Cuando empecé a viajar regularmente hace unos años, adquirí la costumbre de enviar postales a algunos de mis amigos, generalmente con un chiste o juego de palabras digno de engrosar el código penal del país desde el que la enviaba. Una vez envié postales desde la única oficina de correos bajo tierra del mundo, en las cuevas de Postojna, en Eslovenia. Pero lo que hay en la isla de Mele supera cualquier lugar extraño desde el que yo haya enviado, o incluso recibido una postal. En Vanuatu se encuentra la única oficina de correos del mundo bajo el agua. A tres metros de profundidad, rodeada de aguas cristalinas y de peces de colores. Con sus horarios de apertura y cierre y su trabajador de Vanuatu Post echando horas tras el mostrador.

La isla de Melé es un santuario marino y un resort turístico al que se conoce también como Hideaway Island. Situado a unas pocas decenas de kilómetros al norte de Port Vila, la capital del país, es uno de los muchísimos lugares en el archipiélago en los que practicar el buceo, una de las actividades más habituales entre el cuarto de millón de turistas que visitan el país cada año, dos tercios de ellos australianos. La población de Vanuatu es de poco menos de 350.000 personas, así que el turismo es una de las principales fuentes de riqueza del país. Otras maneras en las que los ni-Vanuatu (el término que usan para referirse a si mismos) se ganan la vida son la agricultura de subsistencia (unos dos tercios de la población), el cultivo de cocoteros y la venta de pasaportes a razón de 150.000 dólares la unidad. Cada uno se busca la vida como puede.

Volvamos a la oficina de correos subacuática. Fue instalada a unos veinte metros de la costa y a tres bajo la superficie del Índico allá por 2003, obviamente como reclamo turístico. No es el primer buzón submarino, ni tampoco el más antiguo, pero sí que es la única oficina oficial donde un empleado atiende a los clientes en traje de buzo. La oficina en sí es una cabina de fibra de vidrio con un buzón al lado. Como los bares de pueblo, abre cuando está abierta y cierra cuando está cerrada, aunque existen unos horarios más o menos oficiales que se publican en la playa más próxima. Para señalizar que el chiringuito está abierto colocan un banderín que sobresale de la superficie del mar. El jefe de la oficina es el encargado de recoger el correo durante las horas de apertura, aunque muchas veces envía allí a un par de profesores de buceo para que se encarguen del trabajo sucio. O húmedo, si queremos llamarlo así.

¿Y qué envía la gente desde una oficina de correos bajo las olas? Lo único que aceptan son postales, claro. Un tipo específico de postal de plástico con un sello integrado que no se matasella con tinta (obvio) sino grabándole un relieve con un aparatito inoxidable que resista la corrosión marina. Cada día a las tres de la tarde los buceadores vacían el buzón y procesan el correo, que casi siempre va hacia Australia o Nueva Caledonia, los dos lugares de procedencia más típicos de los turistas. La oficina está abierta a buceadores profesionales, aficionados o en general a cualquier persona que pueda aguantar la respiración lo suficiente para descender al fondo marino y depositar una postal. Para los que no saben nadar, y para los miles de cruceristas que llegan cada mes a la isla, también hay un buzón en tierra. ¿Y cuánto cuesta enviar la postal? Doce dólares australianos (unos 8 dólares americanos o 7 euros). ¿Caro? Por supuesto. ¿Necesario? También

La oficina subacuática no es la única instalación bizarra de la compañía de correos de Vanuatu. En la ladera del monte Yasur, uno de los muchos volcanes que salpican el archipiélago, la empresa instaló también en 2003 un buzón de correos, el único, que se sepa, situado a escasos metros de un volcán en permanente erupción. Vanuatu forma parte del llamado Anillo de Fuego del Pacífico y la actividad volcánica y sísmica es constante, así que fuentecitas de lava no les faltan. Según explican en la web de la compañía postal, cada hora hay al menos veinte erupciones de lava que hacen temblar el suelo donde instalaron el buzón. Porque siempre hay una manera de superarse en cualquier ámbito de la vida, y enviar postales no iba a ser la excepción.

Fuentes y más fotos e información: Vanuatu Post (2), Atlas Obscura, Smithsonian, Didi Loves Travel.
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Quizás no os habéis percatado porque creo que no lo he mencionado apenas, pero resulta que he escrito un libro. Con muchas letras y espacios y dibujos y fotos y mapas. Y curiosidades geográficas. Que a eso venís. Si no has comprado aún HISTORIONES DE LA GEOGRAFÍA, honestamente, ya estás tardando.
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Yo pensaba que no había tanta gente loca en el mundo. En fin, de lo contrario, sería un sitio mucho más aburrido 😃
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