Al otro lado de la verja son mucho más ricos: Las fronteras más desiguales del mundo

Una frontera es una línea imaginaria que separa dos estados, dos países, dos legislaciones, y a veces dos idiomas, dos modos de vida o dos sistemas antagónicos. En muchas ocasiones, la frontera también es una línea imaginaria pero muy real que separa la riqueza de la miseria, la abundancia de la escasez y el futuro de la desesperanza. Hoy vamos a recorrer los abismos económicos que separan países contiguos, los precipicios de la renta per cápita por los que se despeñan las esperanzas de la gente. Al otro lado de la verja son más ricos.

Seguir leyendo

Los muros que aún permanecen en pie (III)

Si no lo has hecho ya, quizá quieras leer la primera y la segunda parte de esta entrada.

El Muro Marroquí (Marruecos-Sáhara Occidental)

Cuando España se retiró del entonces llamado Sáhara Español, en 1976, cedió el control de dicho territorio a Marruecos y a Mauritania. Estos últimos no tardaron en quitarse de en medio, por lo que el control efectivo de la antigua provincia española quedó en manos de Marruecos. El Frente Polisario, organización que había venido luchando por la independencia desde principios de los setenta, intentó tomar el control del territorio saharaui y proclamó la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), país que a día de hoy es reconocido por más de 50 naciones. Marruecos siempre ha considerado el Sáhara como parte de su territorio, así que decidió ocuparlo por las bravas y levantó 2.720 kilómetros de muro en mitad del desierto, en una de las regiones más despobladas del planeta (apenas 1,9 hab/km2, un poco más que Mongolia). Estas secciones de muro, hasta seis, están compuestas por murallas de arena y piedras, zanjas antitanque, verjas, medidas electrónicas y cientos de miles de minas. La tiranía alauita, tanto con Hassan II, como con su hijo Mohamed VI, ha mantenido este muro fuertemente militarizado. 130.000 soldados defienden el territorio anexionado. Entre 1982 y 1987 se levantaron seis secciones distintas de muro; el Polisario quedó al mando de una pequeña parte del Sáhara Occidental con unos 30.000 habitantes, conocida como Zona Libre. Marruecos se quedó el resto y se lo anexionó de facto.

Más info: 1, 2, 3, 4, 5

Mapa de la evolución del Muro Marroquí entre 1982 y 1987. Debajo, una vista aérea del Muro (fuente).

Seguir leyendo

Los muros que aún permanecen en pie (II)

(Para leer la primera parte, pincha aquí)

Chipre, la isla dividida

Chipre es un miembro de pleno derecho de la Unión Europea y de la Eurozona, pero su territorio de jure está controlado casi en un 40% por una potencia extranjera, Turquía. La violencia intercomunal entre grecohipriotas y turcochipriotas que se desató durante los años sesenta y setenta llevaron finalmente, en 1974, a un golpe de Estado patrocinado por Grecia tras el cual el ejército turco invadió la isla. Tras unas semanas de combate, con su reguero de atrocidades contra la población civil cometidos por ambos bandos, Turquía controlaba el 37% de la superficie de la isla, incluida parte de la capital, Nicosia. En 1983 la parte ocupada proclamó unilateralmente su independencia con el nombre de República Turca del Norte de Chipre y la línea del alto el fuego se convirtió, de facto, en la frontera sur del nuevo Estado. Excepto Turquía, nadie ha reconocido a la República Turcochipriota, que está sometida a un embargo económico y sobrevive gracias a la ayuda turca.

Trazado de la frontera entre los dos Chipres

Seguir leyendo

La autopista de seis carriles que termina en mitad del campo

The road to nowhere. La auténtica y genuína (clic para ampliar)

Sí, amigos, una superautopista de seis carriles, con sus líneas pintadas, sus arcenes,  sus barreras de cemento en la mediana y su asfalto negro como el alma de Judas que acaba de forma abrupta y absurda en mitad de la nada. Eso es lo que aparece en la foto. Y no es porque las obras se hayan paralizado o porque la constructora se haya quedado sin fondos, la autopista es así. ¿Y por qué? Ahora lo veremos. La foto está tomada en Argelia, y lo que se ve es la Autoroute Est-Ouest, una autopista de 1.200 kilómetros de largo que discurre por todo el litoral argelino, y cuyos promotores proclaman como la mayor obra pública del mundo en ejecución.

Seguir leyendo

En la frontera

El programa Callejeros, de la cadena de televisión española Cuatro, emitió ayer la repetición de un reportaje sobre las fronteras españolas. Lugares ya mencionados por aquí como la verja de Melilla o el pueblo dividido de El Pertús desfilan por la pantalla. El vídeo está dividido en cuatro partes, y dura en total algo más de media hora. Que lo disfruten.

(Advertencia: partes del reportaje no son recomendadas para menores, y, sobre todo, no deben verse desde el trabajo).

Seguir leyendo

Una cicatriz de 1.500 kilómetros

En Angad, a unos 25 kilómetros al norte de Oujda, dos pistas discurren en paralelo durante decenas de kilómetros. La occidental es marroquí y la oriental argelina. Las patrullas de ambos Ejércitos casi se rozan cuando se cruzan. El sendero marroquí está en mejor estado y los vehículos argelinos cambian, a veces, a hurtadillas, de camino durante unos pocos metros para librarse de algunos baches. Otro tanto hacen los ‘todoterrenos’ marroquíes, para sortear los socavones, cuando creen que no son vistos.

Más allá ambas pistas se funden en una sola que cruza y divide una aldea de casas apelmazadas y de 120 habitantes. Los que quedan a la izquierda viven en Chraga (Marruecos) y los de la derecha en Dragda (Argelia). “Cuando la patrulla marroquí coincide con la argelina en esa callejuela que sirve de frontera una tiene que retroceder para dejar pasar a la otra”, comenta un oficial de la Gendarme marroquí.

El resto, en un fantástico reportaje de El País de ayer, con galería de fotos incluida.

(Mil gracias a Chaland por el aviso en los comentarios de la entrada anterior).

La soledad del corredor de fondo

Siempre he pensado que los maratonianos están hechos de otra pasta distinta a la del resto de los mortales. Uno, que se asfixia cada vez que tiene que correr para que el autobús no se escape, y que se agota subiendo cuatro pisos de escaleras, se echa a temblar cuando piensa en 42 kilómetros, uno detrás de otro, de asfalto. Pero se me ocurre algo peor. Que la carrera no sea sobre asfalto, sino sobre tierra, nieve, hielo o arena del desierto. Y que además no sea de 42 kilómetros y pico, sino de 50. O de 75. O de 100. Hoy daremos un garbeo por las carreras más duras, extrañas y exóticas del mundo.

Una de las carreras más duras imaginables es la maratón de montaña. A la longitud del recorrido se añaden los enormes desniveles a salvar a lo largo de la carrera. En el pico más alto de Europa se disputa la Maratón del Mont Blanc, una carrera en la que los participantes deben salvar un desnivel de más de mil metros… dos veces. El recorrido pasa cerca del trifinium entre Suiza, Francia e Italia, por cierto. El récord de la carrera está por encima de las tres horas (la mejor marca en la maratón tradicional está muy poco por encima de las dos). Pero tanto mérito o más que los que acaban primeros tienen los que acaban como farolillo rojo. El año pasado los dos últimos en llegar a la meta fueron Peter y Moira Reed, dos británicos que terminaron la prueba en 8 horas y 40 minutos. Pero llegaron.

Seguir leyendo