Bután y la gran estafa de la Felicidad Nacional Bruta

«Así es Bután, el país de la felicidad«; «Los pilares de la felicidad en Bután«; «Lo que podemos aprender de Bután, un país donde el índice de felicidad es una guía para las políticas públicas». El pequeño reino tibetano y el concepto de felicidad van juntos en los titulares con la misma frecuencia con la que se juntan «pavoroso» e «incendio» o «político» y «corrupto». ¿A qué se debe esto, además de a la pronunciada falta de imaginación del periodismo en general? Hace medio siglo la monarquía butanesa introdujo el concepto de «Felicidad nacional bruta» como alternativa a la medición del PIB: según el monarca, las políticas públicas deben estar orientadas a la felicidad de los ciudadanos y no al crecimiento económico. La idea acabó reflejada en la constitución del país y fue llevada con éxito a la Asamblea General de la ONU, y por eso hoy Bután y la felicidad van de la mano en los titulares. ¿Pero qué hay realmente detrás de esa idea? ¿Es en verdad Bután un país feliz?

Banderas de Bután en su capital, Timbu (Caleb See | Flickr)

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