Era una mañana más del mes de octubre de 2005. En el anodinio edificio de oficinas en el que trabajaba como teleoperador un rumor fue creciendo lentamente sobre el sonido de los teléfonos y las voces de los trabajadores, hasta ocultarlo por completo. Era gente levantándose de sus sillas y abandonando sus puestos de trabajo para acudir hacia la ventana más próxima, la escalera de emergencia o directamente la salida del edificio. Lo que sucedía no era ninguna emergencia, es más estaba absolutamente previsto desde mucho, muchísimo antes de que cualquiera de nosotros, nuestros padres o nuestros abuelos hubieran nacido. A las once menos cuarto de la mañana el trabajo quedó suspendido; ni una sola persona permaneció en su puesto. Todos estábamos mirando al cielo. Por toda la ciudad, por toda la región, las escenas eran idénticas. Decenas, cientos de miles de personas detenidas en calles, colegios, aceras, azoteas y parques alzando la mirada hacia el sol. Para casi todos nosotros era el primer eclipse solar que habíamos visto, aunque no fuera total sino sólo anular. Pero ver desaparecer el sol casi completamente nos dejó sin palabras. A eso de las once y cuarto volvimos en tromba a nuestros puestos de trabajo. Antes de conectarme a la inevitable riada de llamadas de clientes insatisfechos, hice una consulta breve en Internet: «¿Cuándo será el próximo eclipse total de sol en España?». La respuesta no se hizo esperar. El eclipse, sin embargo, sí lo haría. Hasta el 12 de agosto de 2026. Quedaban, pues, más de dos décadas. Querido Diego de 26 años de edad: ya estamos aquí. Llegó el Año del Eclipse. El primero de ellos.

Empecemos con lo básico. La trayectoria de la totalidad abarcará buena parte de la mitad superior de España; podrá ser vista desde veintiocho provincias, y desde doce de ellas se podrá ver en todo su territorio. Veintidós capitales provinciales disfrutarán del espectáculo; aproximadamente catorce millones de personas residen en la zona de totalidad. La tercera y cuarta ciudades de España (Valencia y Zaragoza) están incluidas integramente en la franja donde el eclipse alcanzará el 100%; Madrid y Barcelona no, pero por muy poquito. En el caso de la Ciudad Condal, el eclipse total se podrá ver desde Vilanova y la Geltrú, a unos cuarenta kilómetros al sur de Barcelona. En la capital, sólo se podrá ver el sol completamente oculto desde el Aeropuerto de Barajas, donde el eclipse durará unos veinte segundos, y en algunos barrios del norte de la ciudad, como Las Tablas o Valdebebas, donde la duración será aún inferior. En la provincia, cuanto más al norte y al este mejor. La Sierra norte y el Corredor del Henares también quedarán dentro de la zona oscura.

Al producirse al atardecer y no ser de gran magnitud, el eclipse será breve (no más de un minuto y medio) y muy bajo en el horizonte. Conviene, pues, situarse en algún lugar plano, en azoteas de edificios y lejos de las faldas de las montañas, especialmente al este de ellas, puesto que habrá que mirar hacia el oeste para presenciar el espectáculo. Los mejores lugares para mirar al cielo, si el tiempo lo permite, serán Asturias, León, Palencia, Burgos y Zaragoza; abundantísimos lugares planos, enormes extensiones de campo y multitud de pueblitos con encanto. Lo llaman ya «el eclipse de la España Vacía», pese a que la franja de totalidad cubrirá los hogares de un 30% del país.

