Campione d’Italia, el paraíso fiscal italiano en Suiza

Campione d’Italia es un pequeño pueblo alpino con unas preciosas vistas sobre el Lago de Lugano, que pertenece políticamente a la región italiana de la Lombardía, pero que se encuentra rodeado íntegramente por territorio suizo. Se encuentra a apenas un kilómetro en línea recta de la frontera italiana más próxima, pero lo abrupto del terreno implica un viaje de catorce kilómetros por carretera hasta el pueblo italiano más cercano. La peculiar situación política del enclave propicia todo tipo de curiosidades, desde ventajas fiscales hasta historias de espías durante la II Guerra Mundial.

Campione d’Italia, a la orilla del Lago de Lugano (clic para ampliar)

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Tavolara, el reino más pequeño del mundo

Tavolara es una pequeña isla situada en la costa noreste de Cerdeña, de seis kilómetros de largo y apenas uno de ancho. Es un macizo de piedra caliza cuyo punto más alto es el Monte Cannone, de 565 metros, y que tiene escarpados acantilados en su contorno, a excepción de sus extremos. En 1807, cuando llegó Giuseppe Celestino Bertoleoni Poli, Tavolara estaba despoblada. Giuseppe era un joven de 29 años, natural de la cercana isla de Maddalena. Aunque llegó sólo, con el tiempo construyó una casa e hizo venir a la isla a una de sus dos mujeres y los hijos que tenía con esta. Giuseppe y su familia llevaban una vida de lo más normal, hasta que en 1836 el rey Carlos Alberto de Cerdeña decidió visitar la isla con el fin de participar en una batida de caza. Carlos Alberto acudió a Tavolara por la fama de sus cabras salvajes, que se decía que tenían los dientes de… oro. En realidad, a causa de las algas y los líquenes que comían, los tenían amarillos.

A la llegada del rey de Cerdeña, Paolo, el hijo de Giuseppe, se presentó como el rey de Tavolara. No queda claro si este se lo tomó en serio o a broma, pero Carlos Alberto quedó impresionado con los modales de aquel pastor que decía ser todo un rey. Después de pasar tres días y tres noches hospedado en su casa, a su partida, el rey Carlos Alberto dijo a Paolo que ni él ni su familia debían preocuparse por su derecho a permanecer en la isla y proclamó a su padre, Giuseppe, rey de la isla, concediendo el título de “Príncipe” para su hijo mayor, y los títulos de “Signor delle Isole” y “Signora del Mare” para los hijos menores.

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El resto de la Historia, absolutamente surrealista, en Cabovolo, blog tan recomendado que hace que me pase las advertencias del Señor Lobo por el forro de los Calvin Klein, o sea. Lean, lean. Y que pasen feliz domingo.

Pongamos que hablo… de Barcelona

sagradaEn un año como este, en el que el Fútbol Club Barcelona ha ganado todos los títulos sobre la faz de la Tierra (mal que nos pese a los merengones empedernidos) la Ciudad Condal está, sencillamente, de moda. Por si fuera poco una película que lleva el nombre de la ciudad ha ganado un Óscar. La capital catalana es más conocida que nunca fuera de las fronteras españolas. Y quizá más de lo que imaginamos; como en otras ocasiones hicimos con Madrid y Valencia hoy recorreremos las Barcelonas del mundo.

EscudosPero volvamos al Fútbol Club Barcelona. Observen atentamente los escudos a la derecha de estas líneas. ¿Encuentran alguna similitud, quizá? ¿Un ligero parecido? Los lectores de Café Fútbol, el blog no oficial de la Copa Intertoto y el único lugar en el que podrán conocer cuántos espectadores acudieron al estadio del Skonto de Riga en sus últimos partidos  (un blog maravilloso, en suma), los lectores de Café Fútbol, decía, ya sabrán, como gente leída y viajada que son, que el escudo de la derecha es el del Barcelona Sporting Club, de Guayaquil, Ecuador. El parecido es de todo menos casual, pero contrariamente a lo que se cree, el Barcelona de Guayaquil no le debe su nombre al club de fútbol, sino a la propia ciudad. El fundador del más exitoso de los clubes ecuatorianos (o uno de ellos) fue el barcelonés Eutimio Pérez, que homenajeó así a su ciudad natal. El primer escudo del equipo se inspiró en el de la ciudad, y sólo unos cuantos años más tarde se adoptaría el plagio al del Barça. Las estrellas que rodean el escudo del club ecuatoriamo representan las ligas (trece) que han logrado ganar, la última en 1997.

