La Flota Amarilla. Los barcos que se quedaron atrapados en el Canal de Suez durante siete años

Un par de horas antes de que se publicaran estas líneas el gigantesco carguero Ever Given fue finalmente liberado de la arena en la que había encallado el pasado miércoles, provocando enormes suspiros de alivio del comercio mundial y de un montón de clientes de AliExpress en Europa. Unos doscientos barcos se han llegado a ver atrapados en el atasco, y han estado allí casi una semana esperando a ser liberados. Pero la experiencia que han vivido, atrapados en un barco que no puede moverse, es absolutamente nimia en comparación con la que tuvieron que vivir los tripulantes de la conocida como Flota Amarilla, quince buques de ocho países que se vieron atrapados en el mismo Canal de Suez no durante días, sino durante años. Esta es su historia.

Cinco de los cargueros atrapados en el Canal de Suez, en 1971 (BBC/Getty)

Es 5 de junio de 1967, por la mañana. El barco británico MS Agapenor transporta juguetes de plástico para los grandes almacenes Woolworths desde Taiwán hasta Londres. El Münsterland fruta desde Australia a Alemania Occidental. El norteamericano Observer lleva trigo desde Galveston (Texas) a Bombay. Y así otros doce buques. De repente una formación de tres cazas israelíes volando a pocos metros del suelo pasan por encima de la fila de barcos haciendo un ruido inimaginable. La tripulación de los cargueros observa aterrorizada a través de los binoculares cómo las aeronaves dejan caer varias bombas sobre la base aérea de Ismailía y acto seguido regresan por donde habían venido. Pocos minutos después otros tres aviones israelíes repiten la operación. Y luego otros tres. Y así durante dos horas hasta que del aeródromo sólo quedaron hierros retorcidos asomando entre los escombros humeantes. Las atónitas tripulaciones de los barcos habían obtenido un asiento en primera fila para lo que acabaría siendo conocido como la Guerra de los Seis Días.

El inicio de la Guerra de los Seis Días en Ismailía, visto desde el carguero británico Agapenor. Las fotografías fueron tomadas por el tercer oficial Peter Flack, que no tenía ni treinta años por entonces. Clic en las imágenes para ampliarlas (99% Invisible)

El ataque sorpresa israelí contra las fuerzas aéreas egipcias fue acompañado por una invasión terrestre simultánea de la Península del Sinaí. El presidente egipcio Gamal Abdel-Nasser ordenó inmediatamente el cierre del canal, dejando atrapados a nuestros quince barcos protagonistas. En las horas que siguieron las entradas norte y sur de la infraestructura fueron cegadas hundiendo barcos, dragas, grúas y hasta un puente, para evitar que cualquier barco israelí pudiera aventurarse por allí. En menos de una semana el ejército hebreo se había hecho con el control de todo el Sinaí, y la nueva frontera entre Egipto y su vecino hebreo era, precisamente, el Canal de Suez. En una y otra orilla los tanques, cañones y soldados de ambos países se apuntaban sin disimulo como en unas tablas mexicanas de película del Oeste. El gobierno egipcio no se conformó entonces con bloquear el canal sino que lo llenó de bombas, minas y cualquier cosa que pudiera explotar. Para las tripulaciones atrapadas entre dos fuegos, esto suponía pasar de la perspectiva de estar semanas atrapados, a la certeza de que pasarían meses hasta que pudieran salir.

Bloqueo de la entrada al Canal de Suez en Port Said utilizando todos los medios imaginables, en junio de 1967

En cuanto vieron lo que se les venía encima, e imposibilitados de comunicarse por radio con el exterior por la prohibición de las autoridades egipcias. las tripulaciones de los barcos decidieron contactar unas con otras para pasar el encierro lo mejor posible. Varios de los barcos cargaban miles de toneladas de alimentos, incluyendo frutas, verduras y carne o marisco congelados, así que la inanición no sería un problema. Aparte de las tareas básicas de mantenimiento del barco no había demasiado que hacer por lo que pronto se popularizaron las actividades sociales, consistentes sobre todo en beber ingentes cantidades de cerveza y tirar los cascos al fondo del lago. En septiembre de 1967 las tripulaciones de los barcos alemanes fueron autorizadas a abandonar sus buques y regresar a sus casas; fueron sustituidos por tripulantes de refresco enviados por la naviera. El resto de tripulaciones fueron también evacuadas y sustituidas en las semanas siguientes. Para entonces los barcos ya habían recibido el sobrenombre de Flota Amarilla (Yellow Fleet), debido al color que los cascos de los buques adoptaron tras meses de ser azotados por la arena del desierto.

Banderas de los países de origen de los buques atrapados en el canal. EN total había cuatro barcos británicos, dos de Alemania Occidental, Suecia y Estados Unidos, y uno de Checoslovaquia, Francia y Bulgaria
Árbol de Navidad flotante colocado por la tripulación del carguero polaco Djakarta durante las festividades de 1967 (99% invisible).

