El cráter que apareció solo: Batagaika y el colapso del hielo eterno

A primera vista puede parecer la evolución de un renacuajo o de un organismo pluricelular devorando un cadáver, pero el GIF sobre estas líneas no pertenece al reino de lo microscópico, precisamente. Lo que muestra es la evolución del Cráter de Batagaika entre 1991 y 2024, vista desde las imágenes del satélite. Cada año se hace más grande. Porque en realidad, no es un cráter y no lo provocó ningún meteorito. Simplemente, un día, apareció. ¿Qué es, dónde está y por qué se está haciendo más grande el cráter de Batagaika?. A eso vamos.

Ubicación del cráter de Batagaika en Rusia (Ver en Google Maps)

Dos terceras partes de Rusia, y la práctica totalidad de Siberia, se encuentran sobre una capa de permafrost, el estrato de roca o sedimentos congelados de forma perenne y que en el gigante euroasiático suponen más de diez millones de kilómetros cuadrados de superficie. Geológicamente, es una capa que sostiene todo lo que hay sobre ella; el suelo sobre el que se construyen carreteras, oleoductos, pueblos y ciudades. Y, dado que está hecha de hielo, es ciertamente sensible a los aumentos de temperatura. En los años sesenta la Unión Soviética construyó una carretera hasta el pueblo de Batagai, talando unos cuantos árboles por el camino. No se percataron de que con las obras habían dejado una pequeña franja de permafrost al descubierto, expuesta a los rayos solares. Pero tampoco tenía mucha importancia, era un pedazo de terreno bien pequeño. Pero poco a poco dejó de serlo.

Imagen del Cráter de Batagaika en 2017 (BBC)
Vista nevada del interior del cráter (Popular Science)

Aunque se conoce comúnmente como cráter, lo de Batagaika es una «depresión termokárstica», es decir, un hundimiento de tierras provocado por el derrumbe del permafrost bajo la superficie. Lo que un día fueron unos pocos metros de tierra expuesta han ido evolucionando a lo largo de las décadas hasta provocar una cicatriz en el territorio que a estas alturas va por dos kilómetros y medio de largo y casi mil metros de ancho; cada año de los últimos cinco ha crecido de media en catorce metros de anchura y longitud, y también se ha hecho más profundo: los acantilados de sus bordes son ya un despeñadero de más de cincuenta metros de alto. Cuánto más superficie del permafrost queda expuesta a las temperaturas estivales siberianas por encima de los cero grados, más rápido se derrite el subsuelo y más grande se hace el cráter, que ya sólo puede crecer. Es posible que devore toda la ladera en la que se encuentra antes de empezar a crecer más lentamente.

El cráter, a vista de dron, en 2023 (Reuters)
Vista desde el interior del cráter en enero de 2024 (Joydeb Bairagi)

Al cráter lo han llamado de muchas formas sensacionalistas: herida en la tierra, puerta al infierno, portal del inframundo… Batagaika no da entrada al averno, pero a lo que sí permite acceso es a la historia geológica de la región. Estratos y más estratos de hielo, roca y sedimento conservados durante cientos de siglos y de milenios en los que los científicos han encontrado de todo. Para empezar, los fósiles de árboles, vegetación o animales de más de cien mil años de antigüedad han revelado mucho acerca de la historia climática de la zona: hace 125.000 años la temperatura era muy superior a la actual, pero la masa forestal también, lo que permitió mantener el permafrost durante un larguísimo periodo interglacial. En el cráter se han encontrado restos de animales increíblemente bien conservados, incluyendo un potro de 42.000 años de antigüedad, un tigre con dientes de sable datado hace más de treinta mil años, y la cría de mamut mejor conservada que se haya encontrado nunca, que tiene nada menos que cincuenta mil años.

El mamut de Batagaika (BBC). Se cree que tenía apenas un año cuando se ahogó en una charca, y quedó congelado durante el invierno. Ese, y los siguientes cincuenta mil inviernos.
Otra vista del cráter de Batagaika. En su punto más profundo, está casi cien metros bajo la superficie circundante (Science)

Dos datos ligeramente inquietantes sobre el crecimiento acelerado del cráter: los fósiles que se encuentran no son sólo vegetales o animales. En el hielo prehistórico de cientos de miles de años de antigüedad también quedaron atrapados patógenos que, en la superficie, se extinguieron milenios antes de que el primer homo sapiens pusiera un pie en la Tierra. Liberados por el aumento de las temperaturas, los virus encontrarán un planeta en el que no existe un solo ser vivo que tenga la menor resistencia a su acción. Ya sucedió hace una década en la Península de Yamal, bien dentro del Círculo Polar Ártico, cuando, se cree, un cadáver de reno quedó expuesto después de décadas o siglos bajo el hielo, y disparó una epidemia de carbunco entre los habitantes de la región, que dejó docenas de hospitalizados y al menos un muerto. Además de virus potencialmente letales para el ser humano y otros animales terrestres, el hielo del permafrost contiene miles de millones de toneladas de carbono orgánico, que cuando el suelo se derrite, se libera a la atmósfera en forma de dióxido de carbono y metano, dos conocidos gases de efecto invernadero. Es decir: el calentamiento provoca más calentamiento. Se calcula que cada año Batagaika ha insuflado cinco mil toneladas de CO2 a la atmósfera terrestre. Y los que le quedan, visto que no tiene ninguna pinta de dejar de crecer.

El Cráter de Batagaika, cuando no se está derritiendo (HowStuffWorks)
Trece años de crecimiento del cráter (USGS)

Fuentes, info y más fotos: Atlas Obscura, BBC, NYT, DW, HSW, USGS, Soar Atlas, Reuters (2), Popular Science,

El Cráter de Batagaika está en la República de Sajá, que es la entidad subnacional más grande del mundo. En la misma república están Verjoyansk y Oymiakón, los pueblos más fríos de la Tierra. Y sin salirnos de la antigua URSS, en Turkmenistán está otro lugar al que también llaman La Puerta del Infierno. Con bastante más motivo, he de decir.

Esta historia, como todas las demás, la puedes encontrar también en El Mapa de Fronteras

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2 respuestas a “El cráter que apareció solo: Batagaika y el colapso del hielo eterno

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