Durante el viaje a Japón que hice el año pasado llamaba cada noche a mis hijos para preguntarles por su día y contarles mis andanzas. Las nueve horas de diferencia horaria hacían que cuando yo les explicaba lo que íbamos a hacer al día siguiente, para ellos se tratara de algo que iba a suceder por la noche del mismo día. La pregunta «¿Qué día es hoy?» tiene dos respuestas posibles dependiendo de en qué lado de la Línea Internacional de Cambio de Fecha se encuentre uno, pero durante dos horas al día, las respuestas posibles no son dos, sino tres. ¿Por qué? Por Kiribati.

Kiribati es el único país del mundo que está a ambos lados tanto del Ecuador como del Meridiano 180 , así que ocupa espacio en los cuatro hemisferios. Que sí, son cuatro, pero se llaman así. Cuánto espacio ocupa, eso ya es otro cantar. Los 33 atolones e islas que lo componen suman poco más de 800 kilómetros cuadrados: al cambio, unos trece San Marinos, cinco Liechtensteins o 1,73 Andorras. O cuatrocientos Mónacos. 1.600 Vaticanos. Ya paro. A cambio, su zona económica exclusiva convierte al país en una auténtica potencia marítima, con tres millones y medio de kilómetros cuadrados de océano para los poco más de cien mil habitantes del país. Y esto es así porque Kiribati (que, para el nuevo en estas lides oceánicas, se pronuncia Kiribás) está compuesto por grupos de islas bastante alejados los unos de los otros: los dos atolones más poblados del país, Tarawa y Kiritimati (que se pronuncia Kirismás) están a 3.600 kilómetros el uno del otro, y entre los extremos oriental y occidental del país hay nada menos que 4.500 kilómetros, la misma distancia que hay entre Sevilla y las Svalbard, entre Groenlandia y Ankara o entre Montevideo y Quito. Mucha.

De los tres grupos de islas, dos de ellos, las Islas Fénix y las Islas de la Línea, están al este de la Línea Internacional de Cambio de Fecha. El tercer grupo, las Islas Gilbert (Kiribati es la transcripción de «Gilbert» en gilbertés, el idioma local), se encuentra, por tanto, al oeste. Las Gilbert fueron parte del Imperio Británico hasta 1979 y los otros dos archipiélagos estuvieron bajo control norteamericano hasta 1983. Así que cuando el país se unificó a principios de los ochenta, se encontraron con que el país vivía permanentemente en dos fechas consecutivas: Tarawa y alrededores en el huso horario UTC+12, y las Islas Fénix y De la línea en el UTC-12 y -11, respectivamente. Lo cual es ciertamente problemático a la hora de administrar un territorio donde los días laborables coincidentes son solo cuatro, y además obligaba a la radio nacional a retransmitir la misa de los domingos dos veces por semana. De todos modos sólo el 40% de la población tenía acceso a la electricidad por entonces, así que tiraron como pudieron.

Poco más de una década tras la independencia, el gobierno del país decidió que ya estaba bien eso de tener a la mitad de la población viviendo en el ayer de forma permanente. Así que se decidió que los dos archipiélagos al este de la línea de cambio de fecha serían transportados al día siguiente. ¿Cómo? Saltándose un día. Concretamente el 1 de enero de 1995, que en Kiritimati y en las Islas Fénix no existió: la medianoche del 31 de diciembre de 1994 dio paso al 2 de enero de 1995. Colateralmente, crearon dos husos horarios hasta entonces inéditos: UTC+13 y UTC+14, lo que convierte a Kiritimati en la verdadera tierra del Sol Naciente. De todos modos Japón ya estaba varias horas atrasado con respecto a buena parte de las islas del Pacífico, pero dejémoslo correr.

Con el tiempo otras naciones insulares de los alrededores (los alrededores en el Pacífico son cualquier cosa a menos de cinco horas de avión) se sumaron a la iniciativa, y ahora Samoa y Tokelau también usan el UTC+13, al igual que Nueva Zelanda en el verano austral. Kiritimati está notoriamente más al este que buena parte de las islas del Pacífico, por lo que cuando el reloj marca la medianoche allí, aún hay lugares que no han llegado a las doce de la noche del día anterior. Concretamente hay tres lugares: Samoa Americana, un territorio de los Estados Unidos que está justo enfrente de la Samoa Auténtica y Fetén y que utiliza el huso horario UTC-11, Niue, una isla en Pacto de Libre Asociación con Nueva Zelanda que usa la misma zona horaria, y dos islas deshabitadas pertenecientes a Estados Unidos, Howland y Baker, que son famosas únicamente por ser los últimos territorios en despedir cada año. Así pues, entre las doce y las dos de la madrugada de cada día en Kiritimati (en invierno, entre las once de la mañana y la una de la tarde en España), en la Tierra conviven tres fechas diferentes.

De todos modos, la franja en la que viven personas en tres fechas diferentes sólo dura sesenta minutos, hasta que Niue y la Samoa Americana cambian de fecha. Así que entre las doce y la una de la madrugada en Kiritimati (entre doce y trece horas menos en España, dependiendo de la época del año), tenemos la siguiente distribución poblacional por fechas:
Día 3: 11.000 habitantes (Islas de la Línea, Kiribati)
Día 2: Unos 8.238 millones de habitantes, millón arriba o abajo
Día 1: 46.200 personas (Niue y Samoa Americana)
Lo cierto es que los extremos cronológicos del mundo, que también son sus extremos geográficos, están bastante poco poblados.
Fuentes: Mi libro, Historiones de la Geografía, que estás tardando en comprar. Te he puesto hasta el enlace para que no tengas ni que hacer una mísera búsqueda en Google. Yo no sé qué más quieres. Las fotos las he sacado de la Wikipedia (1, 2, 3, 4, 5)
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2 respuestas a “Cada día, durante dos horas, conviven tres fechas diferentes en la Tierra”