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Conduciendo por el lado equivocado

Cuenta una famosa anécdota/leyenda urbana que en cierta ocasión un temporal bloqueó todas las comunicaciones entre Gran Bretaña y el resto del continente europeo. Un diario isleño tituló al día siguiente “El continente ha quedado aislado”.  Probablemente falsa, la anécdota refleja cierto ombliguismo británico. Aplicando la misma vara de medir, todos los europeos (exceptuando los británicos, irlandeses y pocos más) conducimos por el lado equivocado de la carretera, el derecho. Pero ¿por qué en unos países se conduce por un sitio y en otros en el contrario? La respuesta, como en tantas ocasiones, hay que desenterrarla del pasado más remoto.

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Mapamundi (click para ampliar) con los países cuya circulación se realiza por el lado derecho de la calzada (verde) y por el izquierdo (rojo). Así visto, parece talmente un mapa del Imperio Británico, y mucho de eso hay, pero no sólo. Mapa tomado de aquí.

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Ciudades divididas: Nova Gorica/Gorizia

El 9 de noviembre de 1989, cerca de la medianoche, hora de Europa Occidental, las televisiones de todo el globo habían interrumpido su programación habitual para conectar en directo con Berlín. El muro estaba cayendo. Fue una noche de alegría desbordada en las dos Alemanias, en toda Alemania.

Pero el Muro de Berlín no fue el último en caer. Y tampoco fue el final de las ciudades divididas. El que quizá podía ser considerado el último muro de Europa fue derribado 15 años después que el de Berlín, cuando Eslovenia entró en la Unión Europea, y las ciudades de Nova Gorica y Gorizia (Eslovenia e Italia, respectivamente), dos pequeñas localidades al pie de los Alpes, dejaron de pertenecer a dos mundos distintos.

Hasta entonces ambas ciudades habían estado separadas por una cerca que hacía las veces, en la zona, de telón de acero un tanto sui generis. A diferencia de Berlín, Nova Gorica y Gorizia no son una sola ciudad partida en dos por la frontera, como Valga y Valka, sino que la parte eslovena fue construida junto a la raya fronteriza posteriormente al trazado de ésta. En la práctica, sin embargo, Nova Gorica y Gorizia son un continuo únicamente quebrado, y no demasiado, por la frontera.

Hito fronterizo italoesloveno entre Nova Gorica y Gorizia (click para ampliar). Seguir leyendo

Freaktoponomics (y IV)

Llegamos, con cierto retraso, al final de la semana del topónimo friki. Hasta ahora hemos encontrado el amor, habitantes en Venus y el infierno congelado. Hoy descenderemos a los abismos más escatológicos y malsonantes de la toponimia mundial. Advertidos quedan. Quien pensara que la ciudad imaginaria de Laputa tenía el peor nombre del mundo, estaba equivocado. Mucho, además. Pasen y vean.

Padre desconocido

Yo no me hago el sueco, es que soy de allí. Eso cantaban los sublimes Siniestro Total en El Síndrome de Estocolmo. Algo así podrían decir los habitantes de cierta localidad italiana. “Yo no soy un hijo no reconocido, es que nací en Bastardo”. Bastardo es un pueblo de la provincia italiana de Perugia que cuenta con casi mil quinientos bastardi. Es sabido que los australianos descienden de presidiarios, pero lo de esta localidad les supera. Y no es la única. En la provincia canadiense de Ontario está Bastards Township (litaralmente, municipalidad de bastardos). Los hay que tienen humor a la hora de ponerle nombres a los pueblos. Si a mi pueblo le pusieran ese nombre yo les mandaría a la mierda. O, siendo más preciso, a La Neuville en Hez (¿Villanueva de la Hez?) , que es mucho más fino y además está en Francia, así que pilla relativamente cerca.

 

Bastardo, Italia