De la fachada de la Iglesia de San Josafat, un templo católico de la Iglesia Griega de Ucrania, cuelga la bandera amarilla y azul que representa ante el mundo al país de Europa Oriental. Las misas se celebran en ucraniano, y siguiendo el rito bizantino, como también se hace en la Catedral de la Resurrección de Kiev, la sede apostólica global de la denominación. Al otro lado de la calle, el centro parroquial luce el escudo de Ucrania, y junto a él una decena de Pysanky, los tradicionales huevos de pascua decorados propios del país. Sin embargo, en un cartel se lee Igreja de São Josafat, y en otro aparece el nombre de la calle junto al templo: Rua Marechal Floriano. Porque este lugar, Prudentópolis, está a más de once mil kilómetros de Ucrania; de hecho ni siquiera está en su mismo hemisferio. Es la pequeña Ucrania del sur de Brasil