Los diferentes niveles de gobierno en España estiman varios millones de turistas extra además de las decenas de millones de extranjeros que ya visitan nuestro país cada verano. Por si fuera poco, las dos ciudades más pobladas del país, cuyas áreas metropolitanas suman otros once millones de habitantes, se quedan fuera de la zona de oscuridad total por pocos kilómetros, lo que hace prever varios millones de desplazamientos más el mismo día del eclipse. Los madrileños pueden escoger ir hacia el norte (Segovia, Burgos) o hacia el este (Guadalajara, Zaragoza), los barceloneses seguramente tirarán hacia el sur. Lugares excepcionalmente populares en verano como Port Aventura, Mallorca o Ibiza disfrutarán de un espectáculo único, lo que probablemente provoque una masificación aún mayor. Pero donde realmente las infraestructuras sufrirán de lo lindo es en las provincias semidespobladas (Palencia, buena parte de Burgos, Logroño, Teruel, Soria, Guadalajara, el norte de Cuenca) que pueden llegar a recibir cientos de miles de visitantes por primera y seguramente única vez en décadas.

¿Cuándo es el mejor momento para reservar un alojamiento en la franja de totalidad? Hace dos años, aproximadamente. A fecha de hoy los precios en cualquier pueblecito que vaya a quedarse oscuro ya están disparados, y en las capitales todavía más. El que suscribe tiene reservado un apartamento en un pueblo riojano y un plan B en la provincia de Zaragoza por si el tiempo no acompaña. Incluso un plan C en Tarragona si fuera necesario. Exceptuando la costa mediterránea y las Baleares, la zona que atravesará el eclipse no es de las más turísticas de España, y la infraestructura para visitantes va a sufrir de lo lindo. No sólo se esperan atascos considerables y ciudades llenas hasta la bandera. Decenas o cientos de miles de personas probablemente aprovecharán para dormir al raso y acampar allá donde sea posible, legalmente o no. Todos ellos, y millones más, pasarán el mismo día del eclipse en el campo, lo que disparará el riesgo de incendio hasta límites pocas veces vistos incluso en pleno verano.


Pero el eclipse del 2026 no sólo pasa por España. Reikiavik será la única capital dentro de la franja de totalidad, aunque la probabilidad de que haya nubes es excepcionalmente alta. En el país nórdico han organizado un festival (Iceland Eclipse) que combina música electrónica, coloquios y charlas tipo TED, y lo han ubicado en una península al oeste de la capital, para maximizar el tiempo de oscuridad, que será de aproximadamente un minuto en Reikiavik, y de un minuto y medio en los lugares más afortunados de la isla. Buena parte de la costa occidental de Groenlandia también podrá disfrutar del acontecimiento, y hay cruceros que parten de Islandia hasta la dependencia danesa para observar desde allí el fenómeno, que será más espectacular porque sucederá en plena época de sol de medianoche. Si tienes veinte o treinta mil dólares que te sobren y muchas ganas de ver un eclipse en la isla más grande del mundo, esta es tu oportunidad. Los españoles no tardaremos mucho en tener otra. Concretamente, 375 días. Pero de eso hablaremos el año que viene.

Más información sobre el Ecllipse:
El instituto Geográfico Nacional de España ha preparado una web con información abundante sobre el llamado «Trío Ibérico» de eclipses que recorrerán España en 2026, 27 y 28. En ella podemos encontrar un visualizador del eclipse de este año para localizar los mejores sitios desde donde avistar el fenómeno, incluyendo la duración de la fase total, horas de inicio y fin de cada fase, y si la visión estará obstruida por el terreno. También podéis comprobar cómo se verá el eclipse desde todas las capitales de provincia e incluso en cada municipio español.
El mismo IGN ha editado un libro de 152 páginas con toneladas de información, incluyendo la probabilidad de nubes basándose en el histórico de cada lugar.
Y por supuesto, esta historia, como ttodas las demás, aparece en El Mapa de Fronteras
No sé si os he contado que he escrito un libro. Puede que se me haya pasado mencionarlo, quizá. Por si acaso no has pisado este blog en el último año, que sepas que existe una obra única en su género (siendo «su género» equivalente a «escrita por mi»), titulada HISTORIONES DE LA GEOGRAFÍA, en la que me explayo durante doscientas y pico páginas acerca de lugares extraños, fronteras aburdas y todo tipo de anécdotas geográficas, buena parte de las cuales nunca han salido aquí porque me las reservo para el libro PARA QUE LO COMPRÉIS. COMPRAD MI PUÑETERO LIBRO.
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