A diez mil kilómetros de casa y sin embargo en casa

Cuando uno estudia geografía por primera vez, le enseñan los países como algo consolidado, sólido, con unos límites definidos, que se sabe dónde empieza y dónde acaba. Uno no piensa que se puede encontrar en un determinado país y a la vez estar a diez mil kilómetros del mismo país. Las naciones y las fronteras, como toda construcción humana, distan mucho de ser algo perfectamente definido y definible, y a veces hay islas que forman parte de un país pero a la vez están a dos continentes de distancia. Y eso es lo que vamos a ver hoy, queridos lectores. Cómo pisar Francia sin acercarse a Europa, o como estar en el Reino Unido y a la vez en América.

Esto es Francia. En serio.

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Quince pueblos que deberían cambiar de nombre pero ya

15.- Kagar, Alemania. Situado a apenas 100 kilómetros de Berlín, Kagar es un pequeño publo que forma parte del municipio brandemburgués de Rheinsberg. Obviamente kagar en alemán no significa nada parecido a lo que quiere decir en castellano. Para mayor diversión, a apenas unos kilómetros se encuentra la pedanía de Repente, lo que permite ir “de Repente a Kagar“. Eso sí, hay que parar justo antes de Kagarsee (see significa lago o estanque en alemán; Kagarsee es “el lago de Kagar”. Sus aguas deben ser prístinas y cristalinas).

Kagar y Kagarsee

14.- Bastardo, Italia. Este pueblo de curioso nombre y, probablemente, padre desconocido, pertenece a la comuna (municipio) del Gianno dell’Umbria, que cuenta con poco más de 3.500 habitantes, de los que la mitad son bastardi. El nombre del lugar proviene de una hostería situada allí hace como tres siglos, llamada “osteria del bastardo”. Y así se quedó el pueblo. (Más info 1, 2)

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Homer Simpson en la frontera

Mitiquísimo vídeo (que no sé por qué no había colgado aquí antes): Cuando Homer Simpson cruza la frontera entre EE.UU. y Australia (0:24). La calidad del vídeo es, ejem, mejorable, pero bueno.

Australia, América, Australia, América…

Esta semana no tuve tiempo de actualizar como es debido. Pero puedo prometer y prometo que el lunes saldrá la cuarta (y última parte) de Los Muros. O tal vez no. Se hará lo que se pueda. Hasta entonces… ¡feliz fin de semana!

El verdadero tamaño de los continentes

La proyección de Mercator, todavía una de las más utilizadas, si no la que más, era estupenda cuando el tipo que le puso nombre, Gerardo Mercator, la creó allá por el siglo XVI. Permitía trazar trayectorias loxodrómicas, que en cristiano quiere decir que una línea recta sobre el mapa equivale a un rumbo constante en la navegación. Perfecto para navegantes, descubridores y demás gentes de mal vivir. El gran problema es que la distorsión de las áreas es enorme, y es más grande cuanto más alejado del Ecuador se encuentre el territorio. Eso lleva a errores visuales evidentes, como se puede comprobar en el mapamundi sobre estas líneas, en el que Groenlandia (2 millones de kilómetros cuadrados) aparece notablemente más grande que África (30 millones). Una manera de evitar esto es usar otra proyección, como la Winker Tripel o la de Molleweide, mucho más precisas en lo referente a la superficie en las distintas partes del mapa. Otra posibilidad es comparar distintos territorios superponiéndolos en un mismo mapa. Y de eso va esta entrada.

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La columna en el desierto

Lo bueno que tiene el desierto australiano es que hay muchas cosas que ver, lo malo es que esas cosas están muy lejos entre sí. Alice Springs es la ciudad más grande del desierto, con sus veintipico mil habitantes, que suponen el 12% de la población del Territorio del Norte, un inmenso páramo de millón y medio de kilómetros cuadrados habitado por doscientas mil personas. El aeropuerto de Alice Springs, sin embargo, recibe anualmente más de seiscientos mil pasajeros, de los cuales una buena parte acudirán posteriormente a Uluru, también conocida como Ayers Rock, el pedrusco gigante en mitad de la nada que es, probablemente el icono más conocido de Australia y, de largo, la atracción más concurrida del Outback. Pero un poquito más cerca de la ciudad también se pueden encontrar formaciones curiosas. A 130 kilómetros al sur de Alice Springs (algo más de 150 por carretera, o algo semejante a una carretera) se encuentra Chambers Pillar, o la Columna de Chambers, un pilar de 350 millones de años de antigüedad y más de cincuenta metros de alto hecho de la misma arenisca que Uluru y destacando casi igual sobre el desierto de alrededor. La Columna es, de lejos, lo más alto en centenares de kilómetros a la redonda y sólo la aplastante fama de Ayers Rock (unida a su ubicación en mitad de la nada) impide que sea, al menos, un poco más conocida.

La Columna de Chambers al amanecer (clic en la imagen para ampliar). © ian47au

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El último pueblo hippie

C0n sus tres centenares y medio de habitantes censados y sus varios miles sin censar, Nimbin es uno de los pueblos más peculiares de Australia. Se encuentra a unos doscientos kilómetros al Sur de Brisbane, y a unos 800 al Norte de Sídney. Los medios de comunicación lo denominan “la capital australiana de las drogas”, lo que quizás es algo exagerado, pero certero. Nimbin es el último pueblo hippie, un lugar donde el cannabis es totalmente tolerado, como en algunos bares de Amsterdam y en la Universidad Complutense de Madrid. En primavera y verano forma parte de los circuitos turísticos y recibe un gran número de visitantes y mochileros, porque Nimbin no es sólo marihuana en dosis masivas: la gente, un tanto peculiar, y la arquitectura del lugar, otro tanto, hacen que apetezca darse un paseo por el pueblo.

La calle principal de Nimbin (© Mathieu)

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Las carreteras más solitarias de la Tierra (segunda parte)

Para leer la primera parte, pincha aquí.

5.- La carretera Transamazónica, Brasil. Canadá tiene su Norte, Australia su Outback y Brasil (que es el quinto país más grande del mundo), su Amazonas. La Rodovía Transamazónica, su nombre en portugués, discurre desde la ciudad de Joao Pessoa, en la costa brasileira, hasta el pueblo de Lábrea, en las profundidades del gigantesco estado de Amazonas, a lo largo de más de cuatro mil kilómetros de asfalto, barro y  jungla. Ideada en los años setenta como una carretera completamente asfaltada, los enormes costes de construcción y lo remoto de su trazado llevaron a abandonar la idea original y a construir la BR-230 (su nombre oficial) en forma de camino de tierra en casi toda su extensión. Posteriormente gran parte de ella ha sido pavimentada, y actualmente hay tramos de cientos de kilómetros en proceso de conversión en carretera asfaltada. Algunos de los estados que recorre (Amazonas, Pará, Tocantins) se encuentran entre los menos densamente poblados de Brasil, por lo que se encuentran franjas de carretera de cientos de kilómetros sin apenas pueblos o infraestructuras, sólo selva. La parte final de la vía (los últimos mil y pico kilómetros) permanece totalmente sin asfaltar, lo que dificulta o incluso impide la circulación en la época de lluvias (de octubre a marzo) y convierte la carretera en un circuito de resistencia plagado de baches, hoyos y agujeros capaz de desguazar los amortiguadores de cualquier vehículo. La carretera se completará con un último tramo hasta de casi mil kilómetros hasta el pueblo de Benjamin Constant, en la frontera con Perú.

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