Los nuevos ocupantes de los barcos se reunieron en uno de ellos, el británico MS Melampus, para fundar la «Asociación del Gran Lago Amargo», básicamente un grupo de apoyo mutuo para sobrellevar lo mejor posible la estancia en un barco varado en mitad del desierto, que acabó siendo su propia micronación. Así, se repartieron las responsabilidades para entretener al personal: el sueco Kilara tenía una piscina, el búlgrao Vasily Levsky tenía un cine, el británico Port Invercagill tenía una cubierta suficientemente grande para poner dos porterías y hacer un campo de fútbol sala, mientras que el Nordwind hacía de iglesia y celebraba misas cada domingo. Misas que, dado que no había un sacerdote a bordo, consistían de nuevo en beber cerveza y tirar los cascos al fondo del lago.

Tres marinos británicos en un bote salvavidas, el medio de transporte oficial para ir de un barco a otro.
Esquí acuático en el canal de Suez, en el verano de 1967. La fotografía también es de Peter Flack, que documentó exhaustivamente los primeros meses del bloqueo y también la situación las dos siguientes veces que regresó (Nautilus)

Con el canal cerrado, las tripulaciones eran relevadas tres o cuatro veces al año, según el barco, aunque cada vez eran menos numerosas. En un momento cualquiera, sin embargo, podía haber dos centenares de personas residiendo en los barcos atrapados en tierra de nadie. Doscientos veinteañeros con un suministro casi ilimitado de cerveza cortesía de los barcos alemanes, que la recibían gratuitamente cortesía de las fábricas de su país; para la mayoría de ellos la estancia en la Flota Amarilla fueron unas vacaciones muy bien pagadas. En el verano de 1968 los barcos polacos propusieron la orgnización de unos Juegos Olímpicos del Lago en conmemoración de y compitiendo con los de México. Levantamiento de pesos, atletismo, fútbol, waterpolo, natación y vela en botes salvavidas fueron los deportes escogidos. Y precisamente fue Polonia quien acabó liderando el medallero. Las medallas se entregaron realmente, enviadas expresamente desde el Reino Unido para la ocasión por el rotativo Daily Express, que cubrió los Juegos del Lago.

Competición de salto de altura en los Juegos Olímpicos del Lago de 1968
Competición de vela en botes salvavidas, en el verano de 1968 (Peter Flack)
Waterpolo en las aguas del Gran Lago Amargo, en el verano de 1968

Poco a poco las tripulaciones se fueron haciendo cada vez más pequeñas. La mayoría de la carga de los barcos, excepto las de los buques alemanes, se deterioró hasta el punto en el que no tenía sentido conservarla, y fue arrojada por la borda. Los barcos se abarloaron en grupos de cuatro o cinco para que las navieras pudieran enviar tripulaciones más reducidas que se encargaran del mantenimiento de varias naves simultáneamente. Aún así seguían siendo necesarias decenas de personas para evitar que los barcos se corroyeran más allá del punto de no retorno. La GBLA, mientras tanto, acabó emitiendo sus propios sellos de correos, estampitas pintadas con lo que fuera que tuviesen a bordo en un momento dado y que en algunos casos, pocos, fueron aceptadas por las autoridades postales egipcias. Las tripulaciones siguieron rotándose cada pocos meses, hasta que algunos barcos fueron abandonados completamente. Para 1972 sólo los barcos alemanes recibían mantenimiento regular, pero ya no a cargo de la tripulación del buque sino de una compañía noruega contratada para ello.

Sellos hechos a mano en los barcos, matasellados en los propios buques. A cada tripulación se le proporcionó un matasellos diferente; coleccionistas de todo el mundo enviaban sus peticiones de intercambio de correos, que eran respondidas cada domingo desde uno de las naves como parte de la intensa actividad social del GBLA (Ships On Stamps)
El británico Melampus y otro de los barcos de la flotilla, abarloados a principios de los setenta

Durante todos estos años Israel y Egipto se habían mantenido cada uno en el lado del canal que controlaban, pero ambos ejércitos se atacaron docenas de veces en una guerra de desgaste que no tuvo resultados prácticos. El Canal no sólo estaba cegado por centenares de naves, vehículos y estructuras arrojadas por los egipcios, sino por tres cuartos de millón de minas plantadas allí para asegurarse de que nadie, nunca, pudiera usar la infraestructura. En 1973 Egipto invadió el Sinaí en el primer acto de lo que más tarde se denominaría Guerra del Yom Kippur. Un misil extraviado impactó en el buque norteamericano African Glen, que se fue a pique, por suerte sin provocar víctimas, puesto que ya había sido abandonado. La guerra acabó en menos de tres semanas; los iniciales éxitos egipcios fueron contestados con Israel llegando casi a las puertas de El Cairo. El alto el fuego dejó la mayor parte de las dos orillas del canal en manos egipcias, pero la Peninsula del Sinaí no cambió de manos y además Israel conquistó 1.600 km2 de territorio al Oeste del canal. Pese a ello, el país hebreo comprendió que la superioridad aplastante de 1967 no era ya tal, y que la única manera de lograr una paz duradera era pactando. Así, en 1974 se firmó el acuerdo de alto el fuego, que permitía la convivencia pacífica entre los dos países y garantizaba el control egipcio del canal. La Comunidad Internacional apremió entonces para reabrir la infraestrutura; Estados Unidos lanzó una campaña de limpieza y desminado con ayuda de los ejércitos británico y francés que duró hasta enero de 1975. Se retiraron ochenta camiones, doscientos barcos, un puente y 750.000 minas y bombas. Y entonces, por fin, la Flota Amarilla fue libre.

