El tren del hierro de Mauritania y la paradoja del turismo extremo

«Cuando emprendas tu viaje a Ítaca pide que el camino sea largo; lleno de aventuras y experiencias». Así comienza uno de los poemas más conocidos del griego Konstantin Kavafis, un canto a la vida como viaje y experiencia, y el origen más citado del aforismo que reza que lo importante no es el  destino sino el viaje. Para aquellos que comulgan con los versos del poeta helénico (Pide que el camino sea largo) existe un aventura que es el epítome del viaje como fin y no como medio. El Tren del Hierro de Mauritania, un recorrido de 700 kilómetros a lo largo de una interminable sucesión de nada en absoluto cuyo origen y destino son muy a menudo completamente irrelevantes para los viajeros.

Choo Choo Motherfuckers (Ateker)

El total de líneas férreas disponibles en el millón de kilómetros cuadrados de territorio mauritano asciende a exactamente una. El ferrocarril del hierro sirve para llevar el mineral extraído en las minas del desierto desde la localidad de Zuérate hasta el puerto de Nuadibú, al noroeste del país, junto a la frontera con la zona del Sáhara Occidental ocupada por Marruecos. El ferrocarril del hierro fue construido por Francia en 1963, pocos años después de la independencia mauritana, y fue nacionalizado en 1974. El hierro supone un 40% de las exportaciones del país, y una sexta parte de su PIB, así que las vías del Sáhara son probablemente la infraestructura más importante de Mauritania.

Tres locomotoras y hasta doscientos vagones es la configuración habitual del tren.

En 1975 Mauritania se anexionó unilateralmente el sur del Sáhara Español, aprovechando la debilidad del régimen franquista, que ya daba sus últimos coletazos. El Frente Polisario, la organización paramilitar que luchaba por la independencia de los Saharauis, mantuvo una campaña de hostigamiento contra Mauritania que incluyó el sabotaje sistemático de sus vías férreas, con el esperable destrozo en las arcas del país. Así que en 1979 y tras un golpe de Estado (el primero de los nueve que sufrió Mauritania en los siguientes treinta años) el ejército se retiró del territorio Saharaui y los trenes pudieron volver a circular. No sólo eso, sino que además el Polisario permitió la construcción de un atajo por el territorio que controlaba, que permitía esquivar una zona montañosa y un túnel que los franceses habían excavado en granito. Así que el tren circula durante unos cinco kilómetros por territorio del Sáhara Occidental, uno de los pocos casos de enclave ferroviario del mundo.

Recorrido de la vía del tren del hierro, incluyendo el breve tránsito por el territorio del Sáhara Occidental (Wikipedia)

El Tren del Hierro no sólo sirve para transportar minerales. Las escasamente pobladas zonas del interior sobreviven gracias a la existencia del tren, que les permite transportar de forma gratuita cualquier cosa, desde animales a alimentos o piezas de maquinaria. También se usa como medio de transporte más o menos informal, especialmente desde que hace unos años la ruta se popularizó entre los turistas extremos y los influencers de viajes. Las veinte horas de recorrido entre los extremos de la línea permiten vistas sobrecogedoras del desierto durante las horas diurnas, y pelarse de frío entre el polvo tóxico durante las nocturnas, que son la mayoría. El tren es uno de los más largos y pesados del mundo; cada convoy suele medir entre dos y tres kilómetros y arrastrar hasta veinte mil toneladas de mineral de hierro, suficiente para construir otra Torre Eiffel.

Vistas desde uno de los vagones (Plug me in Project)
Ovejas, tren, desierto, tres palabras que rara vez se usan en la misma frase (Daily Mail)

El viaje en el tren se hizo tan popular que algunas agencias de viajes empezaron a incluirlo dentro de sus paquetes turísticos. Paradójicamente, se estandarizó lo que hasta entonces venía siendo un viaje completamente fuera de lo normal. La democratización del viaje lleva a que cada vez más lugares fuera del circuito turístico se incorporen a él. En los meses de temporada alta (se hace raro hablar de temporada alta para referirse a un tren minero que cruza el desierto del Sáhara) en cada convoy viajan tres o cuatro grupos de turistas ávidos de experiencias fuera de lo común. El viaje es el destino. A finales del año pasado las autoridades mauritanas prohibieron finalmente a los turistas viajar en los vagones del hierro, y colocaron en cada composición un vagón de pasajeros a medio desguazar para transportar, cobrando, a aquellos que quieran ir a Nuadibú. Pero para el turista la gracia del tren es precisamente viajar sobre las montañas de mineral, respirando polvo ennegrecido, con unas gafas de esquí y sintiendo el viento en el pelo, así que en ocasiones se puede sobornar al encargado de seguridad encargado de ponerle puertas al campo y así hacerse fotos y vídeos de esos de una vez en la vida.

Si este no es el mayor postureo de la historia de la humanidad, yo no sé cuál es (Kristijan Ilicic)

Más info y fotos: Atlas Obscura, Wikipedia, BBC, Milian Ways, Against the Compass.

Si te gustó esto, desde luego disfrutarás con la narración del viaje al Vennbahn, la vía férrea belga reconvertida en carril bici que corta Alemania en pedazos

Esta historia, como todas, también aparece en El Mapa de Fronteras.

Y recuerda que ya está a la venta HISTORIONES DE LA GEOGRAFÍA: 101 historias curiosas, raras, bizarras, divertidas, o absurdas sobre la geografía del mundo. ¿A qué demonios esperas para comprarlo? ¡Acude a tu librería! ¡Es el mejor libro que jamás haya existido! ¡Compra mi libro! ¡Dame tu dinero!

 


Descubre más desde Fronteras

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

4 respuestas a “El tren del hierro de Mauritania y la paradoja del turismo extremo

  1. Avatar de Vunono Vunono 7-abril-2025 / 8:37 am

    En 2009 hice parte del recorrido, desde Choum (se puede ver en el mapa del enclave) hasta Nuadibú, así que no entré en esa esquinita del Sáhara Occidental. De todas formas unos días más tarde atravesé los kilómetros de tierra de nadie minada y sin señalizar de la frontera con el territorio ocupado por Marruecos en una furgoneta de pasajeros, confiando en que el conductor haría ese trayecto a diario y sabría por donde se podía pasar.

    Uno nota que se va haciendo viejo en que algunas experiencias que vivió en la juventud se van volviendo diferentes (o directamente imposibles) a medida que el mundo cambia…

    Me gusta

  2. Avatar de AlvatroS AlvatroS 30-julio-2025 / 12:36 am

    De siempre me había fijado en los mapas y me había llamado la atención el trayecto que el tren circula por el territorio del Sáhara Occidental… pensé que los mauritanos habían aprovechado un poco el que fuera «tierra de nadie» y sin preguntar había entrado en el territorio… me alegra saber que no fue así… Por cierto, además de las vías del tren, también entran en ese rincón un carretera y un tendido eléctrico ambos de Mauritania

    Me gusta

Replica a Diego González Cancelar la respuesta

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.