Enclaves y exclaves alrededor del mundo

Si los Simpsons pueden hacer capítulos recopilatorios y nadie se queja, Fronteras no va a ser menos.

La idea mental más común de las fronteras políticas consiste en una línea que separa el país o la región A del país o la región B. Aquí acaba mi país y aquí empieza el del vecino. Sin embargo, la realidad geopolítica nos deja, en todo el mundo, pequeños trozos de un país dentro de otro, enclaves cuya situación puede provocar no pocas molestias e incomodidades a sus habitantes. En la entrada de hoy repasaremos los enclaves y exclaves que se pueden encontrar en el mundo.

Se define enclave como una parte de un país rodeada completamente por otro, y exclave como una parte de un país separada físicamente de la parte principal de éste (excluídas las islas). En la imagen de la derecha C es exclave de B, pero no enclave, puesto que limita con otros dos territorios. En la imagen de la izquierda, C es exclave de B, pero además es enclave en A.

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Las fronteras cruzadas de Jungholz

Jungholz es una pequeña comunidad perteneciente al estado federado del Tirol, al oeste de Austria. Con poco más de trescientos habitantes, es un clásico pueblo tirolés, con sus verdes campos, sus casitas bajas, sus tejados de pizarra y sus miles de toneladas de nieve en invierno. Lo que le hace especial es su condición de enclave, o de casi enclave. El pueblo se encuentra completamente rodeado de Alemania por todas partes, excepto por un único punto geométrico. En ese punto exacto se forma una de las tres únicas cruces fronterizas del mundo, también conocidas como quadrifinium o quadripoint. Jungolz, por muchas razones, es una excepción dentro del país, de la Unión Europea y del conjunto de enclaves y exclaves que tantas veces hemos visitado por aquí.

Situación de Jungholz dentro de Austria. Debajo, un detalle de la frontera. Se ve cómo un único punto es el nexo de unión del pueblo con el resto del país al que pertenece.

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Una cervecería en dos países

De todas las fronteras extrañas que existen en el mundo, una de las más raras, si no la que más, es la que separa (es un decir) los pueblos de Baarle Hertog (Bélgica) y Baarle nassau (Holanda). Por hacer un resumen, el pueblo de Baarle Hertog se compone de veintidós enclaves belgas en territorio holandés, mientras que su gemelo neerlandés, Baarle Nassau, posee a su vez ocho enclaves dentro de los enclaves belgas (lo que aquí solemos llamar metaenclaves). El resultado es un puzzle difícilmente comprensible donde resulta muy difícil saber, en cada momento, en qué país se encuentra uno.

Mapa de los dos Baarles (click para ampliar). Debajo, vista de la frontera en la calle principal (click para ampliar con resalte de la frontera)

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Yugoslavia por un día

El hotel Claridge’s de Londres es uno de tantos establecimientos con solera, historia y unos precios que tiran de espaldas de los que pueblan la capital británica. Está situado muy cerca de Westminster, el Big Ben y todos esos lugares donde los guiris corremos a hacernos fotos nada más llegar a la ciudad. Fue fundado en la primera mitad del siglo XIX, así que ya gasta siglo y medio de solera y lujo, que se reflejan en las seiscientas libras (setecientos euros o casi mil dólares) que cuesta una noche en la más pequeña de sus suites. Hoy aparece en este rincón fronterizo de la web por una razón muy especial. Entre sus muros no sólo se han alojado reyes, estrellas de la música y celebrities diversas, sino que sus paredes alojaron el que fue a la vez el enclave más pequeño del mundo, y también el más efímero. El 17 de julio de 1945, la suite 212 del hotel fue, durante 24 horas, y de forma oficial, territorio yugoslavo.

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Fachada del Hotel Claridge’s, en el centro de Londres

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Kowloon, el enclave amurallado

En el imaginario colectivo occidental Hong Kong es una ciudad absolutamente trepidante, un cruce de caminos que más bien parece un choque de trenes entre Oriente y Occidente; el Manhattan del Sureste asiático. El estatus colonial de la ciudad durante casi todo el siglo XX propició un irresistible desarrollo económico que la llevó a ser una potencia económica de primera fila. Aún en la actualidad, y pese a pertenecer a China, es uno de los lugares donde existe mayor libertad económica. Hong Kong, con su mestizaje a machetazos y sus pelis de artes marciales se ganó la fama de poseer una idiosincrasia rayana en la anarquía, fama que, en muchos casos, está más que merecida.

