El hotel Claridge’s de Londres es uno de tantos establecimientos con solera, historia y unos precios que tiran de espaldas de los que pueblan la capital británica. Está situado muy cerca de Westminster, el Big Ben y todos esos lugares donde los guiris corremos a hacernos fotos nada más llegar a la ciudad. Fue fundado en la primera mitad del siglo XIX, así que ya gasta siglo y medio de solera y lujo, que se reflejan en las seiscientas libras (setecientos euros o casi mil dólares) que cuesta una noche en la más pequeña de sus suites. Hoy aparece en este rincón fronterizo de la web por una razón muy especial. Entre sus muros no sólo se han alojado reyes, estrellas de la música y celebrities diversas, sino que sus paredes alojaron el que fue a la vez el enclave más pequeño del mundo, y también el más efímero. El 17 de julio de 1945, la suite 212 del hotel fue, durante 24 horas, y de forma oficial, territorio yugoslavo.


La II Guerra Mundial, además de la descomunal tragedia humana que supuso para casi todos los países europeos, también fue el final de algunas de las monarquías del viejo continente. Bulgaria, Rumanía, Albania o Yugoslavia fueron algunos de los países que, al caer del otro lado del Telón de Acero, se convirtieron en repúblicas socialistas, llevando al exilio a sus respectivas familias reales. El rey Pedro II de Yugoslavia no fue la excepción. Tras la ocupación nazi de su país, y con poco menos de 18 años, tuvo que huir de su patria; acabó residiendo en Londres, donde también se unió a la Royal Air Force. Allí conoció a la que sería su mujer, Alejandra de Grecia y Dinamarca. Se casaron en 1944, y ella pronto quedó embarazada.

El embarazo de la princesa planteó un problema. Las leyes dinásticas yugoslavas sólo permitían la transmisión de derechos dinásticos a herederos que hubieran nacido en territorio nacional yugoslavo. En aquel momento (1945), con el territorio de Yugoslavia asolado por los combates entre partisanos, naiz y el ejército rojo, volver a su país parecía poco menos que imposible. Así que se planteó una solución de compromiso para que el nacimiento del príncipe en Londres no supusiera la pérdida de sus derechos. Winston Churchill, el rey Jorge y el Rey Pedro firmaron un acuerdo por el que la soberanía de la suite 212 del Claridge’s (en el que residían los reyes) sería cedida durante veinticuatro horas a Yugoslavia y retornada después al Reino Unido. La leyenda dice que los empleados del hotel echaron tierra especialmente traída desde Yugoslavia para que naciera literalmente sobre suelo yugoslavo. Así, el 17 de julio de 1945, con la guerra en Europa ya terminada, nació el Príncipe Alejandro, oficialmente en territorio yugoslavo. Un territorio situado encima, debajo y a los lados del Imperio Británico, pero Yugoslavia al fin y al cabo. Aunque fuera por un día.
Actualización 2024: Mientras me documentaba para escribir Historiones de la Geografía revisé esta historia, y me temo que es falsa. Pese a que la web del hotel Claridge’s sigue contando la historia del nacimiento del Príncipe Alejandro en una de sus suites de la misma manera que lo hacía en 2009, no hay una sola prueba de que sucediera en realidad. No existe ningún registro en el Parlamento Británico de la cesión temporal de la soberanía a Yugoslavia, ni tampoco mención alguna entre las toneladas de papeles de Winston Churchill que han sido digitalizados y analizados exhaustivamente. Es una leyenda.
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Algo parecido pasó con relación a España: el 17 de agosto de 1945 el gobierno mejicano concedió derecho de extraterritorialidad a un local oficial, el Salón de Cabildos de la Ciudad de México, en pleno Zócalo, para que se reuniesen las Cortes españolas en el exilio, y se procediese a la elección de un nuevo presidente de gobierno.
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Muy interesante, nunca me imagine que los territorios de un país podrían durar un tiempo tan corto como un día, y menos como el caso de Yugoslavia.
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Ya podian cedernos Gibraltar aunque fuera por cinco minutos, solo por saber que se siente teniendo el Peñon…lo mismo nos da por hartarnos de Té o atiborrarnos de birra…
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Malditos leguleyos!
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¡Qué cosas de locos!
Leyendo un poco mas sobre el asunto, veo que hoy en Servia hay movimientos para restaurar la monarquía constitucional. Seguramente luego se verá la sucesion dado que los hijos del principe Alejandro de Yugoslavia nacieron en EEUU.
Me pregunto por que no se pudo realizar el parto en la embajada de Yugoslavia en Londres, quizas por que esta estaba ocupada por las autoridades comunistas.
Si bien Pedro II de Yugoslavia fue depuesto por la Asamblea Constituyente de la Yugoslavia comunista, el 29 de noviembre de 1945, el parto del principe Alejandro fue el 17 de julio de 1945: Teoricamente Pedro II estaba en el poder como monarca y podía ingresar a la embajada en Londres… obviamente en la practica no era así.
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Hombre, en Londres, solera, lo que se dice solera, poca. Más bien nublera. Jejeje.
Felicidades, Diego, por el artículo y una vez más por el blog. Se aprende mucho leyéndote. Saludos.
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Posiblemente el más curioso de los enclaves, rodeado por el país que lo rodea literalmente por todos lados. Un enclave en tres dimensiones se podría decir….
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Incluso en cuatro dimensiones, a saber: arriba, abajo, un lado y el otro.
(Perdón por lo pésimo del chiste).
¡Un abrazo, Diego!
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Qué interesante, menudo enclave, rodeado, rodeado.
Saludos Diego.
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Ernesto, en cuatro dimensiones literalmente:
1. arriba y abajo
2. izquierda y derecha
3. delante y detrás
4. antes y después
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Qué interesante, curiosísima anécdota.
Se sabe cuánto costó ese día de hotel? la factura fue en libras o dinares (o lo que fuera que se usara en yugoslavia en 1945…)?
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Es Yugoslavia por un día.
Pero para mi se está convirtiendo en el de la marmota. 😦
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Hecha la ley, hecha la trampa… ¡Saludos!
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¿Y si se hubiera declarado independiente en ese preciso instante? ¡Balcanización de un hotel!
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Tucumano, el parto no pudo ser en la embajada por una razón muy sencilla: una embajada no es un enclave. Su territorio no pertenece al país representado; lo que pasa es que goza de determinadas inmunidades. Así que la embajada yugoslava (si había una) no era territorio yugoslavo; igual que las embajadas de EEUU no son territorio americano, por más que lo digan siempre en las películas XD
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Bolschek:
Gracias por tu aclaración. Por lo visto, las embajadas, a pesar de regirse bajo las leyes de su país representado, es territorio soberano del país en que se encuentra.
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Hay una cosa que siempre he querido saber desde que me entere de esta historia, conociendo a los Inglese y sus normas tan estrictas, ¿para entrar a la habitación se necesitaba pasaporte?
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hola soy argentina y deceo conocer o averiguar sobre parientes en yugoslavia o como hacer para saber si hay alguno de apellido ivachiche
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Que quilombo de burocracia con todos los enclaves
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