El alemán Münsterland y el sueco Nippon en el Gran Lago Amargo, en 1970 (Hapag-Lloyd)

El 24 de mayo de 1975 dos barcos remontaron el río Elba hasta Hamburgo. Cientos de periodistas, decenas de autoridades y una muchedumbre de treinta mil personas les recibieron con jolgorio y alegría, y no era par menos. Los dos buques eran el Nordwind y el Münsterland, que llegaban su destino con siete años y medio de retraso. Uno de ellos transportaba comida, perdida mucho tiempo atrás, pero el otro llevaba materias primas que, de hecho, y debido a la crisis del petróleo de 1973, había doblado su valor. Pero los alemanes fueron los únicos barcos que pudieron salir por sus propios medios del Canal de Suez. Los once buques restantes tuvieron que ser remolcados y llevados a desguace; la falta de mantenimiento los había dejado inservibles.

El Münsterland (en la imagen) y su compañero el Nordwind entraron en el puerto de Hamburgo el 24 de mayo de 1975, más de ocho años después de haber partido desde Australia. Fueron recibidos además de por una muchedumbre, por centenares de embarcaciones haciendo sonar sus sirenas en señal de júbilo (Wikipedia)
Recepción del Münsterland y el Nordwind en Hamburgo, en mayo de 1975 (Hapag-Lloyd)
Parche conmemorativo de la Great Bitter Lake Association

En un mundo extremadamente polarizado el destino de catorce barcos atrapados en una guerra no pasó de ser una nota a pie de página en el conflicto Árabe-Israelí, pero para los protagonistas de la epopeya del Gran Lago Amargo aquel fue un momento cumbre en sus vidas. Sobre las cubiertas de la Flota Amarilla se forjaron amistades que duran ya medio siglo. Pese a que las tripulaciones hablaban distintos idiomas y provenían de distintos lados del Telón de Acero, forjaron una gran camaraderí que compartieron los más de tres mil hombres y una mujer que formaron parte de la tripulación de los barcos en algún momento, sobre todo entre 1967 y 1971. En 2017 se celebró una reunión para conmemorar el quincuagésimo aniversario del incidente, a la que asistieron los marinos supervivientes, ya septuagenarios u octogenarios. La historia de la Flota Amarilla ha quedado sepultada por el tiempo, pero no para ellos, que vivieron sobre las aguas del Canal de Suez la aventura de sus vidas.

Tres marinos en el verano de 1969, en una foto tomada por Peter Flack. A la derecha de la imagen aparece George Wharton, autor de la fotografía del árbol de navidad flotante de unos párrafos más arriba. Wharton formaba parte de la tripulación de relevo del Port Invercagill; llegó al lago en el otoño de 1967 y regresó a su casa en enero del año siguiente; todavía volvió al lago otras dos veces en 1969 y 1973.

Fuentes, más info y fotos:

99% Invisible, BBC, Wikipedia, New York Times (2), Amusing Planet, Everything Everywhere, QZ, Público, La Brújula Verde, Daily Express, Hapag-Lloyd, Mental Floss, Liverpool Museums.

La cadena de televisión qatarí Al-Jazeera emitió un muy interesante documental de 45 minutos en 2019 contando la historia de la Flota Amarilla, imágenes y vídeos originales incluidos. Está disponible en Youtube o en la web de la emisora. Si no tienes tanto rato también puedes echarle diez minutos a Real Life Lore:

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El hombre que perseguía patitos de goma. La historia empieza con otro buque de la compañía Evergreen que la lía parda, yo ahí lo dejo

6 respuestas a “La Flota Amarilla. Los barcos que se quedaron atrapados en el Canal de Suez durante siete años

  1. Apa 29-marzo-2021 / 1:57 pm

    Fantástico artículo. Muchas gracias.

    • Felix 30-marzo-2021 / 5:36 am

      Muy interesante la historia

  2. MatiasND 29-marzo-2021 / 3:44 pm

    Muy buena historia.

  3. Teresa 30-marzo-2021 / 9:06 am

    Una historia alucinante

  4. Javitxusoo 30-marzo-2021 / 9:27 am

    Artículo con una gran historia.

    Las tablas mexicanas han de ser con tres adversarios. Sheldon Cooper dixit.

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