La estructura de madera más alta del mundo es también el lugar donde comenzó la Segunda Guerra Mundial

31 de agosto de 1939, ocho de la tarde. En la estación de radio alemana de Gleiwitz, muy cerca de la frontera con Polonia, tres técnicos trabajan, charlan y fuman, compartiendo un rato con un agente de policía que pasaba de visita. Repentinamente, cinco hombres vestidos con uniformes del ejército polaco irrumpen en la emisora y encierran a todo el mundo en el sótano. Encuentran un micrófono y leen un comunicado en polaco en el que llaman al ataque contra Alemania y los alemanes. De fondo se escuchan disparos. Pero no hay nadie que pueda oponer resistencia. En pocos minutos, los asaltantes se marchan. Uno de ellos, aparentemente, ha muerto en el ataque; su cadáver tiroteado aparece junto a la puerta del recinto. La prensa alemana es contundente: Polonia ha invadido Alemania. Adolf Hitler da la orden: a las cinco de la mañana del día siguiente las tropas nazis invaden a sus vecinos polacos. La segunda guerra mundial acaba de comenzar en Europa, usando como excusa el asalto a la estación de radio. Pero en realidad ese ataque no existió. Fue todo una farsa, una excusa para dar inicio al conflicto más sangriento de la historia de la humanidad.

«La torre Eiffel de Silesia», le dicen (In Your Pocket)

Gracias al buscador por proximidad de Atlas Obscura descubrí este lugar mientras escribía del ventilador gigante de ayer, y no he podido evitar dedicarle una breve visita. La torre se erigió en el verano de 1935 en lo que entonces se llamaba Gleiwitz, una ciudad de cien mil habitantes que pertenecía a Alemania; su primer operador fue la RRG, la compañía pública de radio (y luego televisión) del Reich. En aquella época las antenas y torres de radio de madera no eran infrecuentes; las propiedades aislantes de la madera la convertían en un material perfecto para evitar cortocircuitos, y además era relativamente barato y fácil de conseguir. En Alemania había varias docenas de antenas de radio construidas enteramente en madera, pero pocas sobrevivieron a la guerra que se inició en Gleiwitz. La más alta de todas las torres de radio de madera alemanas, y de hecho la estructura de madera más alta que se haya construido jamás, fue el radiotransmisor de Mühlacker, a las afueras de Stuttgart; 190 metros de estructura en celosía que daban servicio a un área enorme. Fue demolida en 1945 tras la caída del régimen nazi. Otras que superaban los 150 metros de altura resistieron unas cuantas décadas más; la última, la de Ismaning, un suburbio de Múnich, cuyos 163 metros sobrevivieron hasta 1983.

El radiotransmisor de Ismaining, que hasta 1983 fue la estructura de madera más alta del mundo (Structurae)
Vista de la torre de madera de Gliwice desde abajo (Wikimedia)

El que ahora conocemos como Incidente de Gleiwitz fue en realidad un ataque de falsa bandera llevado a cabo por el régimen nazi para poder romper el pacto de no agresión que había firmado con Polonia cinco años antes. Un grupo de SS se vistió con uniformes polacos, tomó la estación y leyó un panfleto, también en polaco, llamando a la rebelión contra los alemanes. Lo gracioso del asunto es que casi nadie escuchó aquello porque se confundieron al configurar la emisora. Pero daba bastante igual en realidad. Para darle algo más de verosimilitud al ataque, escogieron a un par de pobres diablos del campo de concentración más próximo, les vistieron también con uniformes polacos y los llevaron al lugar, para ejecutarles allí mismo. En realidad absolutamente nadie se creyó la farsa, y mucho menos los alemanes, pero para entonces los tanques de Hitler ya estaban avanzando hacia Varsovia. Entre el asalto a la radio (uno de varios que hubo ese mismo día) y la entrada de un millón y medio de soldados alemanes en Polonia pasaron menos de diez horas. Ya es casualidad que el casus belli pillara a los nazis con sesenta divisiones en la frontera.

1 de septiembre de 1939 en la frontera entre Alemania y Polonia (Anne Frank House)

Tras el final de la segunda guerra mundial toda la población alemana de Gleiwitz fue expulsada al otro lado de la nueva frontera, que quedó fijada en el río Neisse, a 275 kilómetros en línea recta de allí. Otros polacos, a su vez expulsados del este del país por la anexión de sus tierras a la Unión Soviética, llegaron para sustituirles. La antena sobrevivió a todos estos cambios; hasta 1955 formó parte de la red de transmisión de la radio nacional de la Polonia comunista, y posteriormente se usó para interferir con las emisiones de las radios libres del Oeste. En 1990 la última torre de radio de madera de Alemania fue desmantelada, y la de Gliwice, el nombre en polaco de la localidad, quedó no sólo como la estructura más alta del mundo de su clase, sino como la única antena de radio hecha de madera en todo el mundo. Hoy los edificios del transmisor son un museo dedicado a la memoria del que se dio en llamar Incidente de Gleiwitz, y la antena sigue cumpliendo la función para la que fue construida, aunque de otra manera; aloja diversas antenas de telecomunicaciones (televisión, telefonía móvil). Porque sigue siendo, y de lejos, el edificio más alto de la ciudad, pese a tener casi cien años y estar hecho de arce siberiano. Como para hablarles de la obsolescencia programada.

Primer plano de la madera del transmisor de radio de Gliwice (Roadtripster)
Parece bastante más tranquilo ahora que en el 39 (Ayuntamiento de Gliwicie)

Fuentes, más fotos e info: Zabytek, Atlas Obscura, Wikipedia, Infobae, Gliwicie.eu.

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