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Un Boeing 747 aterrizando en el antiguo aeropuerto de Hong Kong, el Kai Tek. Fue clausurado en 1998 por razones obvias. Estaba tan dentro de la ciudad que las luces de aproximación se instalaban en las azoteas de los edificios. Más fotos, por ejemplo, aquí, y un vídeo acá.

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Un trozo de España en Francia

Y cero.

Si uno coge un mapa de España corriente y moliente y observa detenidamente la frontera con Francia probablemente no verá nada extraño, salvo Andorra. Si ampliamos el tamaño del mapa (ojo, 2 Mb de jpg), quizá podamos empezar a notar que la raya fronteriza realiza un quiebro extraño en la provincia de Gerona. Quizá entonces busquemos un mapa de Cataluña para averiguar de qué se trata, y será en ese momento cuando detectemos una silueta con forma de habichuela rodeada de territorio francés. Es posible que alguno se sorprenda, como el que mandó la “noticia” a menéame entre signos de exclamación. Pero es cierto. Hay un trozo de España rodeado completamente por Francia. Se trata de Llivia, una pequeña localidad de poco más de 1.500 habitantes, el único enclave de España en el extranjero.

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Llivia en Google Maps (click para ampliar).

La leyenda dice que Llívia fue fundada por el mismísimo Hércules, responsable de la creación de la mitad de las ciudades de España, si hacemos caso al mito (se le atribuyen, entre otras, las fundaciones de Barcelona, Mérida, Sevilla, Cádiz o La Coruña). Lo cierto es que la zona donde se asienta el pueblo, la comarca histórica de La Cerdaña, lleva poblada cosa de cinco milenios, siglo arriba o abajo, y que existe constancia documental de que Llivia fue la capital del Condado de la Cerdaña al menos desde el año 815 de nuestra era. Pero hay dos fechas que marcan claramente la historia local de este bello pueblo pirenaico, y son el 12 de junio de 1528 y el 12 de noviembre de 1660. La primera fecha marca la concesión de unos derechos que se revelarían cruciales por parte  de Carlos I de España, la segunda, la transformación de la localidad en un enclave.

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Los enclaves de Liechtenstein

800px-flag_of_liechtensteinsvgLiechtenstein es un país curioso. Además de ser, por extensión, el sexto estado más pequeño del mundo (por población es el séptimo), es una de las dos únicas naciones cuyo nombre procede directamente de la casa gobernante (la otra es Arabia Saudí). A su vez, la Dinastía Liechtenstein toma su nombre de un castillo situado al sur de Viena. También es uno de los dos únicos países doblemente sin litoral, es decir, que, sin tener salida al mar, únicamente tienen fronteras con otros países en la misma situación (Austria y Suiza). Su sistema político también tiene su aquel. Oficialmente una monarquía parlamentaria, como España o los Países Bajos, en Liechtenstein el Príncipe Hans Adam II tiene el poder de, entre otras cosas, disolver el parlamento, convocar elecciones o vetar leyes emanadas de aquel. Curiosamente, estos poderes se le otorgaron mediante un referéndum, realizado en 2003, con el apoyo de dos terceras partes de la población. La consulta fue celebrada bajo la amenaza de la familia real de marcharse del país (junto con su fortuna de 4.000 millones de euros) si el pueblo no apoyaba la reforma. Otro referéndum, esta vez celebrado en 1984, sirvió para que los hombres les dieran el derecho a voto a las mujeres.

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Frontera entre Austria y Liechtenstein, vista desde Austria. © Ian Kellman, 2003. En el año 2006 las autoridades del principado midieron las fronteras y descubrieron que el país era medio kilómetro cuadrado más grande de lo que se pensaba. No es mucho, pero proporcionalmente es como si España ganara 1.500 kilómetros cuadrados de la noche a la mañana.

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