas otras:
Los Grateful Dead y el miliario 420 de las autopistas. Tienen relación, sí.
La carretera tan aburrida que puedes jugar al Trivial al volante. En Australia. Claro.
Transfăgărășan, osos y pantanos. La carretera más bonita de Europa
Esta historia, como toooodas las demás, está en El Mapa de Fronteras. Échale un ojo
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Te sigo desde hace años. A la vez que el mapache. Desconocía tu filia facha, a todas luces incompatible con mi forma de viajar y con la forma de viajar que tienes tú: https://www.libertaddigital.com/opinion/2025-10-04/diego-gonzalez-mugre-colau-marihuana-y-basura-flotilla-7303916/. Hasta nunca.
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bueno bueno.. un poco de bilis arrojada por un lector..
No hay problema Julián, cierra cuando salgas.. hasta nunca.
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Bon vent i barca nova!
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Hay que ser cortito como patada de chancho para ser incapaz de leer algo únicamente porque su autor sea de una ideología distinta a la tuya.
Especialmente si lo demuestra tan poco, como para que lo descubras recién años después de comenzar a seguirlo.
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Gracias por la publicidad, Julián. Llevas semanas publicitando ese artículo en concreto en Menéame y aparentemente ya es uno de los más leídos de todos los que he escrito en Libertad Digital. Será porque el título salió pegadizo. Desde luego, mi manera de viajar es incompatible con ir de parranda en un barco a gastos pagados mientras falto al trabajo durante semanas, en eso tienes toda la razón.
Nadie te obliga a seguir este blog ni en general a cualquier persona que tenga unas ideas que no compartes. Yo siempre he dicho que cualquier opinión respetuosa es bienvenida y lo mantengo. Este sigue siendo un espacio libre, e independiente, también de las ideas de su autor. Nunca he pretendido que Fronteras sea un espacio de opinión política, para eso ya tengo Tuíter, pero tampoco he ocultado mis ideas; es un blog personal al fin y al cabo, mantenido con mimo, esmero y tremendo derroche de ironía y sarcasmo durante casi dos décadas.
Es curioso que hables del Mapache. Estuvo en mi casa el mes pasado con su familia y nos pasamos la tarde y la noche riendo como enajenados. Me trajo el mejor café que he probado jamás. Es la cuarta o quinta vez que nos vemos. No podemos tener ideas más dispares, especialmente en el tema del artículo que enlazas. Y no nos puede importar menos. Los que sí le dais importancia a estas cosas, en serio, lo siento por vosotros. No sabéis lo que os perdéis.
Un saludo, Julián. Te invito a que regreses cuando quieras. Si no te gusta lo que escribo en otros lugares, te animo a no leer lo que escribo allí. Al fin y al cabo son espacios bastante estancos: en el periódico no hablo de Fronteras y en Fronteras muy rara vez hablo del periódico (creo que lo he hecho dos veces en año y medio). En todo caso, aquí siempre cabrá todo el mundo. Piense lo que piense.
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«Como no eres de mi cuerda seguro que mientes en absolutamente todo. La I-19 en realidad estará en yardas y millas, o puede que ni siquiera exista la susodicha carretera o incluso el estado de Arizona al completo, facha manipulador»
Ahora en serio, excelente entrada y excelente blog, sin necesidad de coincidir ideológicamente para decirlo. Mi enhorabuena por el gran trabajo que te toma entretenernos algunos ratos. Seguiré leyendo (anónimamente) cada nueva entrada, como desde hace años.
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Buen Día, como siempre informándonos de las peculiaridades un tanto extrañas de la geografía mundial. Aquí también lo curioso es que toda esa área como bien sabemos perteneció a México y por esa carretera transitan miles de personas ya sean turistas, residentes o inmigrantes de origen mexicano o el resto de Latinoamérica por lo que esa nomenclatura facilita el traslado.
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Ojalá el estado de Arizona fuese poco a poco poniendo los carteles de las otras carreteras en sistema métrico a medida que los tienen que renovar. Podría ser un sello de identidad. Y, con el tiempo, un ejemplo a seguir por los otros estados. En un par de décadas se renueva y seguro que todos contentos.
Curiosidad: también tienen unos formatos de papel diferentes. Cuando viví en Chile, resulta que allí también se usaban los estadounidenses, lo que generaba permanentes conflictos con los ordenadores y las impresoras, que buscaban en vano el papel DIN A4. Un caos. ¿Tan difícil es adaptarse en esas cosas al resto del mundo?
Aquí el mapa de los países con formato de papel «americano»: https://es.wikipedia.org/wiki/Formato_de_papel#/media/Archivo:Prevalent_default_paper_size.svg Básicamente, norteamérica, Japón, y unos cuantos países sudamericanos despistados.
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Eso de Estados Unidos de Amétrica viene como anillo al dedo, muy inteligente. Chapó
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